Cuenca Salí-Dulce: un nuevo control destacó el buen estado del agua durante la zafra tucumana

Un relevamiento conjunto entre Tucumán y Santiago del Estero registró buenos niveles de oxígeno y una cantidad adecuada de agua en el Embalse de Río Hondo. Los controles sobre los afluentes se mantienen durante la etapa de producción azucarera.

El estado del Embalse de Río Hondo volvió a quedar bajo análisis durante la zafra tucumana. Un relevamiento realizado por organismos de Tucumán y Santiago del Estero detectó resultados positivos en la calidad del agua y permitió verificar la situación de los afluentes que desembocan en el principal espejo de agua de la cuenca Salí-Dulce.

El Defensor del Pueblo de Santiago del Estero, Daniel Escobar Correa, explicó que los equipos de ambas provincias mantienen un esquema permanente de vigilancia. Las tareas incluyen controles sobre el embalse y recorridos diarios por los cursos de agua que llegan hasta el lago.

El funcionario destacó especialmente los resultados obtenidos durante el período de mayor actividad de los ingenios tucumanos. “Estamos muy contentos porque estamos en un período de zafra, con empresas de Tucumán que producen azúcar y alcohol en plena etapa de producción, y los niveles de oxígeno son muy buenos, al igual que la cantidad de agua”, señaló.

A partir de esos datos, Escobar Correa afirmó: “La salud del lago es muy buena”.

Controles sobre los afluentes tucumanos

La supervisión no queda limitada al Embalse de Río Hondo. Los equipos técnicos recorren los afluentes y toman muestras para verificar las condiciones del agua y el cumplimiento de las normas ambientales.

El procedimiento también busca garantizar que las muestras mantengan su validez. “Normalmente salimos en diferentes embarcaciones, Santiago y Tucumán, y nos repartimos el personal para tener la certeza de las muestras y que la cadena de custodia se preserve”, explicó el Defensor.

El esquema cobró especial importancia por los antecedentes de contaminación que afectaron a la cuenca. Los episodios registrados durante las décadas de 1990 y 2000, además de nuevas alarmas entre 2010 y 2013, impulsaron un sistema de monitoreo más estricto.

La recuperación de la fauna y el turismo

Los controles también permitieron observar señales positivas sobre el ecosistema del embalse. La recuperación de especies de peces se suma al uso recreativo del lago y a la actividad de pescadores y turistas.

En distintos sectores se detectó la presencia de embarcaciones. Aunque no existe una veda vigente, parte de los pescadores opta por devolver los ejemplares al agua.

Para Escobar Correa, el embalse tiene múltiples usos que requieren un seguimiento constante. “Hay una inmensidad de factores y de usos que se le dan al embalse, por eso es una red que demanda atención”, sostuvo.

Qué ocurre con los residuos de la actividad industrial

Las lluvias que se registraron en Tucumán también modificaron el ritmo de la producción azucarera. En algunos casos, las condiciones del suelo obligaron a las empresas a detener sus tareas.

En paralelo, las industrias incorporaron mecanismos para tratar sus residuos antes de su disposición. Uno de los puntos bajo seguimiento es la vinaza, un subproducto de la actividad sucroalcoholera.

Según explicó el funcionario santiagueño, existen proyectos que permiten transformar ese material orgánico en un producto que puede utilizarse como fertilizante. Primero se distribuyó sin costo para evaluar su aceptación y luego comenzó una etapa de comercialización.

Tucumán y Santiago del Estero mantienen el monitoreo

El control ambiental sobre la cuenca se sostiene con participación de organismos de las dos provincias. Escobar Correa remarcó que el objetivo central es evitar que cualquier episodio de contaminación llegue al embalse.

“Trabajamos bien y de manera mancomunada entre ambos Estados provinciales. El fin siempre es evitar que la contaminación llegue al embalse, que es lo que más cuidamos”, afirmó.

El funcionario también destacó el papel de las sanciones aplicadas por el Gobierno de Tucumán y la adaptación de las empresas a nuevas exigencias ambientales. En ese sentido, señaló: “Toda empresa busca el rédito y adecuarse a nuevas formas implica un costo. No es sencillo, es elevado, pero va acompañado de una calificación distinta a nivel internacional”.

El esquema de vigilancia tendrá una nueva instancia en octubre, con la participación de personal de Nación. Los controles forman parte de un cronograma trimestral y cada relevamiento deriva en un informe que luego se eleva a la Corte.

La tarea también incorpora información de quienes viven y trabajan cerca del embalse. “Los pescadores tienen contacto con nosotros y la información nos llega en el instante”, explicó Escobar Correa.

La premisa, según el Defensor, es mantener el seguimiento sin una fecha de finalización. “Siempre nos preguntan hasta cuándo serán los controles y respondemos: siempre. Porque es necesario garantizar que el lago y la cuenca sean sanos, que se preserve la fauna y también la apuesta a futuro de la mano del turismo”, concluyó.

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