El 2026 comenzó con una celebración verdaderamente global. A medida que el reloj avanzó desde el Pacífico hacia Occidente, las grandes ciudades del planeta se transformaron en escenarios abiertos, con multitudes reunidas, música, fuegos artificiales y millones de personas siguiendo las imágenes en vivo desde sus pantallas. El Año Nuevo volvió a ser un idioma común, hablado con luces, abrazos y festejos.
El primer saludo: Oceanía
Los primeros en recibir el 2026 fueron los países de Oceanía.
En Auckland, Nueva Zelanda, la Sky Tower volvió a ser el corazón del festejo: fuegos artificiales lanzados desde lo alto marcaron el inicio del año mientras el centro de la ciudad se llenaba de celebraciones.
Minutos después, Australia mostró una de las postales más icónicas del planeta. Sydney desplegó un imponente show de fuegos sobre el Harbour Bridge y la Opera House, con la bahía iluminada y miles de personas celebrando desde la costa y las embarcaciones.
Asia encendida
En Asia, el Año Nuevo se vivió con celebraciones masivas.
En Tokio y su área metropolitana, distintos puntos se iluminaron con fuegos artificiales y festejos que rápidamente circularon en redes sociales.
Bangkok celebró el cambio de año a orillas del río, con un espectáculo de luces y fuegos frente a multitudes que colmaron la ribera.
En Singapur, la zona de Marina Bay volvió a ofrecer un show de alto impacto visual, con rascacielos, agua y fuegos artificiales combinados en una de las celebraciones más elegantes del continente.
Medio Oriente y Europa: luces sobre las capitales
En Dubái, el 2026 llegó con una superproducción: el Burj Khalifa volvió a ser el eje de un espectáculo de fuegos artificiales y luces que fue transmitido y grabado desde decenas de ángulos.
Cuando el año nuevo alcanzó a Europa, las celebraciones se concentraron en los grandes íconos urbanos.
París reunió multitudes en los Campos Elíseos y el entorno del Arco del Triunfo, con un clima festivo que combinó luces, música y fuegos.
En Londres, el show sobre el río Támesis, con el Big Ben y el London Eye como protagonistas, marcó la llegada del 2026 para millones de personas.
América cerró la vuelta al mundo
Ya en América, la fiesta no aflojó.
Río de Janeiro volvió a convertir a Copacabana en una celebración multitudinaria, con fuegos artificiales sobre el mar y una playa repleta recibiendo el año nuevo con clima de carnaval.
Finalmente, Nueva York puso el broche simbólico al recorrido global: Times Square, la caída de la bola, confeti, pantallas gigantes y una marea humana celebrando la llegada del 2026 en uno de los rituales más reconocidos del planeta.



