La decisión de la Casa Rosada de eliminar del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada el capítulo que proponía modificar las reglas para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros dejó sin cambios el esquema que rige desde la sanción de la Ley de Tierras.
La marcha atrás llegó después de que el oficialismo comprobara que no contaba con los votos necesarios para aprobar esa parte de la iniciativa en el Senado. Entre los factores que influyeron apareció la postura del gobernador Osvaldo Jaldo, quien anticipó que las senadoras tucumanas Beatriz Ávila y Sandra Mendoza votarían en contra del capítulo.
El mandatario provincial sostuvo: «Yo lo que creo que la gente puede venir a invertir, lo que no se puede venir a apropiar de nuestras tierras». Más tarde reforzó esa posición con otra definición: «Yo creo que de ninguna manera tenemos que entregar un metro cuadrado de tierra argentina a los extranjeros, que vengan a invertir, que vengan a producir, pero la tierra es y será de los argentinos que somos los que vivimos en este bendito país».
¿Cuál es la situación de Tucumán?
A diferencia de provincias como Mendoza, Río Negro o algunas zonas de la Patagonia, Tucumán registra uno de los niveles más bajos de extranjerización de tierras rurales del país.
Los últimos datos del Registro Nacional de Tierras Rurales indican que 98.822 hectáreas rurales de la provincia pertenecen a titulares extranjeros, sobre una superficie rural total de 2.215.733 hectáreas. Esto representa el 4,46% del territorio rural, muy por debajo del límite del 15% que establece la legislación nacional.
Si bien un relevamiento difundido años atrás hablaba de 80.784 hectáreas, la información oficial más reciente actualizó esa cifra hasta las 98.822 hectáreas.
En términos comparativos, Tucumán integra el grupo de provincias con menor porcentaje de tierras rurales en manos extranjeras, una situación que la mantiene lejos de los niveles observados en otras regiones del país.
Los recursos que vuelven estratégica a la provincia
Que Tucumán tenga un bajo porcentaje de tierras extranjerizadas no significa que carezca de interés para inversores internacionales.
Especialistas sostienen que el atractivo de los territorios rurales ya no depende únicamente de la producción agropecuaria. La disponibilidad de agua, el potencial turístico, la cercanía con proyectos mineros del NOA, la producción de alimentos de alto valor agregado y la conexión con corredores bioceánicos también forman parte de las variables que hoy pesan sobre las inversiones.
En ese contexto, los Valles Calchaquíes aparecen como una de las zonas con mayor valor estratégico. Tafí del Valle, Amaicha del Valle y Colalao del Valle concentran recursos hídricos, producción vitivinícola, desarrollo turístico y un importante valor paisajístico. Además, su cercanía con Catamarca y Salta los ubica cerca de regiones donde avanzan proyectos vinculados a la minería.
Otro punto sensible es la alta cuenca del río Santa María y las nacientes de los ríos serranos, donde el agua representa un recurso estratégico. La protección de ese tipo de inmuebles formó parte del espíritu de la Ley de Tierras, que estableció restricciones para determinadas superficies ribereñas.
También figura entre las áreas de interés el pedemonte de las Yungas, una región que combina biodiversidad, reservas naturales y producción agrícola, además de las zonas cañeras y citrícolas del este y centro provincial, que reúnen tierras de alta calidad productiva e infraestructura consolidada.
Un debate que quedó abierto
La decisión del Gobierno nacional de retirar el capítulo sobre la compra de tierras por parte de extranjeros evitó cambios en la legislación vigente. Sin embargo, el debate dejó instalada una discusión sobre la importancia estratégica de los recursos naturales argentinos y el rol que cumplen provincias como Tucumán dentro de ese escenario.
Aunque hoy la provincia mantiene un nivel reducido de extranjerización, sus reservas de agua, sus tierras fértiles, sus áreas de montaña y su ubicación dentro del NOA la convierten en un territorio que podría ganar atractivo para capitales internacionales si en el futuro se impulsaran nuevas modificaciones legales.

