La investigación por el asesinato de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo cuerpo fue hallado en un descampado de la localidad cordobesa de Cruz del Eje, ha sumado elementos probatorios de un valor criminalístico determinante. Tras el allanamiento de la habitación donde residía el principal sospechoso, los peritos forenses recolectaron evidencias biológicas y rastros de una lucha que permitirían reconstruir la secuencia final del ataque.
El escenario del crimen, una precaria unidad habitacional de alquiler temporario, fue sometido a un exhaustivo peritaje con reactivos químicos. Según fuentes judiciales, el procedimiento arrojó resultados positivos: se detectaron manchas hemáticas que habrían sido objeto de un intento de limpieza, lo que refuerza la hipótesis de que la joven fue ultimada en ese recinto antes de que su cuerpo fuera trasladado para ser ocultado.
En el interior del cuarto, los agentes de la Policía Científica secuestraron prendas de vestir, calzado y ropa de cama con restos orgánicos. Estos objetos fueron preservados para ser sometidos a cotejos de ADN en los laboratorios de química legal, con el fin de confirmar de manera irrefutable la presencia de la víctima en el lugar. La disposición de los elementos y el estado de desorden observado sugieren, para los investigadores, un escenario de resistencia por parte de la adolescente frente a su agresor.
El principal sospechoso, un hombre de 35 años vinculado al entorno de vecindad de la víctima, permanece bajo custodia y se encuentra a disposición de la fiscalía actuante. Además de las pruebas físicas, los peritos técnicos trabajan en la apertura de dispositivos electrónicos secuestrados en el lugar, buscando determinar si existió una comunicación previa que permitiera establecer un móvil o una maniobra de engaño para atraer a la menor hacia la vivienda.
La recolección de pruebas en esta «escena primaria» resulta vital para el avance del proceso judicial. Ante un hecho que ha conmocionado a la opinión pública por la vulnerabilidad de la víctima y la ferocidad del desenlace, la precisión del trabajo forense se vuelve el pilar fundamental para sostener una acusación sólida. El Ministerio Público Fiscal aguarda ahora los informes definitivos para avanzar con la imputación formal de un crimen que vuelve a poner en debate la seguridad de los menores en contextos de extrema precariedad.

