Una empleada de 28 años del Instituto Antipeste de Irkutsk, en la localidad siberiana de Shelejov, murió de una neumonía a la que el organismo sanitario ruso califica de etiología desconocida. CNN informó este domingo que las autoridades responden a un incidente en el que se habría liberado una infección peligrosa por un accidente de laboratorio. El Servicio Federal de Supervisión de la Protección de los Derechos del Consumidor y el Bienestar Humano de Rusia (Rospotrebnadzor) no confirmó esa versión. Dijo que una comisión de bioseguridad no registró accidentes con patógenos y que los estudios ampliados no hallaron microorganismos vinculados al trabajo de la paciente.
La Casa Blanca sigue el caso. Un funcionario de la administración Trump dijo al diario Axios que el gobierno está al tanto de los reportes de un caso sospechado de peste y de las cuarentenas asociadas, que monitorea la situación y que evalúa opciones. El Departamento de Estado dijo a CNN que sigue el episodio junto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y otros organismos, que muchos detalles no están confirmados y que alienta a Moscú a compartir información precisa y de manera abierta. La Casa Blanca había derivado las consultas al Departamento de Estado.
El instituto, creado el 5 de junio de 1934 como órgano científico-operativo del control de la peste en Siberia y el Lejano Oriente, trabaja con patógenos de ese grupo y conserva una colección viva de miles de cepas, incluidas unas 1.840 de Yersinia pestis. La mujer, identificada por la prensa local como Daria Shipilova —también transcripta Shpilova—, fue internada el 29 de septiembre con neumonía grave y murió en la noche del 1 al 2 de octubre. El gobernador de Irkutsk, Ígor Kobzev, convocó una reunión extraordinaria de la comisión antiepidémica regional con la médica sanitaria jefe, Anna Popova, por lo que describió como un caso sospechado de una infección particularmente peligrosa en una residente de la región.
Rospotrebnadzor diagnosticó «neumonía de etiología desconocida». Afirmó que la situación sanitaria en la región, en Irkutsk y en Shelejov es estable, que en los últimos diez días no hubo consultas por enfermedades infecciosas entre el personal del instituto y que un equipo enviado por orden de Popova respaldó el dictamen de la comisión: no hubo accidente con microorganismos patógenos. El organismo examinó dos hipótesis que circularon en la prensa —un tubo de ensayo roto el 25 de septiembre con el patógeno de la peste neumónica, y un viaje a Tailandia— y dijo no haber hallado evidencia de ninguna de las dos.
La palabra peste entró por otra vía. El jefe de la vecina república de Buriatia, Alexéi Tsydenov, dijo que la empleada murió «posiblemente de peste» y aclaró que en su territorio no hay brotes. Guennadi Oníshchenko, ex titular de Rospotrebnadzor y académico, estimó que lo más probable es que no se trate de peste y que, aun si se confirmara, no habría propagación. Atribuyó esa contención, en parte, a la llegada del frío.
El cerco preventivo es real, aunque el diagnóstico no. Unos 197 contactos fueron identificados. De ellos, 189 quedaron internados en observación —114 en un hospital regional, 63 en otro y 12 en el propio instituto—, según el recuento que reprodujo la prensa rusa. Kobzev y el director de la planta de aluminio de Shelejov, Artiom Fominykh, dijeron que no presentan síntomas y que los análisis dieron negativo. Fominykh, que impuso barbijo a los algo más de 2.100 empleados de IrkAZ «por precaución», admitió que circulan rumores y versiones contradictorias. Entre los contactos vigilados se detectaron dos casos de covid-19 y dos de rinovirus, sin otros patógenos ni cambios de salud atribuibles a una infección de ese tipo.
Medios locales, entre ellos Liudi Baikala, reportaron el cierre de la internación del hospital distrital de Shelejov la noche del 1 de octubre, cuarentena en al menos una maternidad y restricciones de hasta tres semanas en varios nosocomios de Irkutsk. Esa lista no fue uniformemente oficializada. Las autoridades pidieron limitar las visitas a Shelejov.
La peste no es un virus. La causa la bacteria Yersinia pestis, habitual en pequeños mamíferos y en sus pulgas. La Organización Mundial de la Salud distingue tres formas: bubónica, septicémica y neumónica. Esta última, la de pulmón, es la más virulenta: la incubación puede reducirse a 24 horas, se transmite entre personas por partículas respiratorias y es fatal si no se trata. Con antibióticos en las primeras 24 horas de síntomas, la recuperación es alta. Entre 2019 y 2025, la mayoría de los casos notificados a la OMS se concentró en la República Democrática del Congo y en Madagascar. Un portavoz del Departamento de Estado recordó que se trata de una enfermedad conocida, tratable con antibióticos comunes si el tratamiento empieza temprano, y que los casos ocurren de forma natural en varias partes del mundo.
La situación sanitaria y epidemiológica en la región de Irkutsk y en las ciudades de Irkutsk y Shelejov es estable.
Esa es la frase de Rospotrebnadzor. El cable de CNN abre con un accidente de laboratorio y una infección sospechosa. El organismo que vigila el instituto dice que no hubo accidente, que el agente no fue identificado y que los contactos no enfermaron de eso. La Casa Blanca monitorea las dos versiones. Al cierre de esta nota no hay confirmación de peste ni casos secundarios.

