Jorge Fernando Castro, conocido como “Roña” o “Locomotora”, falleció en la madrugada de este miércoles 14 de octubre a los 59 años tras descompensarse en un bingo de Morón, en un episodio que la investigación policial vinculó inicialmente a su diabetes y a un nivel bajo de insulina, mientras los primeros resultados de la autopsia apuntaron a un edema agudo de pulmón consecuente de una falla cardíaca, en una muerte no traumática que quedó bajo la intervención de la Unidad Funcional de Instrucción número 8 de esa jurisdicción.
El santacruceño, nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, había alcanzado la cima del boxeo mundial el 12 de agosto de 1994 en el club Defensores de Villa Luján de San Miguel de Tucumán, donde derrotó por decisión dividida al estadounidense Reggie Johnson y conquistó el título vacante de los medianos de la Asociación Mundial de Boxeo. Aquella noche cerrada y áspera, que atrajo una multitud al recinto tucumano, marcó el inicio de un reinado que se extendió hasta diciembre de 1995 y que quedó sellado por una de las remontadas más recordadas del deporte.
El 10 de diciembre de ese mismo año, en el Estadio de Béisbol de Monterrey, México, Castro defendió la corona ante John David Jackson en un combate que la revista The Ring eligió como pelea del año y cuyo noveno asalto fue distinguido como el mejor round. Trailing on the scorecards, with both eyes swollen and bleeding, the Argentine absorbed a sustained beating until he landed a left hook to the chin that dropped the American three times and forced a technical knockout, a sequence he later called “la Mano de Dios” en alusión al gol de Diego Maradona. El registro profesional de Castro cerró con 144 combates, 130 victorias —90 de ellas por nocaut—, 11 derrotas y tres empates, una cifra de nocauts que lo situó entre los más prolíficos de la historia según los registros de la publicación especializada.
En los últimos años el excampeón se había instalado en el conurbano bonaerense y sostenía comedores y merenderos en Lomas de Zamora y zonas aledañas, además de abastecer otros espacios barriales, una tarea que había iniciado durante la pandemia al convertir su gimnasio en Temperley en un lugar de asistencia alimentaria. Su partida enluta al boxeo argentino, que despide a uno de sus campeones más carismáticos y a un peleador que, después de haber sido coronado en suelo tucumano, dejó una huella que combina la ferocidad del cuadrilátero con una trayectoria posterior dedicada a la ayuda comunitaria.

