Olga Paterlini, presidenta de la Comisión de Puesta en Valor del templo, advirtió que la reapertura de la iglesia San Francisco del domingo 4 de octubre no fue plena y que la cúpula del crucero sigue sin diagnóstico, en el encuentro de la nave con el presbiterio. El templo, clausurado en 2018 por riesgo edilicio y frente a la Plaza Independencia, en 25 de Mayo y San Martín, volvió a abrir para una misa después de ocho años, con la presencia del gobernador Osvaldo Jaldo, de la intendenta Rossana Chahla y del arzobispo Carlos Sánchez, pero la arquitecta fue contundente al enumerar lo que falta: terminar la consolidación estructural.
«En el encuentro de la nave con el crucero de la iglesia, hacia presbiterio, está la cúpula. Aún no sabemos qué le pasa. Desde afuera volvió a pasar el agua con las lluvias; desde adentro está cegada, y debemos destaparla. Esa es una etapa muy crítica», dijo Paterlini, y sumó la sacristía, que tiene una complicación estructural severa, y las grietas y fisuras de la lateral norte que todavía no se cerraron. Recién después de ese tramo se abrirían dos campos de trabajo, el de la envolvente interior y el del exterior, donde quedan lo que la comisión llama «lugares amarillos», y solo entonces llegarían las pinturas, las imágenes y los bienes muebles.
La comisión trabaja desde febrero de 2019 y articuló al municipio, a la Provincia, a profesionales universitarios y a aportes privados, entre ellos los de la Compañía Azucarera Los Balcanes. Chahla había descripto el domingo grietas «tremendas» en cúpulas y bóvedas y más de 35 pruebas de laboratorio para el tono de la fachada, de la que se retiró el cerco de obra; Paterlini, tres días después, devolvió el foco a lo que esa consolidación parcial no resolvió. La arquitecta adelantó que podría celebrarse una misa por semana y que ya se trabaja en el cronograma, tanto para el culto como para quien quiera recorrer el templo, sin fecha firme de visita pública.

