Oscar Mario González Oro, el Negro de las mañanas de Radio 10, murió este viernes 25 de septiembre en su casa de Punta del Este. Tenía 74 años. Una enfermera que lo asistía lo halló sin vida. La Policía uruguaya concurrió al domicilio para las pericias primarias. No hay, al cierre, un parte médico público.
El entorno coincide en el tramo final. Daniel Hadad, quien lo llevó a Radio 10 en 1998, dijo al aire de eltrece que atravesaba “una dura enfermedad”, que en los últimos meses se caía con frecuencia y que pedía a los amigos: “No me vean así, guarden otra imagen”. Gustavo Descalzi, que habló con él hace unos quince días, afirmó que padecía “una enfermedad irreversible e incurable” y que lo sabía. Beto Casella le escribió el sábado 19; González Oro respondió que estaba bien, aunque le costaba caminar y mantener el equilibrio.
Algunos medios atribuyeron el deceso a un paro cardiorrespiratorio. Otros, a una descompensación. Hasta que la familia o la autoridad sanitaria lo confirmen, eso queda en el terreno de las versiones. Lo documentado es el historial: en 2017 lo operaron de triple bypass después de un infarto que él mismo relató como una “muerte súbita” que no advirtió. Fumaba desde los 13 años. En 2023 dijo haber bajado veinte kilos sin causa clara. En julio de 2025 reconoció que ya no viajaba a Madrid a ver a sus hijos porque no quería que lo vieran en silla de ruedas.
Nació en Mendoza el 16 de octubre de 1951, hijo de Ricardo y Tita. Pasó por el colegio San Luis Gonzaga y, en Buenos Aires, por el Mariano Moreno. Estudió Derecho y Psicología, tomó teatro con Héctor Bidonde, Augusto Fernandes y Lito Cruz, y soñó con el piano antes que con el micrófono. El primer contacto con el aire fue en Radio de Cuyo, de adolescente, pasando discos. “Yo no elegí a la radio, la radio me eligió a mí”, repetía.
El salto definitivo llegó tarde. En 1989 conducía de noche en FM Playa Verde, en Pinamar. Después fue productor y conductor de madrugada en Radio Del Plata. El 4 de enero de 1999 estrenó El oro y el moro en Radio 10. El ciclo duró quince años, lideró la AM y llegó a 1,5 millones de oyentes diarios. Lo acompañaron, entre otros, Eduardo Feinmann, Laura Ubfal, Fernando Carlos y Claudio Zin. La coletilla “¡Dale gasss!” quedó pegada a esa época.
En televisión no alcanzó el mismo magnetismo. Pasó por Polémica en el bar con Gerardo Sofovich, por Cotidiano en Canal 9 con Casella, Lito Cruz Pintos y Baby Etchecopar, por Los unos y los otros en América y, en 2023, reemplazó unas semanas en Nosotros a la mañana, en eltrece. En 2009 publicó Radiografía de mi país. Mauricio Macri lo tentó con una candidatura a senador; declinó.
El 2 de abril de 2021 cerró su último programa en Rivadavia con una frase seca: “Me han hecho muy feliz”. El 17 de agosto de 2020 se había instalado en Punta del Este y, según le dijo a La Nación, no volvió. La cuarentena lo había convertido, dijo, en “un ministerio” de remedios oncológicos, insulina y pañales que no llegaban.
Estuvo casado poco tiempo con Estela; de ese matrimonio nació Agustín, hoy en Londres. Criò a Pablo, hijo de su hermano Armando, a quien consideraba hijo; vive en Madrid. En 2016 presentó en Instagram a Tato, un piloto uruguayo, y habló en público de su homosexualidad. Después vinieron Guillermo D’Anna y Julio Guitart. Denise Pessana, amiga, lo vio hace un mes en Uruguay: “Estaba muy flaquito” y se apoyaba en un bastón.
La familia viaja a Punta del Este para trasladar el cuerpo a la Argentina. El velatorio todavía no tiene hora ni sede confirmadas. En las redes quedó un posteo suyo de julio: “Podrán odiarme, podrán amarme… pero olvidarme jamás”.
La radio AM pierde a una voz que tardó cuatro décadas en ser masiva y que, cuando lo fue, ocupó la mañana como pocos. Queda el archivo, la coletilla y esa idea que él mismo formuló: buscar alegría y, sobre todo, que la gente se sienta acompañada.

