Una supervisora de educación media en Tucumán, llamada Andrea Miguel, denunció que había muchos edificios escolares en mal estado.
El problema es que niños asisten a esos edificios y corren muchísimos riesgos, por lo que Andrea, en su vocación de maestra, decidió alzar su voz por ellos.
El mensaje que se les dio a los docentes con el hecho de apartar a Andrea de su cargo es contundente: deben mantener el silencio para mantener sus puestos de trabajo.
Las escuelas sufren de una falta de mantenimiento evidente y el Ministerio de Educación de la provincia decidió callar a Andrea en vez de arreglarlas.
Cabe destacar que el Ministerio de Educación de la Provincia está a cargo de Juan Pablo Lichtmajer.
