Dos empresarios y un sospechoso ligados al Clan Ale, detenidos en megacausa de tráfico de 470 kilos cocaína

La investigación en torno al decomiso de 470 kilos de cocaína en la ruta nacional 157, uno de los mayores operativos contra el narcotráfico en Tucumán, agregó en las últimas horas dos nuevas detenciones y amplió la compleja red de actores bajo la lupa judicial.

El fiscal federal Rafael Vehils Ruiz encabeza la causa, que indaga el transporte y presunta estructura criminal que abastecía a puntos de venta en Tucumán, Mendoza, Buenos Aires y Chile. Los arrestos fueron realizados por Gendarmería Nacional durante allanamientos simultáneos en San Miguel de Tucumán y Famaillá.

Entre los detenidos figura Enrique Santos Catulo, vinculado al Clan Ale, condenado en 2017 por asociación ilícita destinada al lavado de dinero proveniente del narcotráfico, y su hijo Ernesto Catulo Chamas, empresario de Famaillá con emprendimientos gastronómicos y nocturnos, presente en la investigación desde hace años pero sin imputación previa.

El procedimiento se originó el 5 de junio cuando efectivos interceptaron una camioneta conducida por Marcos Nacif, que evidenció nerviosismo. La revisión reveló 15 bultos con cocaína compactada, con el llamado sello del “delfín”, cuyo peso totalizó 470 kilos.

Rodrigo “Icha” Chávez había sido detenido días atrás; propietario de una verdulería en Famaillá y ex candidato a concejal peronista, rechazó vínculos con la causa, alegando que la camioneta usada para transportar la droga había sido cedida como parte de pago por otro vehículo, sin completar la transferencia formal.

Pablo Abraham, otro empresario famaillense ligado a locales gastronómicos y boliches, se presentó voluntariamente en la Justicia al conocer la orden de captura en su contra. Durante allanamientos en Famaillá, se secuestraron computadoras y documentos relevantes para la investigación.

En San Miguel y Famaillá se realizaron otros procedimientos; entre ellos, la clausura de una concesionaria en calle San Martín al 1.000, vinculada a Catulo y Chávez, donde se incautaron teléfonos celulares y vehículos.

La Justicia evalúa si estos implicados eran dueños reales de la droga o participaban en la logística de una red criminal más amplia.

Los investigadores profundizan también en la hipótesis de que la droga ingresó vía aérea clandestina, y que Tucumán fuese un punto estratégico para su distribución y financiamiento.

Las conexiones detectadas entre los protagonistas incluyen la actividad de compra-venta de vehículos, con varios imputados declarando en investigaciones previas tener vinculación con concesionarias.

La causa continúa abierta con múltiples acciones para esclarecer el origen, destino y estructura de esta red, reflejando la complejidad y el impacto del narcotráfico en la región.

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