En 21 días la Policía de Tucumán no pudo reunir ni una sola pista sobre el posible paradero de Alberto Ramírez, un abuelo de 79 años desaparecido desde el 20 de julio pasado. Por el contrario, quienes lo hallaron fueron un hombre y una mujer que recolectaban latas en un descampado A CUATRO CUADRAS DE LA CASA DEL ANCIANO.
El abuelo estaba en un descampado ubicado entre calles Luis Braile y Pedro Maderuelo. La familia denuncia que la Policía salió a buscar tarde a su padre y que la Guardia Urbana Municipal de Yerba Buena directamente no los ayudó. “Los únicos que buscaban eran mi hermana y yo”, reclamó Miryam Ramírez, hija de Alberto en diario el tucumano.

Según Miryam, su padre estaba justo en el lugar donde fue visto por última vez por una vecina, pero no se explica cómo puede ser. Asegura que recorrieron numerosas veces la zona, desde el primer día en que desapareció el abuelo, e incluso junto con la Policía el poco tiempo que pudieron acompañarlos.
También se supo de la participación en las búsquedas de la perra policía Wanda, que 48 horas después de la desaparición hizo su debut y se estresó en menos de tres horas de trabajo.
La familia también había afirmado en los primeros días que, al querer hacer la denuncia por persona desaparecida en la Comisaría de Yerba Buena, los agentes les recomendaron seguir buscando por sus propios medios y volver después porque estaban demorados con un accidente.
Faltas graves que solo ayudaron a perder tiempo vital que le terminaron costando la vida a un anciano de casi 80 años que casi no podía caminar, aunque respondía perfectamente a su nombre. Una más de la Policía de Tucumán y van…
