Un jurado de Los Ángeles declaró responsables a Meta Platforms y a Google por negligencia en el diseño de Instagram y YouTube, plataformas que, según la sentencia, contribuyeron de manera sustancial a los daños en la salud mental de una joven que se volvió adicta a ellas desde la infancia.
El veredicto, alcanzado tras más de cuarenta horas de deliberaciones a lo largo de nueve días, impone a las compañías el pago de tres millones de dólares en daños compensatorios. Meta deberá asumir el 70 % de la responsabilidad y Google el 30 %. El jurado determinó además que corresponde avanzar a la etapa de daños punitivos, ante la evidencia de conducta maliciosa o gravemente negligente.
La demandante, una mujer de 20 años conocida en el proceso judicial como Kaley (o K.G.M. para proteger su identidad cuando era menor), comenzó a usar YouTube a los seis años e Instagram a los nueve. Según su testimonio y el de sus abogados, las funciones de “scroll infinito” y recomendaciones algorítmicas crearon una adicción que la mantuvo horas diarias frente a las pantallas, aislándola de su familia y generando ansiedad, depresión, dismorfia corporal y conductas de autolesión.
Un aspecto central de la prueba presentada por la parte actora fue la aparición de una carta y de mensajes de WhatsApp enviados por la propia Kaley en los que anticipaba su intención de quitarse la vida. Esos documentos, revelados durante el juicio, ilustraron el punto crítico al que llegó su sufrimiento y reforzaron el argumento de que las plataformas, al no advertir sobre sus riesgos ni modificar su diseño pese a conocer los peligros, agravaron un cuadro de vulnerabilidad ya existente.
Los abogados de la joven, liderados por Mark Lanier, sostuvieron que Meta y Google diseñaron deliberadamente productos adictivos, priorizando ganancias por encima de la protección de los menores. Documentos internos de las compañías y testimonios de ejecutivos —incluido el del propio Mark Zuckerberg— formaron parte de la evidencia.
Por su parte, los representantes de Meta y Google insistieron en que la difícil situación familiar de Kaley fue el factor principal de sus problemas de salud mental y cuestionaron que el uso de YouTube hubiera sido significativo. Ambas empresas anunciaron que apelarán el fallo.
Este caso, el primero de su tipo que llega a veredicto de un jurado en California, funciona como “bellwether” (caso testigo) para más de 2.400 demandas consolidadas que acusan a las redes sociales de haber exacerbado la crisis de salud mental entre niños y adolescentes. TikTok y Snap, también demandados inicialmente, alcanzaron acuerdos extrajudiciales antes del juicio.
El fallo se produce en un contexto de creciente escrutinio legislativo y judicial en Estados Unidos y en varios países sobre el impacto de las plataformas en los más jóvenes. Al menos veinte estados norteamericanos han aprobado normas para regular el uso de redes sociales por parte de menores.
