La provincia se conmovió por las fugas de detenidos que hubo en los últimos días, agravadas por un intento de motín en una comisaría.
Es evidente que hay una crisis carcelaria en la provincia y que los presos están en malas condiciones.
El hacinamiento tiene lugar hace varios años y las capacidades superan en un 300% a los lugares disponibles reales.
Se estima que hasta fin de año deberían ingresar al sistema otras 1.300 personas como mínimo.
En las comisarías ya hay más del triple de lo permitido y todavía faltan más personas detenidas.
