Locales de pagos extrabancarios ocupan el espacio dejado por el cierre de sucursales bancarias en Tucumán

Mientras los bancos continúan reduciendo su red de sucursales físicas en todo el país para priorizar los canales digitales y recortar costos operativos, las empresas de cobranzas extrabancarias expanden su presencia territorial y asumen un rol cada vez más relevante como complemento del sistema financiero tradicional, especialmente en el interior del país.

Según datos del Banco Central de la República Argentina, en los últimos cinco años el número de sucursales plenas se redujo de 4598 a 4099. Esta tendencia se manifiesta con fuerza en Tucumán, donde el Banco Galicia confirmó recientemente el cierre de tres locales en San Miguel de Tucumán: uno en Barrio Sur (9 de Julio 417, que cesó operaciones el 22 de mayo), otro en Barrio Norte y un tercero en la tradicional city bancaria sobre calle San Martín. Los clientes afectados recibieron notificaciones formales con fechas de traslado de sus cuentas a otras sucursales.

En este contexto, firmas como Pago Fácil, Rapipago y Pronto Pagos (del Grupo Pronto) avanzan con sus redes de puntos de atención, que ya no se limitan al pago de impuestos y servicios. Estas empresas ofrecen corresponsalía bancaria, remesas internacionales, microcréditos, retiro de efectivo y, recientemente, el cobro de impuestos y servicios con tarjetas de crédito en cuotas, una funcionalidad antes impensada en este segmento.

Mauro Giaccone, CEO de Pronto Pagos y del Grupo Pronto, explicó a El Cronista que sus redes actúan como “corresponsal directo de un banco”. “Ante el cierre de sucursales bancarias y la existencia de usuarios que todavía buscan presencialidad para realizar operaciones financieras, nuestras redes están en una muy buena posición para complementar y satisfacer esa necesidad”, afirmó. La compañía reforzó su expansión territorial con la adquisición de Bica Ágil, que sumó más de 200 puntos de atención, principalmente en Santa Fe y Entre Ríos, aunque su modelo de franquicias y alianzas con comercios se replica en todo el país, incluida Tucumán.

En la provincia, Pago Fácil y Rapipago cuentan con una extensa red de locales que permite a los tucumanos abonar servicios, impuestos provinciales (como rentas) y realizar recargas, entre otras operaciones, muchas de ellas con débito, QR o efectivo. Estas firmas combinan presencia física con plataformas digitales: en el caso de Pronto Pagos, el 65% del volumen operado es digital, mientras que en sus locales entre el 50% y el 60% de las transacciones ya se concretan por medios electrónicos.

El modelo se basa en la cercanía y el asesoramiento personalizado. “Nuestro diferencial sigue siendo la cercanía: cada punto de atención es una puerta de entrada a servicios financieros para miles de personas”, destacó Giaccone. Las extrabancarias apuestan así a convertirse en redes multiservicios, especialmente en zonas donde el contacto presencial y el uso del efectivo siguen siendo preferidos.

Esta transformación plantea desafíos logísticos, como el transporte de caudales, uno de los costos más elevados del sector, aunque la emisión de billetes de mayor denominación ha atenuado parcialmente la presión. En Tucumán, el proceso refleja una reconfiguración del mapa financiero local, donde la digitalización avanza de la mano de una capilaridad física que las empresas de pagos buscan mantener y fortalecer.

El fenómeno no es exclusivo de la provincia, pero adquiere particular relevancia en regiones como el norte argentino, donde la banca tradicional reduce su huella y los servicios extrabancarios emergen como alternativa accesible para la población.

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