Más de una semana después del violento temporal que azotó la provincia, los vecinos de La Madrid continúan rodeados de barro y agua estancada, con calles intransitables y viviendas seriamente afectadas. La frustración crece ante lo que consideran una asistencia insuficiente por parte de las autoridades provinciales y municipales.
Los damnificados denunciaron que, a pesar de los relevamientos realizados, la ayuda concreta sigue siendo escasa y lenta. “El barro no se va. Seguimos igual o peor que el primer día”, expresaron varios vecinos, quienes todavía no han recibido colchones, alimentos ni elementos de limpieza en cantidad suficiente.
En varios barrios de la localidad persisten los anegamientos y el lodo acumulado impide el normal desplazamiento de personas y vehículos. Familias enteras conviven con la humedad, el olor a barro y la imposibilidad de recuperar sus rutinas diarias. “Tenemos chicos pequeños y no podemos seguir así. Pedimos que vengan a sacarnos el barro de las casas”, reclamaron.
Desde la Municipalidad de La Madrid reconocieron que la magnitud del temporal superó la capacidad de respuesta inicial y que se encuentran trabajando con recursos limitados. Sin embargo, los vecinos insisten en que la coordinación entre provincia y municipio ha sido deficiente y que faltan máquinas y personal para retirar el barro de las calles y patios.
El reclamo se extiende también a la falta de soluciones estructurales. “Siempre pasa lo mismo. Llueve fuerte y quedamos bajo el agua. Queremos obras, no más promesas”, señalaron los afectados, quienes pidieron la intervención urgente del Gobierno provincial para avanzar con desagües pluviales y obras de contención.
La situación en La Madrid se suma a la de otras localidades del sur tucumano que aún no logran recuperarse del temporal del 4 de abril, que dejó tres víctimas fatales y centenares de damnificados. Mientras las autoridades continúan con los operativos de asistencia, los vecinos exigen respuestas concretas y definitivas para evitar que cada lluvia fuerte se convierta nuevamente en una emergencia.
Hasta el momento, ni el municipio ni el Gobierno provincial han brindado un cronograma preciso de las obras que se comprometen a realizar en la zona. La paciencia de los afectados comienza a agotarse.
