El Gobierno de Tucumán manifestó su inquietud ante la decisión nacional de reducir de manera significativa la cantidad de beneficiarios de los programas sociales, en particular del ex Potenciar Trabajo, que pasará a reconvertirse en un esquema de vouchers bajo la denominación “Volver al Trabajo”.
Federico Masso, ministro de Desarrollo Social de la provincia, alertó sobre la ausencia de una “contención” provincial para las más de 53.500 personas que dejarán de percibir estos beneficios. En declaraciones recogidas por La Gaceta, el funcionario señaló el impacto económico que esta medida tendrá en el territorio tucumano.
“Son unos $4.300 millones que se dejan de inyectar por mes”, precisó Masso.
Desde el Poder Ejecutivo provincial transmiten preocupación por las consecuencias sociales y económicas de esta baja masiva. La eliminación de estos planes representa no solo una reducción en los ingresos de miles de familias, sino también un desafío para la asistencia estatal en un contexto de ajuste fiscal impulsado desde la Nación.
El gobernador Osvaldo Jaldo no ha formulado declaraciones públicas específicas sobre este tema en las últimas horas, aunque el malestar en la Casa de Gobierno es evidente ante una medida que afecta directamente a un número importante de tucumanos.
La reconversión de los programas sociales forma parte de la política de ajuste del Gobierno nacional, que busca eliminar intermediarios y enfocar los recursos en esquemas de capacitación y reinserción laboral. Sin embargo, desde el oficialismo tucumano se advierte que, en el corto plazo, esta transición podría dejar sin respaldo a un sector vulnerable de la población sin que la provincia cuente con herramientas equivalentes para mitigar el impacto.
Hasta el momento, no se han anunciado medidas concretas desde el Ejecutivo provincial para acompañar a los beneficiarios afectados.
