Esta noche, Belén llega a los Critics Choice Awards 2026 con un peso particular: no se trata solo de una película argentina nominada en una gala internacional, sino de una obra inspirada en un hecho real ocurrido en Tucumán, un detalle que le otorga una densidad política y social que la distingue dentro de la competencia.
Dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, Belén reconstruye una historia atravesada por la vulnerabilidad, el poder y la exposición pública de una mujer joven atrapada en un entramado judicial, mediático y político que la supera. La película no se apoya en el golpe bajo ni en el sensacionalismo: avanza con un tono contenido, casi asfixiante, que pone el foco en los mecanismos institucionales y en la fragilidad de quien queda en el centro de una causa que crece y se desborda.
El anclaje en Tucumán no es decorativo ni circunstancial. La provincia aparece como territorio concreto, reconocible, con sus climas sociales, sus tensiones y sus silencios. El relato se nutre de ese contexto: despachos, tribunales, medios locales y relaciones de poder que no necesitan ser explicitadas para hacerse sentir. En ese sentido, Belén habla de Tucumán, pero también de una Argentina profunda donde los casos judiciales se vuelven escenarios de disputa política y simbólica.
La protagonista —interpretada por Fonzi— encarna a una mujer atravesada por una maquinaria que decide por ella, que la nombra, la define y la expone. El film se detiene en los tiempos de la Justicia, en las miradas cruzadas, en la soledad del proceso y en el modo en que una historia íntima puede convertirse en un hecho público con consecuencias irreversibles. Esa perspectiva, sobria y dura, es una de las razones por las que Belén logró trascender fronteras y captar la atención de la crítica internacional.
Lo que le espera esta noche a Belén es, entonces, algo más que una definición de premiación. La gala de los Critics Choice Awards puede consolidarla como una de las películas latinoamericanas más relevantes de la temporada, reforzar su recorrido internacional y proyectar una historia nacida en Tucumán hacia el centro del debate cinematográfico global. Pase lo que pase con el premio, la película ya consiguió algo poco frecuente: llevar un hecho local, incómodo y profundamente argentino, a una escena donde el cine del mundo se mide cara a cara.
