Benito Guzmán, conocido como “Kempes”, se entregó el lunes por la tarde y quedó en el centro de la causa por el crimen de Fabiana Isabel Páez, de 48 años, en Barrancas del Salí. La Unidad Fiscal de Homicidios II, a cargo de Carlos Sale, lo convocó a audiencia este martes para formularle cargos.
El Ministerio Fiscal sostiene que los disparos que alcanzaron a Páez —impacto en el abdomen; murió en el Centro de Salud cerca de las 20.10— y a su madre, Isolina Isidora Décima, de 66, herida en el muslo derecho, partieron del grupo identificado como “Los Pericotes”. En esa línea sitúa a Kempes junto a su hijo Gregorio Alberto Guzmán (“Goyo”), de 22 años, y a un adolescente de 16, hermano de este último.
Goyo y el menor ya fueron imputados el lunes como coautores de homicidio y lesiones leves, agravados por el uso de arma de fuego. El fiscal adjunto Alejandro Andole pidió prisión preventiva. La jueza de Niños, Niñas y Adolescentes Ana María Iácono hizo lugar: tres meses de preventiva para el mayor y la misma medida, en el Instituto Cura Brochero de Benjamín Paz, para el adolescente. Las defensas de Exequiel Prado, Clara Aguirre y Valentina Otero Borelli no lograron revertir el pedido.
El hecho ocurrió el domingo a las 16.30, en Raúl Colombres al 2000, en el este capitalino. Según la pesquisa, una pelea de larga data entre los hermanos Navarro —conocidos como “Sacha” y “Pata”— y Los Pericotes escaló a tiros, piedras y palos. Páez y Décima salieron a la vereda a ver qué ocurría y quedaron en la línea de fuego.
La Policía detuvo a siete personas, entre ellas dos mujeres. Sale ordenó la liberación de cinco. Quedaron el padre, el hijo mayor y el menor. El jefe de Policía, Joaquín Girvau, dijo que ambos bandos tienen antecedentes. En el operativo intervinieron, entre otros, los comisarios Germán Llanos, Susana Monteros, Diego Bernachi y Miguel Carabajal.
El expediente no cierra con la entrega. Falta la imputación formal de Kempes y la reconstrucción pericial del lugar, a cargo del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales. Los vecinos describen una enemistad armada que no empezó el domingo.

