El Ministerio de Salud Pública volvió este lunes sobre un dispositivo que funciona en silencio desde 2018: el Banco de Producción de Pelucas convierte cabello donado en ejemplares a medida para pacientes que pierden el pelo en la quimioterapia. No hay costo. Incluye adaptación, mantenimiento y seguimiento.
El gancho del parte oficial es el testimonio de Claudia Villagrán, de 57 años, en tratamiento por cáncer de mama desde el año pasado. Antes había acompañado a su hermana, que transitó cinco años de enfermedad y murió. Ahí conoció el taller. Ahora es ella quien recibe la peluca.
“Por más que nos digan que termina el tratamiento y el pelo vuelve a crecer, hasta que una lo vive no sabe la angustia y la tristeza que produce mirarse al espejo sin cabello.”
Villagrán agradece al ministro Luis Medina Ruiz, a la referente del Programa de Cáncer de Mama, Stella Maris Esquivel, y a Augusto Cortez, del equipo del banco. “Nos acompañan en el proceso de adaptarnos a una peluca, de poder vivir, salir y sentirnos más fuertes”, dijo. Y pidió donaciones: “Hoy me toca a mí; en otro momento puede tocarles a ellas o a algún familiar”.
El taller está en Italia 1919, en el predio de Operativos Móviles del SIPROSA, de lunes a viernes, de 8 a 13. Quien dona debe llevar el cabello limpio, seco y sano, atado en cola o trenza, con un mínimo de 25 a 30 centímetros según las distintas fichas oficiales vigentes. Se acepta pelo teñido o decolorado. No sirven rastas, extensiones, pelucas ni el que cae al piso. Una peluca consume cerca de cinco metros de cabello. Si el donante no puede acercarse, el área ha ofrecido enviar peluquero a domicilio.
Para pedir un ejemplar, la paciente presenta copia de DNI, prescripción médica y, si la tiene, una foto anterior al tratamiento. Se arma una carpeta, un garante y un contrato: la peluca se entrega en préstamo por el tiempo del tratamiento y se devuelve para reutilizarla. Cortez explicó en comunicaciones previas que el pico de demanda llega después de la primera o segunda sesión de quimioterapia y que hay demora de fabricación; conviene iniciar el trámite antes de la caída del pelo. El equipo —históricamente de seis a ocho personas— clasifica texturas y colores, arma cortinas y puede producir hasta dos pelucas por semana.
En 2022 el propio taller informaba unas 500 entregas acumuladas. El banco nació como “Tu cabello por una sonrisa”. El parte de hoy anuncia que el Hospital Móvil llevará la colecta al interior. El mecanismo es artesanal y depende de un insumo que no compra el Estado: el pelo de quien todavía lo tiene.

