El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un fuerte ataque verbal contra el papa León XIV, a quien acusó de ser “débil ante la delincuencia y pésimo en política exterior”, en un episodio que marca un nuevo punto de fricción entre la Casa Blanca y la Santa Sede.
A través de su plataforma Truth Social, Trump respondió a las recientes declaraciones del pontífice, quien había calificado de “verdaderamente inaceptable” la amenaza estadounidense de destruir la civilización iraní y había instado a encontrar una “vía de salida” para poner fin al conflicto en Irán. El mandatario estadounidense escribió que el Papa “debería espabilarse” y lo describió como una persona “muy liberal” que “no cree en acabar con la delincuencia” ni en confrontar a un país que busca desarrollar armas nucleares.
En declaraciones posteriores a periodistas, Trump reforzó sus críticas: “No soy un gran admirador suyo. No creo que esté haciendo un buen trabajo”. Sugirió, además, que la elección del primer papa estadounidense respondía a un intento de contrarrestar su influencia, y afirmó que “si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”.
El papa León XIV, elegido el año pasado y oriundo de Chicago, ha mantenido una línea de denuncia de los conflictos armados, en continuidad con la tradición humanitaria de su predecesor, Francisco. En su mensaje de Pascua y en otras intervenciones públicas, ha llamado a deponer las armas y a elegir el diálogo por sobre la fuerza, al tiempo que ha cuestionado políticas migratorias que considera inhumanas. En respuesta a las críticas de Trump, el pontífice declaró desde el avión que lo llevaba a su gira africana: “No le tengo miedo a la Administración Trump, ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio”. Añadió: “No quiero entrar en un debate con (Trump). Hay demasiada gente que sufre en el mundo hoy en día. Se está matando a demasiadas personas inocentes. Y creo que alguien tiene que levantarse y decir: hay una forma mejor de hacer esto”.
El choque revive tensiones históricas entre Trump y la jerarquía católica. Ya en 2016, durante su primera campaña presidencial, el entonces candidato había recibido duras críticas del papa Francisco por su discurso sobre la inmigración. Ahora, con León XIV, el diferendo se extiende a la política exterior, particularmente al conflicto con Irán y a la postura frente a regímenes como el de Venezuela.
Expertos consultados han señalado la gravedad inusual de un ataque público tan directo de un jefe de Estado contra el líder de la Iglesia católica. El académico Massimo Faggioli comparó la situación con episodios del pasado: “Ni siquiera Hitler o Mussolini atacaron al Papa de forma tan directa y pública”, según citó Reuters.
En Estados Unidos, donde residen más de 70 millones de católicos —alrededor del 20 por ciento de la población—, el episodio genera preocupación en sectores de esa comunidad. El propio vicepresidente JD Vance es católico, lo que añade una capa adicional de complejidad política.
El incidente pone de manifiesto las profundas diferencias entre la visión pragmática y de fuerza que impulsa la actual administración estadounidense y el llamado constante al diálogo y la reconciliación que caracteriza la doctrina social de la Iglesia católica. Un nuevo frente abierto que, por su naturaleza simbólica y religiosa, podría tener repercusiones en la opinión pública tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
