Tras presentar resultados del primer trimestre que reflejaron un sólido crecimiento en ingresos pero un marcado deterioro en la rentabilidad, las acciones de Mercado Libre acumulan una caída superior al 16% en apenas una semana.
El gigante del comercio electrónico fundado por Marcos Galperin reportó ingresos netos por US$ 8.800 millones entre enero y marzo, un avance interanual del 49%. Sin embargo, el resultado operativo alcanzó los US$ 611 millones, con un margen que se contrajo al 6,9%, y la utilidad neta se ubicó en US$ 417 millones, equivalente a un margen del 4,7%. Estos números, si bien superaron las expectativas en facturación, generaron decepción entre los inversores por la compresión de márgenes más profunda de lo anticipado.
La acción, que cotizaba en torno a los US$ 1.870 antes de la divulgación, inició una baja inmediata que se profundizó en las sesiones siguientes. Hoy se negocia cerca de los US$ 1.565, lo que representa una pérdida semanal del 16,28% y un retroceso acumulado del 38,53% en los últimos doce meses.
“La compresión del margen operativo, de 12,9% a 6,9%, explica la reacción negativa”, señalaron analistas de IOL. Aunque la compañía justifica estas inversiones como estratégicas para reforzar su liderazgo en logística, tecnología e inteligencia artificial, el mercado de corto plazo castiga la ausencia de apalancamiento operativo y la caída nominal del 20% en el beneficio operativo.
Desde la empresa, su chief financial officer, Martín de los Santos, defendió la estrategia: “Estamos invirtiendo de manera audaz para transformar cómo cientos de millones de latinoamericanos compran, pagan y acceden a servicios financieros. Estas inversiones profundizan el engagement y suman nuevos usuarios, y refuerzan nuestra convicción de que estamos bien posicionados para capturar la oportunidad de largo plazo en commerce y fintech”.
La palabra de los expertos
Según expertos consultados, la corrección abre la posibilidad de nuevas bajas, aunque también genera oportunidades para inversores de horizonte extendido. La acción ya testa la zona de US$ 1.500-1.550, un soporte histórico donde han surgido compradores en el pasado.
“Si no se sostiene allí, el próximo piso relevante se ubica en torno a los US$ 1.360, nivel que coincide con mínimos de 2024 y representaría una corrección sana del 45% desde los máximos de US$ 2.450”, explicó Damián Vlassich, team leader de Estrategias de Inversión de IOL. Para el analista, la tesis de fondo de Mercado Libre —el “Amazon + PayPal” de Latinoamérica— permanece intacta, aunque atraviesa una fase de fuerte inversión. El repunte dependerá de que los mayores costos en envíos y crédito se traduzcan en mayor retorno para los accionistas, con una posible estabilización hacia el segundo semestre de 2026 o 2027.
Gustavo Neffa, director de Research for Traders, coincidió en que la acción se acerca a su piso, aunque advirtió que la intensidad de las ventas por parte de fondos institucionales —muchos con alta exposición a través de ETF— podría extender la presión bajista.
José Ignacio Bano, ex gerente general de IOL, recordó el consenso de analistas en TradingView: de 27 encuestados, 21 recomiendan “compra fuerte”, ninguno “vender”, y los precios objetivos van desde un alza conservadora del 13% hasta casi el 81% en el horizonte de un año.
Los bancos internacionales
Los grandes bancos actualizaron sus proyecciones con matices. Goldman Sachs y Bank of America mantuvieron su recomendación de “comprar”, con precios objetivos de US$ 2.440 y US$ 2.400 respectivamente, destacando el crecimiento del GMV en Brasil y el carácter transitorio de la compresión de márgenes. Morgan Stanley ratificó “sobreponderar” con un target de US$ 2.600, mientras que JP Morgan optó por una postura neutral, alertando sobre la persistente presión en los márgenes por la estrategia de inversión intensiva.
Más allá del ruido actual, el caso de Mercado Libre ilustra un debate clásico en el mundo de la tecnología: el equilibrio entre ganar cuota de mercado a cualquier costo y la generación sostenible de rentabilidad. Los inversores, por ahora, exigen claridad sobre cuándo esas apuestas audaces comenzarán a rendir frutos tangibles en los balances.

