Tal como se anticipaba, la respuesta de los mercados al conflicto bélico iniciado contra Irán durante el fin de semana se tradujo en una fuerte caída de las acciones y una búsqueda de refugio por parte de los inversores. Previo a la apertura oficial en Wall Street, los principales índices mostraban fuertes pérdidas, al tiempo que el oro, el petróleo y el gas natural registraban nuevos incrementos pronunciados.
Las cotizaciones bursátiles se hundieron y el dólar estadounidense ganó terreno mientras se intensificaban los ataques militares en Medio Oriente, lo que llevó al crudo a anotar su mayor avance en cuatro años y avivó los temores de que una inflación más acelerada pueda golpear a la economía mundial.
Los futuros del S&P 500 retrocedían un 1,1%, con los principales indicadores de Asia y Europa mostrando caídas similares. El Brent subía un 9%, acercándose a los US$80 por barril, ya que el conflicto prácticamente clausuró el Estrecho de Ormuz—un paso marítimo crucial frente a las costas iraníes por donde transita alrededor de un quinto del petróleo global—. En Europa, el gas natural licuado se encareció un 50% después de que Qatar suspendiera la producción en la mayor planta exportadora del mundo.
Los activos considerados más seguros fueron los más demandados mientras los inversores reducían su exposición al riesgo. El oro se aproximaba a los US$ 5.400 la onza. El índice del dólar subía un 0,7%. Mientras tanto, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y de los bonos europeos avanzaban, ya que los operadores recortaban sus apuestas a bajas en las tasas de interés en Estados Unidos, el Reino Unido y la zona euro.
«El flujo de capitales se está trasladando hacia el oro y el dólar norteamericano. Sin embargo, a diferencia de otros episodios de volatilidad, el mercado de bonos del Tesoro muestra un comportamiento mixto: mientras la búsqueda de seguridad impulsa las compras, las expectativas de un repunte inflacionario por el shock energético están presionando los rendimientos al alza», señaló Maximiliano Donzelli, de IOL.
Por su lado, Felipe Mendoza, Analista de mercados de EBC Financial Group, declaró: «Estamos frente a un gran shock geopolítico que reconfigurará las curvas de inflación y generará pánico a nivel global. El alza del petróleo superior al 7% y 8% en el premercado es solo el preludio de un reordenamiento de precios si la situación no se calma en las próximas 72 horas».
«Con un escenario de guerra prolongada, si el Estrecho de Ormuz permanece bajo amenaza, el crudo podría alcanzar fácilmente los U$$80, provocando una capitulación en los índices bursátiles y forzando a la Fed a mantener las tasas elevadas, lo que podría desencadenar una recesión global. Aunque improbable, una transición rápida en Teherán permitiría un momento de alivio masivo, donde el petróleo cedería sus ganancias del premercado y el oro retrocedería desde sus niveles de refugio», agregó.
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