En medio de un masivo apagón que dejó sin electricidad a cerca de 130.000 personas —aproximadamente un tercio de San Francisco— y desactivó semáforos y sistemas urbanos esenciales, la movilidad autónoma entró en un momento decisivo.
Waymo: pausa estratégica, pero un desafío evidente
Waymo, la unidad de vehículos autónomos de Alphabet (Google), decidió suspender temporalmente su servicio de robotaxis en la ciudad, tras múltiples reportes de vehículos detenidos en intersecciones sin energía, incapaces de detectar señales de tráfico que no funcionaban por la falta de luz. Estos autos quedaron inmovilizados en puntos clave, contribuyendo a congestiones en medio del caos urbano generado por el apagón.
La decisión, tomada por razones de seguridad, pone en evidencia la dependencia de sistemas altamente interconectados —como sensores, comunicaciones y datos de infraestructura urbana— que, sin energía ni apoyo de señales activas, limitan la operatividad de los robotaxis.
Aunque Waymo ha sido reconocida por su avance en la conducción autónoma completa (servicios sin conductor humano en varias ciudades), este episodio deja claro que la tecnología enfrenta límites cuando la infraestructura colapsa.
Tesla: autonomía con mayor resiliencia en condiciones adversas
Contrastando con lo anterior, Tesla (Elon Musk) confirmó que sus vehículos autónomos —incluyendo su programa de Robotaxi— no se vieron afectados por el apagón. Esto indica que, aun en ausencia de infraestructura externa (como semáforos operativos), los sistemas basados en visión e inteligencia a bordo de Tesla demostraron mayor comportamiento resiliente.
Mientras Waymo depende en parte de mapas altamente detallados, sensores redundantes (incluido lidars) y, crucialmente, de señales urbanas para su navegación óptima, Tesla apuesta por un enfoque distinto:
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Visión computarizada avanzada con cámaras e IA entrenada en millones de escenarios del mundo real, lo que permite que sus vehículos adapten la conducción sin requerir apoyo constante de infraestructura externa.
Este enfoque ha mostrado ventajas en situaciones de fallas de infraestructura, sugiriendo que las soluciones que priorizan la autonomía sensorial y de decisión local pueden ser más robustas frente a eventos imprevistos, como apagones o interrupciones urbanas.
Claves tecnológicas que marcan la diferencia
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Autonomía basada en IA a bordo: Los sistemas de Tesla se apoyan intensamente en redes neuronales entrenadas con datos reales de millones de millas, permitiendo decisiones de manejo incluso sin apoyo externo.
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Menor dependencia de infraestructura urbana: A diferencia de Waymo, que puede requerir coordenadas precisas y señales bien definidas para operar con máxima eficacia, la arquitectura de Tesla parece manejar mejor condiciones «en el terreno», como intersecciones sin semáforos.
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Resiliencia en entornos adversos: El rendimiento durante el apagón de San Francisco destaca que no solo se trata de tener tecnología avanzada, sino de poder operar en entornos reales con fallas de la red urbana.
Lecciones para el sector y el futuro de la tecnología urbana
Este evento es un recordatorio poderoso de que la movilidad autónoma del futuro no puede depender únicamente de la infraestructura urbana perfecta. La resiliencia, la capacidad de respuesta autónoma ante fallas inesperadas y la minimización de dependencias externas son atributos que distinguirán a las soluciones más exitosas.
Startups, inversores y ciudades deben priorizar sistemas que integren autonomía robusta, adaptabilidad en tiempo real y estrategias para operación durante eventos críticos. La competencia entre Tesla y Waymo no solo es tecnológica, sino también filosófica: ¿debe la autonomía depender de un ecosistema urbano interconectado o ser capaz de operar de manera independiente cuando ese ecosistema falla?
