Más de cinco décadas después de haber sido considerado extinto en su hábitat local, el tucán grande (Ramphastos toco) ha experimentado un proceso histórico de recolonización y reproducción sostenida en las yungas de Tucumán. Sin embargo, las autoridades del Parque Nacional Aconquija alertaron sobre una preocupante escalada de ataques contra estas aves utilizando rifles de aire comprimido y gomeras.
La doctora en Ciencias Biológicas y guardaparque Daniela Cano explicó que el tucán era una especie nativa de la selva tucumana hasta que la degradación ambiental y la caza ilegal provocaron su desaparición. El retorno natural comenzó en 2010, con ejemplares migratorios provenientes de Salta, consolidándose en 2014 en el antiguo Campo de los Alisos y reforzándose en 2016 mediante la liberación de aves rehabilitadas por la Reserva de Horco Molle de la Universidad Nacional de Tucumán.
Pese a este avance biológico, la proximidad de los tucanes a zonas urbanas y semiurbanas ha generado riesgos, evidenciados en los recientes ataques. Cano advirtió que causar daño o mantener fauna silvestre como mascotas es un delito severamente sancionado por la Ley Nacional de Fauna, que prohíbe la captura, comercialización y tenencia domiciliaria.
Desde la intendencia del Parque Nacional enfatizan la importancia de la “no intervención” de la población con estas aves. Recomiendan no alimentarlas, dado que encuentran su sustento en la selva; evitar acercamientos que puedan alterar su conducta; y denunciar cualquier agresión o caza ilegal ante las autoridades de Delitos Rurales o los guardaparques.
En un contrapunto esperanzador, la presencia de tucanes ha impulsado un modelo de economía sustentable basado en el aviturismo. Zonas cercanas a Sargento Moya y la Reserva Comunal La Florida se han convertido en núcleos clave para la observación de aves, con más de 15 guías locales habilitados que coordinan recorridos especializados. Esta actividad no solo dinamiza la economía regional —conocida como “empleo verde”— sino que también convierte a los habitantes en guardianes del ecosistema.
El Parque Nacional Aconquija protege cerca de 94.000 hectáreas y alberga especies emblemáticas como la taruca, un ciervo andino en peligro de extinción, y diversas variedades de corzuelas.
Ante el aumento del tránsito faunístico en los márgenes del parque, los guardaparques exhortaron a los conductores a extremar precauciones sobre la Ruta Provincial 65, principal acceso a la zona montañosa, para evitar atropellos. Asimismo, recomendaron consultar las redes oficiales para conocer el estado actualizado de los senderos, garantizando una visita segura y responsable.
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