La distancia entre los sectores exportadores y el mercado interno se convirtió en uno de los principales desafíos del programa económico de Javier Milei. El diagnóstico, formulado por el Financial Times en una columna publicada este viernes bajo el título “El plan económico de Milei, bajo presión”, coincide con el planteo que el tucumano Ricardo Arriazu expuso el lunes pasado en el 31° Simposio Internacional de Economía de Amigos de la Universidad de Tel Aviv: pese a una cosecha récord, a la producción histórica de hidrocarburos y a términos de intercambio favorables, la economía permanece estancada porque la política monetaria del Banco Central prioriza la acumulación de reservas por encima de la expansión del crédito interno.
El diario británico describe un escenario en el que la estabilización de las cuentas públicas y la desaceleración de la inflación conviven con “una economía sin impulso, caída del empleo formal y un deterioro del poder de compra”. Según datos de Equilibra citados por el medio, los salarios reales permanecen cerca de un 10 % por debajo de los niveles de comienzos de 2023. Las cifras oficiales registran la pérdida de unos 300.000 empleos formales desde el inicio de la gestión. La inversión total retrocedió un 13 % desde 2023, de acuerdo con Invecq. “Las empresas valoran la flexibilización de las restricciones a las importaciones, los controles de capitales y las regulaciones que afectaban su operatoria, aunque deben enfrentar una demanda debilitada y una mayor competencia de productos importados”, precisa el Financial Times. Por eso sostiene que la brecha entre exportadores y mercado interno “se volvió uno de los principales desafíos del programa económico”.
Arriazu, uno de los economistas más escuchados en el entorno del Presidente, cuantificó el mismo desfase con otros números. “Cosecha récord, producción récord de hidrocarburos, ganancia en minería, menos compra de divisas por parte del sector privado, términos de intercambio favorables. Deberíamos estar creciendo arriba del cinco y estamos estancados creciendo menos del dos”, afirmó en el Alvear Palace, donde también participó el viceministro José Luis Daza. La explicación, según su diagnóstico, reside en la “demasiada compra de divisas por parte del Banco Central. Esa es la política monetaria”. Bajo la conducción de Santiago Bausili, el organismo acumuló más de 15.569 millones de dólares en compras durante 2026, superando en más de la mitad la meta anual de 10.000 millones acordada con el Fondo Monetario Internacional, con reservas brutas que cerraron en torno a los 50.152 millones.
Esta línea no es nueva en el pensamiento del fundador de Arriazu Macroanalistas. En agosto, cuando las reservas superaron por primera vez los 50.000 millones en la administración Milei, ya había advertido que el BCRA había atesorado “demasiados dólares” y que el equilibrio entre compras de divisas y expansión del crédito interno se había roto. El mecanismo esteriliza liquidez, restringe el financiamiento disponible para el sector privado y genera aversión al riesgo en el sistema bancario. El resultado es que la “locomotora” externa —Vaca Muerta, minería y agro— no logra traccionar al resto de la economía.
Los datos de actividad confirman el contraste. Las exportaciones alcanzaron 10.036 millones de dólares en septiembre (+23,5 % interanual), con un superávit comercial acumulado de 21.198 millones y un acumulado enero-septiembre de 77.267 millones (+21,6 %). Todos los grandes rubros exportadores crecieron, liderados por combustibles y energía (+89,1 %). El país acumula 34 meses consecutivos de superávit comercial y un superávit energético de 9.427 millones entre enero y septiembre (+20 % interanual). Sin embargo, el segundo trimestre cerró con una caída del 0,6 % del PBI desestacionalizado; el consumo privado retrocedió 2,4 % y la inversión, 0,8 %. El EMAE cayó 2,9 % mensual en julio —peor lectura desde la pandemia— y rebotó apenas 0,1 % en agosto (−1,7 % interanual). El Banco Mundial recortó su proyección de crecimiento para 2026 de 3,6 % a 2,1 %, en línea con el Relevamiento de Expectativas de Mercado del propio BCRA.
Arriazu vinculó esta brecha entre el potencial y el resultado efectivo con la falta de credibilidad internacional. “Nuestro nivel de deuda comparado con el resto del mundo es nada. El problema es que nadie nos cree. Somos estafadores seriales”, dijo, en referencia a la historia de defaults que obliga al país a sobrecompensar con reservas una deuda neta del sector público que, según sus cálculos, equivale a apenas 37 puntos del producto. El Financial Times agrega que el Gobierno espera que una eventual reelección de Milei reduzca el riesgo país y habilite inversiones por decenas de miles de millones de dólares, especialmente en recursos naturales. Nicolás Dujovne, citado por el medio, sostuvo que “sería la primera vez desde el comienzo de este siglo que un gobierno puede mostrar los resultados de una economía sana y abierta al mundo” y que “rompería el ciclo”.
Mientras tanto, el ajuste también se percibe en los pequeños comercios, la industria y otros sectores vinculados al mercado interno. La aprobación de Milei descendió de 43 % en enero a 38 % en agosto, según Atlas Intel. El Presidente calificó la queja generalizada de que “la gente no puede llegar hasta fin de mes” como una “estupidez colosal” y desestimó que un récord de 6 millones de personas no estén pagando las deudas familiares. Luis Caputo niega la recesión, habla de “crecimiento más lento” y anticipa un rebote en el cuarto trimestre por obras viales, hipotecas y desinflación. Arriazu y el Financial Times, desde ángulos distintos, coinciden en que el principal techo actual del programa no está en el sector externo, sino en la incapacidad de que el boom exportador se traduzca en crédito, empleo y demanda interna.

