El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escribió este domingo en Truth Social que “Francia está en llamas” y que “la inmigración de personas de un mundo totalmente diferente, personas con odio en el corazón, ha destrozado ese país que alguna vez fue grande”, y llamó a “cerrar las fronteras y retomar el control, antes de que sea demasiado tarde”, en un mensaje que aprovechó las imágenes de saqueos, incendios y enfrentamientos registrados el sábado 17 de octubre durante una jornada nacional de manifestaciones contra el alto costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos.
La Federación del Comercio y la Distribución estimó que unos 1.500 establecimientos resultaron afectados, con daños materiales que se cifran en cientos de millones de euros; el ministro del Interior, Laurent Nuñez, elevó a más de 1.800 las detenciones acumuladas (855 de ellas en la región de París, una cifra récord) y a más de 500 los policías, gendarmes y bomberos heridos, mientras un manifestante falleció por un infarto y se investiga la amputación de la mano de un joven de 17 años por una granada.
🇫🇷 | Una noche más en el «paraíso» multicultural francés. https://t.co/cs93r4Vh55
— HerQles (@herqles_es) October 18, 2026
Las protestas, que reunieron entre 550.000 personas según el Ministerio del Interior y más de 800.000 según los organizadores, combinaron el malestar por el aumento de precios y combustibles con semanas de movilizaciones estudiantiles por la falta de docentes y recursos en los establecimientos, y contaron con la adhesión de sindicatos, chalecos amarillos y otros sectores; en los márgenes se produjeron episodios de violencia en París (saqueos en zonas comerciales y denuncias de la alcaldía por falta de recursos policiales), Marsella (irrupción en el ayuntamiento y daños en comercios), Lyon (incendio de una oficina de turismo) y, de manera particularmente grave, en Limoges, donde el ayuntamiento histórico del siglo XIX fue incendiado y su campanario se desplomó.
Emmanuel Macron convocó una reunión de urgencia con su Gabinete y anunció que se dirigirá a los franceses este domingo a las 20 horas, hora local, después de que el primer ministro Sébastien Lecornu activara la célula interministerial de crisis y el ministro de Justicia Gérald Darmanin instruyera a los fiscales a pedir prisión provisional para los responsables de ataques a policías, edificios públicos y comercios; el presidente había escrito previamente que quienes destrozaron prefecturas, comercios y ayuntamientos “serán perseguidos y castigados”, y que se mantendría un frente unido contra “los sembradores del caos”.
Horas antes, el vicepresidente JD Vance había publicado en X, comentando un video del incendio en Limoges, que “los liberales occidentales importaron el tercer mundo a Francia y a otros países en nombre de la diversidad y la compasión” e “ignoraron cuestiones fundamentales de asimilación y compatibilidad”, advirtiendo que “se les dijo que terminaría así y no escucharon” y vinculando el episodio a las elecciones de medio término estadounidenses del 3 de noviembre, en las que los demócratas, según él, buscarían un futuro similar para Estados Unidos.
Western liberals imported the third world into France and other countries in the name of diversity and compassion. They ignored fundamental questions of assimilation and compatibility. They were told it would lead to this and they didn’t listen.
I pray that France, a beautiful country of amazing people, will stop this madness before more of its landmarks burn.
And I hope Americans are paying attention. This is the future congressional Democrats seek for your country.
— JD Vance (@JDVance) October 18, 2026
Las autoridades francesas no han atribuido los disturbios a la inmigración y los describen como actos de una minoría violenta en los márgenes de movilizaciones mayoritariamente pacíficas por el poder adquisitivo y los servicios públicos, en un contexto en el que Macron enfrenta una baja popularidad a seis meses de las elecciones presidenciales de 2027 y el debate del Presupuesto de ese año, que prevé un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros; el expresidente François Hollande reclamó negociaciones inmediatas con sindicatos y jóvenes, mientras la alcaldía de París y otros municipios denunciaron la magnitud de los daños a comercios y patrimonio.
El mensaje de Trump se inscribe en una línea de intervenciones previas en las que ha criticado las políticas migratorias europeas y las ha vinculado a episodios de violencia, y llega en un momento en el que el gobierno francés intenta separar la expresión del malestar social de los actos de vandalismo y saqueo que, según la Federación del Comercio, no pueden repetirse, mientras se evalúan las pérdidas y se refuerzan los dispositivos de seguridad de cara a las próximas jornadas.

