La Justicia investiga cuál fue el rol de Justina Gordillo, pareja de Felipe Sosa, en el crimen de Érika Antonella Álvarez, la mujer de 25 años hallada asesinada el 8 de enero en un basural de Manantial Sur.
Gordillo fue detenida tras una orden judicial luego de que la Fiscalía reuniera indicios que la vinculan con la causa. La mujer, que se desempeña como empleada en la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, fue localizada en la casa de un familiar en un country de Yerba Buena tras varios allanamientos.
Las actuaciones del expediente consignan que Gordillo estuvo en la vivienda de Sosa en Yerba Buena la noche previa a la muerte de Álvarez, y que también ingresaron a esa casa otros hombres vinculados con Sosa antes y después de ese momento. La investigación integra como una de sus líneas de pesquisa las entradas y salidas de personas de ese domicilio en horarios coincidentes con la desaparición de la víctima.
Testimonios aportados por familiares de la víctima ante la Fiscalía señalan que Álvarez participó en reuniones en domicilios vinculados con Sosa, en las que también estaba presente Gordillo en al menos una de esas ocasiones.
En función de esos hechos consignados por la investigación, la Fiscalía está analizando si Gordillo pudo haber tenido participación directa en el homicidio o si su relación con los movimientos en la vivienda y la presencia de otros hombres la involucran en otro tipo de delito, como encubrimiento.
La noche en la vivienda de Yerba Buena
La noche previa al 8 de enero, Érika Antonella Álvarez llegó a la vivienda de Yerba Buena junto a Felipe Sosa, a bordo de una motocicleta conducida por él. El ingreso quedó registrado por una cámara de seguridad. Esa filmación fue incorporada a la causa y la joven fue reconocida por sus familiares. Es el último registro visual de Álvarez con vida.
Más tarde ingresó al lugar Justina Gordillo, pareja de Sosa. Después ingresaron dos hombres, ambos identificados por la investigación, vinculados a Sosa. Permanecieron varias horas dentro del domicilio y luego se retiraron. Sus ingresos y egresos forman parte de la reconstrucción central del caso. La Fiscalía no descarta nuevas detenciones en función del avance de las pericias y declaraciones pendientes.
En el mismo período, Justina Gordillo salió de la vivienda. Pero después volvió a ingresar durante la madrugada, según consta en los registros y testimonios incorporados a la causa. Ese egreso y posterior reingreso están bajo análisis judicial.
De acuerdo con la reconstrucción del expediente, Érika Antonella Álvarez no volvió a salir de la vivienda. Tras esas horas, se perdió todo contacto con la joven.
Al día siguiente, su familia denunció la desaparición. Horas más tarde, el cuerpo de Álvarez fue hallado en un basural de Manantial Sur. La autopsia determinó que murió como consecuencia de la violencia ejercida por terceros.
