Tucumán cerró 2025 con un dato que confirma el peso de su producción en el comercio exterior argentino: la provincia exportó US$966,3 millones FOB. El registro representó un crecimiento del 1,1% respecto de 2024 y ubicó al distrito como la tercera provincia exportadora del Noroeste Argentino, con el 19,3% de las ventas externas del NOA.
El número también muestra una expansión de la oferta. Durante el año pasado, las empresas tucumanas colocaron 226 productos en 161 mercados internacionales. Un año antes eran 201 productos. Estados Unidos ocupó el primer lugar entre los compradores, con el 23% del total, seguido por Brasil, Irlanda, Chile, China y Países Bajos.
El dato más significativo aparece al mirar qué productos explicaron ese movimiento. El complejo frutícola aportó US$554,8 millones, el 57,4% de las exportaciones provinciales, con una mejora del 10,4% interanual.
Pero dentro de ese universo existe un protagonista todavía más importante: el limón y sus derivados industriales representaron el 54% de todo lo que Tucumán exportó en 2025. El aceite esencial, el jugo, el limón fresco y la cáscara deshidratada concentraron buena parte de las ventas externas.
El aceite esencial fue el producto estrella
El ranking de productos muestra con claridad la importancia de la actividad citrícola. El aceite esencial de limón generó US$196,3 millones, equivalentes al 20% de todas las exportaciones tucumanas.
Detrás quedaron el jugo de limón, con US$127,6 millones, y el limón fresco, con US$126,4 millones. La cáscara deshidratada aportó otros US$67,7 millones.
El azúcar refinado alcanzó US$75,6 millones, mientras que las partes para cajas de cambio sumaron US$68,1 millones. También tuvieron peso la soja, los ejes portadores, el maíz y el azúcar crudo.
La estructura exportadora también exhibió movimientos dispares. Las manufacturas de origen agropecuario llegaron a unos US$373 millones, mientras que los productos primarios crecieron 31,9%. En cambio, las manufacturas de origen industrial retrocedieron 10,1%.
El complejo automotriz cerró con US$117,7 millones, una caída del 20,7%. El sector azucarero quedó en US$117,1 millones, con un descenso del 1,9%.
Otro dato sobresalió por su magnitud: las exportaciones del complejo oleaginoso crecieron 153% y llegaron a casi US$48 millones. En sentido contrario, el complejo cerealero cayó 28%, hasta US$62,6 millones.
Más mercados para una producción que busca diversificarse
La expansión no se produjo solamente en el volumen de productos. También hubo una mayor amplitud geográfica.
Estados Unidos absorbió el 23% de las exportaciones tucumanas, con Brasil en segundo lugar, con 12%, e Irlanda con 10%. Chile representó el 9%, mientras China y Países Bajos explicaron 6% cada uno.
En el caso de Chile, el crecimiento interanual llegó al 18%. China y Países Bajos, por su parte, aumentaron sus compras en más de 50%.
Por bloques económicos, la Unión Europea fue el principal destino, con US$297 millones. Luego aparecieron el USMCA, con US$242 millones, y el Mercosur, con US$143 millones.
El desempeño del limón también mostró una mayor apertura de mercados. Durante el primer semestre de 2025, el limón fresco generó US$80,8 millones, con un salto del 47% en valor y del 30% en volumen. Los envíos alcanzaron 124.200 toneladas y llegaron a más de 50 destinos, frente a 31 mercados un año antes.
El jugo aportó US$41,5 millones en ese período y el aceite esencial US$45,8 millones. En este último caso, Irlanda fue el principal comprador, seguido por Estados Unidos.
El problema que queda detrás de los números
El crecimiento de las exportaciones tucumanas convive con una dificultad que la provincia arrastra desde hace años: la falta de una infraestructura logística propia que permita reducir los costos y mejorar la salida de la producción hacia los mercados internacionales.
Tucumán no tiene salida marítima. Por eso, gran parte de la carga debe recorrer por tierra cientos de kilómetros hasta los puertos del litoral.
En ese escenario, el proyecto de Cevil Pozo había sido presentado como una pieza estratégica. La iniciativa contemplaba un Centro de Transferencia Multimodal de Cargas con funciones de puerto seco y conexión ferroviaria, vial y aérea.
La idea nació en 2014 y recibió nuevos impulsos durante distintas gestiones provinciales y nacionales. El predio elegido tenía unas 120 hectáreas y se encontraba cerca del aeropuerto Benjamín Matienzo, con acceso a las rutas provinciales 302 y 303.
El proyecto llegó a ser presentado como una obra de gran escala. Una fuente del Gobierno provincial citada por La Gaceta lo definió como “Era un proyecto muy ambicioso, de más de 300 millones de dólares”. La iniciativa incluía espacios para Aduana, camiones, galpones ferroviarios y una zona franca.
Pero nunca llegó a construirse.
Cevil Pozo: de proyecto estratégico a expropiación caída
En abril de 2026, el Gobierno provincial tomó una decisión definitiva: autorizó a la Fiscalía de Estado a desistir del proceso de expropiación de las tierras destinadas al centro multimodal.
La decisión tuvo además un componente económico. El expediente judicial había atravesado distintas instancias. Una sentencia de primera instancia había fijado una indemnización de $1.313 millones. Luego, la Cámara Civil y Comercial redujo ese monto a $910 millones, más intereses. El caso llegó a la instancia de casación.
Los informes oficiales estimaron que, si el proceso continuaba, la erogación podía llegar a unos $5.500 millones.
El Gobierno justificó el desistimiento por la falta de financiamiento para ejecutar la obra. Además, el proyecto ya no figuraba en la planificación vigente del Ministerio de Obras Públicas.
El gobernador Osvaldo Jaldo explicó la decisión como una forma de evitar un costo mayor para las arcas provinciales. Desde el Ejecutivo también se informó que el Estado buscaría recuperar las sumas depositadas en el expediente una vez descontados los gastos judiciales.
Así, una obra pensada durante más de una década para mejorar la competitividad exportadora terminó sin licitación, sin construcción y con el proceso de expropiación abandonado.
Santa Fe, la alternativa mientras el nodo no existe
Ante la falta de Cevil Pozo, Tucumán busca otras alternativas para mejorar su conexión con el sistema portuario.
En noviembre de 2025, una delegación provincial viajó a Santa Fe para avanzar en una agenda comercial y logística. La misión incluyó visitas al Puerto de Santa Fe, Puerto de Rosario, Puerto de Villa Constitución y la Zona Franca Santafesina. También participaron empresas tucumanas vinculadas al sector citrícola, transporte y comercio exterior.
El objetivo fue evaluar mecanismos para que productos como limón, arándanos, frutas, legumbres y bienes industriales tucumanos puedan utilizar las terminales ubicadas sobre el río Paraná.
La secretaria de Relaciones Internacionales y Empresariales, Virginia Ávila, planteó durante esa misión: “Para Tucumán es estratégico construir alianzas con provincias que tienen salida fluvial al mundo. Santa Fe es un socio clave para potenciar nuestra competitividad, reducir costos logísticos y abrir nuevas oportunidades de exportación”.
Desde Santa Fe también plantearon la posibilidad de convertir sus puertos en una alternativa para la producción tucumana. La agenda incluyó además la posibilidad de avanzar con empresas exportadoras y navieras para planificar la logística de las próximas campañas.
Por ahora, sin embargo, esas gestiones no reemplazan la infraestructura que Tucumán proyectó durante años en Cevil Pozo.
Una economía exportadora con una deuda pendiente
Los números muestran una provincia con una oferta que ganó mercados y amplió su variedad. Tucumán exportó 226 productos a 161 destinos y se acercó nuevamente a la barrera de los US$1.000 millones anuales.
El limón continúa como el gran motor. Su peso dentro de la canasta exportadora demuestra la importancia de una actividad que combina producción primaria, industrialización y mercados internacionales.
El desafío aparece en otro punto: transformar esa capacidad productiva en una ventaja logística permanente.
Mientras las exportaciones crecen y nuevos mercados se incorporan, Tucumán todavía debe trasladar su producción hacia los puertos del litoral. El proyecto que debía solucionar parte de ese problema, Cevil Pozo, quedó fuera de la planificación.
La alianza con Santa Fe abre una alternativa. Pero el problema de fondo continúa: una provincia que exporta casi US$1.000 millones por año todavía no cuenta con el nodo logístico que durante más de una década fue presentado como clave para bajar costos, integrar ferrocarril, ruta y transporte aéreo, y potenciar su inserción en el comercio internacional.

