El Senado dio este jueves media sanción al nuevo régimen de biocombustibles, una iniciativa que impacta de manera directa sobre una de las principales actividades productivas de Tucumán. El proyecto eleva del 12% al 15% el corte obligatorio de bioetanol en las naftas y lleva del 7,5% al 10% el correspondiente al biodiésel.
La iniciativa obtuvo 41 votos a favor y 25 en contra y ahora deberá pasar por la Cámara de Diputados. Recién si consigue la aprobación de los diputados podrá convertirse en ley.
Para Tucumán, el punto central está en el bioetanol. El nuevo esquema establece un corte del 15%, con una participación del 6% para el etanol de caña, otro 6% para el de maíz y un 3% bajo un mecanismo de libre competencia.
El aumento representa un salto relevante para la industria sucroalcoholera. Como explicó la senadora tucumana Beatriz Ávila durante el debate de este jueves, si el consumo de naftas ronda los 10 millones de metros cúbicos anuales, pasar del 12% al 15% implica elevar la demanda potencial de bioetanol en unos 300 mil metros cúbicos, hasta alcanzar aproximadamente 1,5 millones.
Ávila defendió el impacto para Tucumán
Durante su intervención en el recinto, Ávila ubicó a Tucumán en el centro de la discusión energética y productiva. “Sin lugar a dudas esta es una ley trascendental para las castigadas economías regionales, sobre todo del NOA y NEA, y es una oportunidad histórica para consolidar un camino que inició Tucumán, provincia a la que represento, hace décadas.”
La senadora recordó el Plan Alconafta, que comenzó en Tucumán en 1978 como una experiencia pionera para incorporar etanol a las naftas y reducir la dependencia del petróleo. También destacó que Brasil tomó aquella experiencia y avanzó hasta convertirse en una potencia mundial de los biocombustibles.
Ávila sostuvo que el nuevo régimen permite profundizar un proceso que la Argentina inició con la legislación de 2006 y que tomó mayor impulso desde 2010. También recordó su participación en el debate legislativo de 2021, cuando defendió la continuidad del esquema de promoción de los biocombustibles.
En esta oportunidad, la senadora contó que su propuesta original apuntaba a un porcentaje todavía mayor. “Mi propuesta, de una de las siete que estaba como de otro senador, era llevarlo al 18%. Yo creo que está en condiciones Argentina para llegar a este porcentaje, pero bueno, lo que se ha consensuado y lo que tiene mayoría es el 15% para el bioetanol y el 10% para el biodiésel”, explicó.
La aprobación de este jueves fue el resultado de negociaciones entre representantes de las provincias, legisladores y el Gobierno nacional. Ávila destacó especialmente el horizonte que establece el proyecto para las inversiones.
“Esta ley da previsibilidad, concretamente estamos hablando de una previsibilidad de 15 años, valiosísima para nosotros sin lugar a dudas.”
Para la industria tucumana, ese punto resulta relevante porque el aumento del corte requiere mayor disponibilidad de alcohol y puede generar nuevas inversiones en destilerías, tecnología, transporte y otros sectores vinculados con la cadena azucarera.
Más caña, más alcohol y una demanda mayor
La expansión del bioetanol adquiere especial importancia en una provincia cuya producción de caña de azúcar creció de manera significativa durante los últimos años.
Según los datos mencionados por Ávila durante la sesión, la superficie cultivada con caña pasó de unas 280.000 hectáreas en 2010 a 420.000 en 2025, mientras que la producción de alcohol se triplicó.
La senadora también destacó que durante 2025 el uso de bioetanol permitió evitar importaciones de naftas por unos 652 millones de dólares. Para Tucumán, el dato refuerza la discusión sobre el lugar que puede ocupar la agroindustria en la matriz energética nacional.
Ávila planteó esa cuestión desde una perspectiva federal. “En una Argentina que tiene muchas asimetrías, muchas desigualdades, provincias que tienen petróleo, provincias mineras; bueno, en el norte tenemos la caña de azúcar, tenemos lo que es la agroindustria y para nosotros es muy pero muy importante que hoy podamos avanzar en esta ley que es de vanguardia, que es una visión estratégica no solamente técnica y jurídica.”
El planteo también coincide con el reclamo que El Federalista viene siguiendo desde el comienzo de esta discusión. El gobernador Osvaldo Jaldo reclamó en los últimos días que el Gobierno nacional otorgue al Norte un tratamiento similar al que reciben las regiones vinculadas con Vaca Muerta.
Jaldo sostuvo: “Si se pone mucho esfuerzo en el sur del país, en lo que es Vaca Muerta, para tener petróleo y energía, creo que tienen que empezar a mirar al Norte, porque nosotros también producimos combustible. El bioetanol es combustible, se mezcla con las naftas y se le vende al público”.
El debate, por lo tanto, excede el porcentaje de mezcla. Para Tucumán también implica discutir qué lugar tendrá la producción de caña dentro de la política energética argentina.
El movimiento de los ingenios y el negocio del bioetanol
La discusión legislativa también ocurre mientras el sector azucarero tucumano atraviesa un proceso de transformación empresarial.
Tal como contó El Federalista, Santiago Blaquier avanzó con la conformación de Ingenios de Tucumán SA y la incorporación de establecimientos azucareros como Concepción y La Corona. El movimiento volvió a poner en discusión el valor estratégico de los ingenios más allá de la producción de azúcar y su potencial dentro del negocio sucroalcoholero.
En ese contexto, una eventual suba del corte obligatorio genera un mercado mayor para el bioetanol y puede modificar las perspectivas de inversión en la actividad.
La propia Ávila vinculó el futuro de la industria con la generación de empleo. Señaló que el sector azucarero tucumano tiene 205 años de historia, unos 45.000 puestos de trabajo directos y 15 ingenios, además de un impacto sobre actividades como la metalurgia, el transporte, los servicios y el comercio.
Tucumán busca un lugar en la matriz energética
Uno de los conceptos centrales de la intervención de Ávila fue que el bioetanol puede permitirle a Tucumán dejar de ser considerado solamente como una provincia azucarera para ocupar un lugar dentro de la discusión energética nacional.
“Y por primera vez Tucumán también va a tener voz en el debate energético nacional porque Tucumán también es energía.”
La frase resume uno de los principales argumentos de la provincia durante el debate por la reforma. La apuesta consiste en aprovechar la producción de caña para generar energía renovable, sumar valor agregado y ampliar el mercado para una actividad que ya forma parte de la estructura productiva tucumana.
El proyecto también establece un horizonte de 15 años de previsibilidad, un punto que el sector considera relevante para definir inversiones.
Ávila sostuvo que el nuevo régimen surgió de las conversaciones entre las provincias, el sector privado, legisladores y el Ejecutivo nacional. Para Tucumán, el objetivo es que ese marco permita ampliar la producción de bioetanol y fortalecer toda la cadena.
El biodiésel, la otra discusión del proyecto
El otro componente de la reforma fue el biodiésel. El proyecto aprobado por el Senado eleva el corte del 7,5% al 10%, aunque establece un esquema de transición para las empresas que no se encuentran integradas con la producción de materias primas.
Ese punto generó las principales diferencias durante el debate. Representantes de pequeñas y medianas empresas del sector cuestionaron que el nuevo esquema pueda favorecer a grandes compañías vinculadas con la producción y comercialización de granos.
Las diferencias sobre el biodiésel marcaron buena parte de las negociaciones previas a la votación, pero finalmente el proyecto consiguió la media sanción.
Ahora define Diputados
Con la aprobación del Senado, la reforma de Biocombustibles quedó a mitad de camino del objetivo que persiguen las provincias productoras. El próximo paso será Diputados, donde deberá conseguir los votos necesarios para convertirse en ley.
Para Tucumán, el punto más relevante ya quedó definido en el texto aprobado por la Cámara alta: el salto del 12% al 15% en el corte de bioetanol.
La industria azucarera, los cañeros y los sectores vinculados a la producción de alcohol esperan ahora la definición de la Cámara baja. La eventual sanción definitiva abriría un mercado mayor para el bioetanol y reforzaría la discusión sobre el papel de Tucumán dentro de la matriz energética nacional.
Como resumió Ávila al cerrar su intervención: “Por eso, presidente, adelanto mi voto positivo y esperando que en este cuerpo que representan las provincias dé media sanción a este dictamen.”

