Los Valles Calchaquíes registraron un fuerte aumento de la actividad sísmica durante las últimas semanas. En menos de dos meses se contabilizaron cerca de 200 movimientos en el área de influencia del volcán Galán, entre Salta y Catamarca.
La magnitud de la secuencia despertó especial interés entre los especialistas. La cifra representa casi un tercio de los 750 eventos registrados durante los ocho años previos en esa zona.
Los movimientos alcanzaron distintos sectores de los Valles Calchaquíes. Entre ellos aparecen Tacuil, Pucará, Colomé, Molinos y áreas ubicadas al oeste de Cafayate.
El fenómeno permanece bajo análisis del geólogo salteño Benjamín Heit, investigador del Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ) de Potsdam y especialista en sismología y riesgo sísmico. El científico mantiene contacto con el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).
Qué puede explicar el aumento de los sismos
Los investigadores manejan varias posibilidades. Una de ellas apunta a la actividad tectónica propia de la región, sometida a grandes esfuerzos por el desplazamiento de la placa de Nazca por debajo de la Sudamericana.
Otra hipótesis contempla una posible relación con el sistema volcánico del Galán. También existe una tercera alternativa: que los procesos tectónicos y volcánicos tengan algún tipo de interacción.
En geología, este último escenario recibe el nombre de proceso volcanotectónico. Para determinar si existe esa relación, los especialistas necesitan conocer con mayor precisión la ubicación y profundidad de cada terremoto, además de otros parámetros de la secuencia.
El Galán, un gigante de la Puna
La cercanía del volcán Galán convierte a esta secuencia en un fenómeno de particular interés. La estructura se encuentra en Antofagasta de la Sierra, Catamarca, cerca del límite con Salta.
El complejo volcánico se originó hace aproximadamente 2,2 millones de años, luego de una erupción de enorme magnitud. Su caldera posee unos 50 kilómetros de extensión de norte a sur y 24 kilómetros de este a oeste.
En su interior existe un domo resurgente. Además, la zona conserva actividad hidrotermal, circulación de fluidos profundos, emisiones de dióxido de carbono y anomalías térmicas.
Los sectores de La Colcha, Aguas Calientes y Piscinas Burbujeantes presentan aguas termales y emanaciones gaseosas. Estas características evidencian la existencia de un sistema hidrotermal activo.
Las investigaciones desarrolladas entre 2000 y 2015 permitieron avanzar en el conocimiento de la estructura interna de la Puna. También posibilitaron la elaboración de una tomografía sísmica del Galán.
Uno de los resultados identificó una estructura relacionada con el sistema magmático. Su ubicación coincide con la profundidad de varios de los movimientos detectados en la actualidad.
Sin embargo, esa coincidencia no permite afirmar que los nuevos sismos tengan origen magmático.
Un cuerpo de magma a 30 kilómetros de profundidad
Otro elemento de interés aparece a unos 30 kilómetros bajo la superficie. Los estudios geofísicos detectaron allí el denominado Southern Puna Magma Body, una zona de baja velocidad sísmica que los investigadores interpretan como un gran cuerpo de material parcialmente fundido.
Este reservorio profundo constituye una fuente de calor para el sistema hidrotermal del Galán. También puede explicar las altas temperaturas y la circulación de fluidos por las estructuras profundas de la región.
Pero la actividad volcánica no es la única explicación posible.
Los Valles Calchaquíes también presentan fallas geológicas capaces de generar terremotos sin relación directa con el sistema volcánico. Entre ellas se encuentra el sistema de fallas de las Cumbres Calchaquíes.
Se trata de estructuras inversas con actividad neotectónica. Algunas afectan depósitos relativamente recientes de la Cuenca de Santa María. Este dato demuestra que la deformación tectónica de la región no pertenece solamente a un pasado geológico remoto.
La profundidad será una de las claves
Para los especialistas, determinar la profundidad de cada evento será fundamental.
Los sismos profundos pueden alcanzar alrededor de 180 kilómetros y se vinculan con la subducción de la placa de Nazca. En cambio, los movimientos más superficiales, cercanos a los 12 kilómetros, pueden guardar relación con fallas locales.
Esta diferencia también importa desde el punto de vista del riesgo sísmico. Un terremoto superficial puede generar efectos importantes incluso cuando su epicentro se encuentra lejos de los principales centros volcánicos.
Por eso, los especialistas evitan asociar de manera automática el aumento de la sismicidad con una reactivación del Galán.
Hasta el momento, el dato concreto es el incremento de los movimientos. El origen de esa concentración todavía requiere mayor investigación.
Buscan ampliar el monitoreo
Una de las propuestas bajo análisis consiste en instalar una red temporal de estaciones sísmicas alrededor de la caldera.
El proyecto podría reunir al INPRES, el CONICET, la Universidad Nacional de Salta y distintos grupos especializados. El objetivo será obtener registros más precisos sobre la ubicación y profundidad de los terremotos.
El monitoreo actual depende de los recursos disponibles del INPRES. En ese trabajo también tiene un papel destacado el equipo encabezado por la investigadora Agostina Venerdini.
Una red con mayor cantidad de instrumentos permitiría establecer si la secuencia responde principalmente a las fallas regionales o si existe algún vínculo con el sistema magmático.
Existen antecedentes en otras regiones volcánicas donde aumentos repentinos de la actividad sísmica disminuyeron sin provocar consecuencias visibles en superficie. Entre los casos mencionados aparecen la región volcánica de Eifel, en Alemania, y una serie registrada cerca de Santorini, en Grecia.
Estos antecedentes refuerzan la necesidad de mantener cautela ante la actual secuencia.
La concentración de casi 200 sismos constituye un fenómeno que requiere seguimiento, pero por sí sola no permite anticipar una erupción ni establecer una amenaza volcánica inmediata.
El episodio también vuelve a poner bajo la lupa el conocimiento disponible sobre las fallas activas de los Valles Calchaquíes y la evaluación del riesgo sísmico en Salta y Catamarca.
Para los especialistas, será necesario sostener el monitoreo durante períodos prolongados, incorporar instrumental y fortalecer la cooperación entre organismos científicos y universidades.
El Galán forma parte de un sistema geológico profundo y complejo. Allí interactúan actividad hidrotermal, estructuras magmáticas y fuerzas tectónicas que continúan deformando la región. Comprender la relación entre esos factores será clave para explicar por qué casi 200 movimientos sísmicos se concentraron en menos de dos meses en este sector de los Andes.

