Opinión: ¿Es Carlos Cisneros la gran víctima del patriarcal y corrupto sistema tucumano?

El diputado nacional expone un profundo malestar ante reveses judiciales y tensiones políticas. Critica con dureza a figuras clave del peronismo y la Justicia provincial, mientras se presenta como víctima de un sistema que dominó durante dos décadas.

En una extensa entrevista concedida al programa El Avispero del medio Enterate Play, el diputado nacional Carlos Cisneros, referente de la Asociación Bancaria y figura de peso en la política tucumana, expuso sin reservas sus críticas al sistema político, judicial e institucional de la provincia. Tras dos décadas de influencia significativa en las esferas de poder locales, Cisneros se presenta ahora como víctima de un entramado que, según sus palabras, opera con sesgos, internas y fallos controvertidos. Su relato, plagado de expresiones directas, revela un profundo malestar hacia quienes han sido sus pares o aliados en el pasado, al tiempo que cuestiona el funcionamiento de instituciones sobre las que ejerció notable influencia.

El legislador, uno de los hombres más poderosos de los últimos 20 años en Tucumán con injerencia en gremios, entidades financieras y ámbitos políticos, no escatima en denunciar lo que percibe como persecuciones y fallos adversos, particularmente en la causa Vélez. Su intervención pone de manifiesto un evidente resentimiento por el curso de los acontecimientos judiciales y políticos en los que ha intentado influir sin éxito, y que han erosionado su ya pobre imagen. A continuación, se analizan los ejes centrales de sus declaraciones.

La Causa Vélez y Valenzuela

Cisneros dedicó parte sustancial de sus comentarios a defender su rol y el de su entorno en la denominada Causa Vélez, donde se acusó inicialmente a exjugadores de Vélez Sarsfield de abuso sexual en un episodio ocurrido en Tucumán. El diputado insistió en la legitimidad de la denuncia presentada por una afiliada bancaria, pero el proceso judicial derivó en el sobreseimiento de los imputados, con fallos que señalaron irregularidades y un supuesto armado.

En la entrevista, Cisneros expresó su frustración por el fracaso de sus abogados y el propio sistema. “Nos inventaron una causa”, sostuvo en declaraciones previas y coherentes con su línea en El Avispero, donde cuestionó la actuación de la Justicia tucumana. Destacó que, pese a su poder histórico, enfrentó obstáculos: “Los abogados hablan de más” al referirse a filtraciones tras un acto en el club Caja Popular.

Quedó probado, según resoluciones judiciales como la del juez Augusto José Paz Almonacid, el sobreseimiento de los jugadores Sebastián Sosa, Braian Cufré, Abiel Osorio y José Ignacio Florentín Bobadilla, con evidencias periciales que desestimaron lesiones compatibles con abuso y señalaron entorpecimientos en la investigación por parte de la querella. El expediente pasó a la Justicia Federal para indagar posibles delitos como trata de personas, con menciones a una estructura vinculada a Cisneros.

El diputado cargó contra el empresario Julio Valenzuela y El Tucumano, medio que documentó el caso con una serie de notas sobre el supuesto armado. Cisneros negó vínculos con medios como La Gaceta o Los Balcanes e insinuó que Valenzuela, titular de El Tucumano, actuó por represalia a su negativa de comprar ese portal de noticias. “Me lo ofrecieron y dije que no. No me interesa tener medios por tener medios”, aseguró el diputado propietario de Enterate. Acusó al medio de involucrar a su familia en disputas, incluyendo un pedido de perimetral por un emprendimiento en Tafí.

En rigor, la demanda presentada por las hijas de Cisneros fue una medida autosatisfactiva para censurar las notas del portal de noticias que exponen con documentos el multimillonario hotel que se instaló en Tafí del Valle a nombre de las jóvenes. Pero, a último momento, ellas mismas desistieron de avanzar.

Este capítulo evidencia el resentimiento de Cisneros ante el revés judicial, pese a su histórico dominio institucional. Como figura influyente en la Caja Popular y gremios, su queja resalta la paradoja: un operador de peso que ahora critica el sistema que, según sus detractores, supo moldear.

Por supuesto, nada dijo el diputado de las extensas e irrefutables pruebas que muestran a las claras el consentimiento de la joven denunciante en sus relaciones con los futbolistas. Tampoco hizo referencia a las millonarias propiedades de su joven ladero Federico Petraglia, ni al crédito hipotecario que recibió una falsa denunciante que había sido nombrada en el Macro el día que fue a declarar.

Leiva, Edmundo Jiménez y Terraf

Cisneros dirigió duras críticas a Daniel Leiva, Edmundo “Pirincho” Jiménez y Miguel Chaiben Terraf, a quienes vinculó con fallos y gestiones que considera nefastas. Sobre la Justicia, afirmó: “La justicia no funciona bien. Creo que Pirincho Jiménez es uno de los peores ministros públicos fiscales de la historia de Tucumán. El daño que hace es inconmensurable”.

Describió un sistema donde “si tenés plata y sos violador entrás por una puerta y salís por otra”, aludiendo a doble estándar en causas como la Vélez. Criticó a Leiva en el contexto de la Fiscalía y el funcionamiento judicial: “En la Justicia de Leiva y de Jiménez, entrás con un problema y te vas con cinco”.

Respecto de Terraf, presidente del Tribunal de Cuentas, las referencias en entrevistas previas y coherentes con su postura en El Avispero apuntan a cuestionamientos por mal desempeño y falta de independencia. Cisneros ve en estos funcionarios parte de un aparato que obstaculiza y genera internas, en lugar de servir a la gestión.

Su énfasis radica en cómo estos actores, en instituciones bajo influencia peronista, habrían contribuido a su percepción de victimización. Un hombre con dos décadas de poder que, sin embargo, denuncia “internas” y “obstaculización” como si operaran ajenos a su órbita.

En este caso, otra vez, Cisneros tampoco pudo desmentir la acordada del Tribunal de Cuentas que dejó en evidencia que su referente dentro de la Caja Popular, el exinterventor José Díaz, cobró dos millonarios salarios simultáneos provocando un daño financiero de más de 600 millones de pesos al erario público.

Jaldo

Cisneros admitió que no habla con el gobernador desde antes del 5 de diciembre. Sin embargo, con Jaldo fue mesurado, aunque crítico: “Jaldo no fue gobernador dos veces, fue electo una vez, a mi entender podría ser una segunda vez”, aunque dudó de la unidad peronista ante “una forma muy sectaria, una forma muy policía, política, muy policíaca”.

Pese a su disgusto con Jaldo y la actual conformación del Partido Justicialista, en todo momento intentó mostrar compromiso para que su opinión pesara, aunque en la actualidad el diputado ha sido desplazado de cualquier discusión sobre el futuro del PJ tucumano.

En síntesis, Cisneros insistió en la tradicional vehemencia y virulencia de su estilo público. Por supuesto, como siempre, optó por interlocutores de obsecuencia paga. Jamás podría responder una contrapregunta. Sin embargo, intentó mostrarse más civilizado. Ya no utiliza los canillitas, barrabravas o trabajadores de otros gremios más pobres que el bancario como fuerza de choque para quemar diarios o reprimir díscolos. Ahora usa abogados del Estado para perseguir judicialmente a sus críticos y militantes pagas, pseudofeministas, para difamar a quien se le enfrente.

Por Germán García Hamilton
Editor de Elfederalista.com

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