La exmandataria Cristina Fernández de Kirchner, que desde hace medio año se encuentra bajo arresto domiciliario tras una condena por corrupción, abandonó este sábado su vivienda con autorización judicial para ser internada en el sanatorio Otamendi, donde debió ser sometida a una operación de apendicitis.
Así lo informaron anoche a Clarín allegados a la ex jefa de Estado, quienes indicaron que, luego de una evaluación médica en su hogar, se decidió realizar un examen más profundo en la clínica donde tiene su cobertura de salud prepaga.
Los portavoces anticiparon que no ofrecerán más precisiones a los medios sobre el estado de Cristina Fernández, de 72 años, y aclararon que «toda novedad será informada mediante partes oficiales de la institución«.
Por su parte, este medio pudo conocer que, según los síntomas presentados, el diagnóstico médico confirmó que se trataba de una apendicitis, por lo que fue derivada de inmediato al quirófano para una cirugía de urgencia.
A las puertas del Otamendi, situado en la calle Azcuénaga entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, se acercaron algunos simpatizantes del conurbano bonaerense para mostrar su respaldo, entre los que se encontraba la jefa comunal de Quilmes y referente del PJ nacional, Mayra Mendoza.
En la vereda frente a la clínica, los militantes desplegaron una bandera con la frase «Nunca caminarás sola», la misma que emplean los seguidores del club de fútbol inglés Liverpool para alentar a su equipo.
En las semanas previas, la ex presidenta había participado desde su casa de las audiencias virtuales del juicio que lleva el Tribunal Oral Federal 7 por la denominada Causa Cuadernos, que se desarrolla en dos jornadas semanales.
Además, en los últimos días el juez federal Jorge Gorini, encargado de ejecutar la condena a seis años de prisión en la Causa Vialidad por corrupción en la obra pública, estableció nuevas restricciones sobre las numerosas visitas que recibía Cristina Kirchner en su domicilio, limitándolas a médicos, abogados y familiares directos. También autorizó su acceso a la terraza del departamento en San José 1111 durante dos horas diarias.
Cristina Kirchner fue sentenciada el pasado 11 de junio a 6 años de cárcel por corrupción y quedó inhabilitada para postularse a cargos públicos, luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificara el fallo en su contra por la causa Vialidad.
Ese día, tras conducir una reunión en el PJ nacional, la expresidenta se recluyó en la vivienda a la que se había mudado meses atrás y no volvió a salir hasta este sábado por una emergencia de salud. Hasta hoy acumulaba 192 días recluida en su hogar cumpliendo la prisión domiciliaria.
La decisión judicial generó el día de la condena fuertes protestas de militantes que cortaron rutas, marcharon hacia la Plaza de Mayo e incluso un grupo atacó con violencia la sede de Artear, donde funcionan las señales de Eltrece y TN, entre otras.
Posteriormente, jueces y fiscales implementaron diversas medidas hasta acordar la prisión domiciliaria con monitoreo de tobillera electrónica, custodia y visitas controladas con notificación a los magistrados.
A pesar de ello, durante la campaña electoral de este 2025, Cristina Kirchner mantuvo una intensa actividad proselitista, recibiendo candidatos, expresidentes, dirigentes políticos y difundiendo desde su casa mensajes en formato de audio o textos en redes sociales con duras críticas a la gestión de Javier Milei y constantes exhortos a los militantes peronistas para que apoyaran a los candidatos de Fuerza Patria, la última coalición del justicialismo que lideró.
En ese contexto, el balcón de San José 1111 se transformó en el escenario habitual desde donde se asomaba para arengar a la militancia a lo largo del último año.
SMB.
