Huesen y Grabois casi terminan a la piñas en el Congreso (Video)

El diputado tucumano de La Libertad Avanza llamó “cagón” a Juan Grabois y ambos quedaron cara a cara en el plenario que empezó a tratar el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. El cruce, filmado y replicado en todo el país, llega diez días después del incidente que Huesen denunció en Graneros.

El primer plenario de comisiones de la Cámara de Diputados convocado para tratar el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional —la iniciativa que el Gobierno presenta como Ley Malvinas— derivó este miércoles en gritos, insultos y forcejeos. El diputado tucumano Gerardo Huesen, de La Libertad Avanza, se levantó desde un extremo de la sala, llamó “cagón” a Juan Grabois y quedó frente a frente con el legislador de Unión por la Patria. Otros parlamentarios tuvieron que interponerse. El video recorrió las redes en minutos.

La escena ocurrió en el Anexo C del Congreso, en la reunión conjunta de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto, presididas por Carlos Zapata, Laura Rodríguez Machado y Juliana Santillán, las tres de La Libertad Avanza. El oficialismo busca dictamen el 6 de octubre y llevar el texto al recinto el 7.

De Bregman a los manotazos

La tensión subió mientras hablaba Myriam Bregman, diputada del Frente de Izquierda. La legisladora cuestionaba el alcance del proyecto y era interrumpida desde atrás por Jairo Guzmán, diputado de La Libertad Avanza por Santa Cruz. También se escucharon gritos de Nicolás Mayoraz, Álvaro Martínez y del propio Huesen. Lilia Lemoine filmó parte de la exposición con el celular.

Bregman preguntó por qué en 133 artículos no se mencionaba “Reino Unido”, “Gran Bretaña” ni “Inglaterra”, si el objeto declarado era una ocupación colonial concreta. Apuntó además al artículo 111, que modifica el Código Penal y prevé penas de cinco a doce años de prisión para quienes, actuando por cuenta o con financiamiento de un Estado, organización o agente extranjero, intenten interferir en procesos electorales mediante campañas coordinadas de desinformación o promuevan actos de violencia o sabotaje. “Para eso borran esta barrera y le dan suprapoderes al Consejo de Seguridad que pasa a estar por sobre los tres poderes del Estado”, advirtió. En un tramo del intercambio sostuvo que Guzmán estaba “a un tris” de incurrir en antisemitismo.

Grabois se levantó, cruzó el pasillo y encaró a Guzmán. Le reclamó que dejara hablar a Bregman. El santacruceño respondió con gestos, entre ellos besos provocativos, según las crónicas de la sesión. El dirigente de Unión por la Patria elevó el tono:

“Déjense de romper las pelotas. Cierren el orto y dejen hablar a la que está hablando. Déjense de joder, déjense de ser tan cagones. Vendepatrias, vendidos, coimeros de mierda y faloperos. La gente ya les dijo que no con la extranjerización de las tierras.”
Juan Grabois, diputado de Unión por la Patria

Hubo manotazos. Legisladores de ambos espacios y personal de seguridad intervinieron. En el revuelo, un empleado de seguridad insultó al diputado Andrade. Desde el otro extremo de la sala, Huesen se puso de pie, señaló a Grabois y repitió: “Sos un cagón, sos un cagón”. Grabois dejó a Guzmán, avanzó hacia el tucumano y ambos quedaron frente a frente hasta que el resto de la banca los separó. La reunión se interrumpió unos minutos.

Las réplicas fuera de la sala

Guzmán publicó en X que a Grabois “le agarró un brote psicótico” y que lo “atacó en vivo a los gritos e insultos”. “Hasta los de su propio espacio intentaron frenarlo. Papelón de los violentos de siempre”, escribió. Más tarde agregó que el legislador “se comporta como un niño”, que “insulta y agrede como si estuviera en la cancha” y que “debería ser eyectado de su banca”.

Grabois respondió en la misma red: “Estos hijos de puta infames admiradores de Thatcher entregan la patria, te quieren vender que defienden la soberanía y prepotean a cualquiera que se oponga a la mierda que están haciendo. Lo intolerable no hay que tolerarlo”.

El presidente Javier Milei reprodujo un video de la diputada Andrea Vera —“Grabois es fiel representación del kirchnerismo: maleducado, patotero y antidemocrático”— y escribió: “Esto es lo que enfrentamos a diario al tiempo que tiran piedras de tinta los imbéciles de las formas…”.

Huesen citó ese posteo y fijó su posición:

“Grabois cree que con su patoterismo puede llevarse puesto a cualquiera que piense distinto. Coincido con el Presidente. El Congreso no es suyo y no vamos a pedirle permiso para defender nuestras ideas.”
Gerardo Huesen, diputado nacional por Tucumán (LLA)

Grabois contestó al mandatario: “Vos sos el jefe de una banda de chorros, garcas y entregadores que además son cagones que prepotean con el caballo del comisario, el juez en el bolsillo y papi Trump de guardaespaldas. Cuando te toque ir al banquillo de los traidores espero que no alegues insania, enfermito lobotomizado”.

Diez días después de Graneros

Para Tucumán, el nombre que queda en el centro no es el de Grabois. Es el de Huesen, otra vez en un episodio de tensión física. El 20 de septiembre, durante una recorrida por Graneros, el diputado denunció agresiones y amenazas. Según su versión y la de La Libertad Avanza Tucumán, un grupo bloqueó los vehículos de la comitiva, se subió a su auto, rodeó la comisaría donde fueron a denunciar y amenazó de muerte a él, a su esposa y a referentes del espacio. Huesen responsabilizó a “funcionarios y empleados” del municipio que conduce Raquel Graneros. El vicejefe de Gabinete del Interior, Lisandro Catalán, vinculó el hecho con el cabezazo que había recibido el diputado Pelli y habló de un “episodio gravísimo”. Al día siguiente, Huesen redobló: “A mí no me van a correr por izquierda”.

Diez días después, el mismo legislador aparece en el Congreso señalando con el dedo a Grabois. El registro cambia de escenario —del río Marapa al Anexo C—, no de método: la política se resuelve, otra vez, a los gritos y al borde del golpe.

Qué se discutía cuando estalló la sala

El Poder Ejecutivo envió el texto el 17 de septiembre, después de la cadena nacional del 3 de septiembre. El comunicado oficial 164 lo presentó como “un hito en el proceso de recuperación” de las islas y pidió “máxima prioridad y celeridad”. La iniciativa deroga y reemplaza la ley 26.659, de 2011, centrada en hidrocarburos. Amplía las prohibiciones a cualquier aprovechamiento no autorizado por la Argentina de recursos naturales renovables y no renovables. Prevé penas de hasta veinte años de prisión, un registro público de infractores y un Sistema de Seguridad Nacional regido por un Consejo de Seguridad Nacional.

La primera reunión tenía carácter informativo. Estaban convocados la subsecretaria de Planeamiento Estratégico de la Presidencia, Paula Tadei, y el secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía, Juan Ignacio Stampalija.

La oposición habla de un “caballo de Troya”. Agustín Rossi sostuvo que el proyecto mezcla Malvinas con cambios en seguridad, defensa, inteligencia y participación de extranjeros en procesos electorales. Santiago Cafiero objetó que en una misma iniciativa se combinen sanciones económicas con una reforma del sistema de Defensa. Esos cuestionamientos —y no solo el reclamo histórico por las islas— atravesaron la exposición de Bregman.

El cruce se produjo un día después de que la Corte Suprema revocara la sentencia de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/2023. Ese artículo derogó la ley 26.737 de Tierras Rurales. La causa la había iniciado el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM). Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti no se pronunciaron sobre la validez constitucional del decreto: rechazaron la demanda por falta de legitimación y por ausencia de “caso o controversia”. El efecto práctico es que vuelve a regir la derogación de 2023. El constitucionalista Andrés Gil Domínguez interpretó que cualquier persona o Estado extranjero puede comprar tierra rural —incluida la de frontera— sin límite alguno.

Grabois había escrito la noche anterior: “La lucha de todo un pueblo frena la entrega de la patria y vienen tres tipos que no votó nadie a tirar todo para atrás. ¿Esto es democracia? Hay que voltear este fallo”. Esa disputa —tierras, Malvinas y el alcance del poder presidencial— fue el telón de la pelea de esta tarde.

El plenario no resolvió el dictamen. El cronograma oficial sigue en pie: segunda jornada el 6 de octubre y, si el oficialismo impone su calendario, recinto al día siguiente. El video deja otra imagen, más inmediata para Tucumán: Huesen, diez días después de Graneros, otra vez en el centro de un forcejeo.

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