Un equipo encabezado por el cirujano general y laparoscópico Héctor Eduardo Laguna (matrícula provincial 4580) realizó en Tucumán una duodenopancreatectomía cefálica completamente por vía laparoscópica, el procedimiento que la literatura conoce como operación de Whipple. El equipo afirma que no hay registro previo de esa técnica, hecha de punta a punta por laparoscopia, en la provincia ni en el NOA.
La paciente, de 64 años, tenía un ampuloma: un tumor en la ampolla de Vater, la zona en la que desembocan el conducto biliar y el pancreático, a la altura de la cabeza del páncreas. La cirugía extirpa en bloque esa cabeza, el duodeno, una porción del estómago y los conductos biliares, y reconstruye el tránsito. Laguna la definió como «una de las cirugías más complejas que hay dentro de la cirugía de la cavidad abdominal». El conducto pancreático que hay que suturar mide cuatro o cinco milímetros.
El parte difundido este viernes habla de seis horas y media. Una crónica del 20 de septiembre, cuando el caso se conoció, hablaba de seis. En ambos relatos el posoperatorio fue el mismo: la paciente pasó a terapia intensiva por protocolo, al día siguiente estaba despierta y sentada, no requirió analgésicos y hoy está de alta en su domicilio, camina y come su dieta habitual. Laguna dijo que el equipo tiene «expectativas positivas» de una buena evolución y, eventualmente, de curación.
Había un condicionante extra. La paciente presenta porfiria, un trastorno del metabolismo de las porfirinas que restringe el uso de numerosos fármacos. Eso achica el margen de la anestesia y del posoperatorio, y vuelve más relevante haber podido completar la operación sin abrir el abdomen.
La ventaja que Laguna subraya no es estética. Por vía laparoscópica, dijo, la respiración y la movilidad se recuperan antes, la alimentación oral llega más rápido y el alta es más temprana. Si no hay complicación y la quimioterapia puede empezar antes, «aumenta considerablemente» la chance de sobrevida. El equipo reunió cirugía, anestesiología, terapia intensiva, clínica médica y gastroenterología. «El mérito no es de una sola persona», dijo.
Hasta este caso, quien necesitaba una Whipple laparoscópica en el norte armaba las valijas. Laguna lo dijo así: el paciente debía dejar la casa y el trabajo para operarse en Buenos Aires o en Córdoba, donde son pocos los equipos que la hacen. «Nosotros se la podemos brindar con los más altos estándares de calidad internacional.» El cirujano consultó, según relató, los servicios quirúrgicos de Tucumán y del NOA y no encontró antecedentes de este procedimiento.
Las crónicas del día no identifican el quirófano. Laguna es cirujano del Sanatorio Rivadavia y, por un convenio del Ministerio de Salud Pública con los sanatorios, opera los martes y jueves en el Hospital Eva Perón y los lunes y miércoles en el Néstor Kirchner, sobre todo vesículas y hernias de pacientes sin obra social. Nada de eso permite atribuir esta intervención a uno u otro establecimiento. Lo que sí queda asentado es el alcance regional: una cirugía que hasta ahora expulsaba pacientes del NOA hacia el centro del país se hizo acá, y la paciente no tuvo que viajar.

