Si hay en algún lugar en el que nadie quiere aparecer ni ser nombrado es en los archivos recientemente publicados del depravado sexual Jeffrey Epstein, acusado de las más graves atrocidades no sólo sexuales, sino también de esclavitud y hasta de canibalismo.
Por supuesto, y como casi siempre en cualquier noticia mundial importante, hay un tucumano metido en el medio. No necesariamente culpable o acusado de algo —muchas veces como héroe—, pero la más pequeña de las provincias de la Argentina nunca está ausente.
En este caso, el nombre aparece en un correo electrónico incluido en los archivos de Epstein y difundido públicamente por el periodista Facundo Osés a través de su cuenta de X (ex Twitter). En ese posteo, Osés publica el mail original y señala: “Una tal Anabelle le recomienda enfáticamente a Tomás Saraceno, un artista tucumano. Por suerte para él, Epstein se lo pasa por las bolas”. A continuación, el hilo completo nota.

El mail
El correo electrónico data de marzo de 2010 y forma parte del intercambio privado de Epstein. En él, una mujer cercana a su círculo intenta recomendarle a un artista argentino para futuros proyectos. Epstein responde de manera despectiva y tajante, dejando en claro que no tiene interés alguno.
El mail menciona explícitamente a Tomás Saraceno, detallando su origen tucumano, su trayectoria internacional y su participación en la Bienal de Venecia. No hay acusaciones, reuniones ni vínculos personales posteriores: se trata de una recomendación profesional rechazada por Epstein. Es decir, aparece nombrado por sus dotes artísticas y no porque haya tenido nada que ver con el escándalo ni los delitos.
¿Quién es Tomás Saraceno?
Tomás Saraceno nació en San Miguel de Tucumán en 1973 y es uno de los artistas contemporáneos argentinos con mayor reconocimiento internacional. Arquitecto de formación, su obra cruza arte, ciencia y ecología, con instalaciones monumentales que exploran hábitats flotantes, estructuras neumáticas y comunidades autosustentables.
Representó a la Argentina en la Bienal de Venecia y expuso en algunos de los museos más importantes del mundo, como el MoMA y la Tate Modern. Su mención en los archivos de Epstein no implica acusación alguna ni relación personal: aparece únicamente como una recomendación artística que fue descartada.

Los otros argentinos en los archivos Epstein
Además de Saraceno, los documentos publicados incluyen referencias a otros argentinos —empresarios, académicos, intermediarios culturales y figuras del jet set internacional— que aparecen mencionados en agendas, correos o registros de vuelos. En la mayoría de los casos, la sola mención no implica delito ni acusación formal, pero vuelve a poner bajo la lupa la extensa red de contactos que Epstein cultivó durante décadas.
Los archivos dejan en evidencia cómo el financista utilizaba su fortuna y su influencia para vincularse con personas de distintos países, muchas veces sin que estas conocieran el entramado criminal que operaba detrás.
Los famosos del mundo que aparecen nombrados
Los documentos también incluyen a figuras de alcance global: ex presidentes, miembros de la realeza, magnates tecnológicos, científicos, académicos y celebridades del espectáculo. Algunos aparecen en listas de contactos o en registros de vuelos; otros, señalados por testigos y víctimas como participantes activos de encuentros privados.
En varios casos, la justicia avanzó con investigaciones formales; en otros, los nombres quedaron asociados al escándalo sin que se hayan probado delitos.
Acá suelo hablar de pelotudeces y de fútbol, pero ya llevo dos noches desvelando con los documentos de Jeffrey Epstein, y encontré cosas increíbles que todavía no vi en ningún lado, así que vamos…
🇦🇷ARGENTINA EN LOS DOCUMENTOS DE EPSTEIN pic.twitter.com/dNHBeo4yFd
— Facundo Osés (@FacundoOses) February 3, 2026
Los acusados y los actos depravados
Los archivos de Epstein describen un sistema de abuso sexual sistemático que incluía captación de menores, coerción, tráfico sexual, fiestas privadas con adolescentes, explotación económica y prácticas aberrantes relatadas por víctimas bajo juramento. Testimonios judiciales y documentos oficiales dan cuenta de redes de complicidad, silencios comprados y encubrimientos al más alto nivel.
Epstein, acusado de operar durante años una estructura de esclavitud sexual, murió en una celda en 2019 en circunstancias oficialmente catalogadas como suicidio, aunque aún hoy persisten serias dudas sobre cómo y por qué ocurrió.
En ese contexto, cada nuevo nombre que aparece en los archivos no sólo genera impacto mediático, sino que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: cuántos sabían, cuántos miraron para otro lado y cuántos todavía no fueron expuestos.
