¿“Peronista con peluca” o administrador pragmático?: el reduccionismo de la mirada porteña sobre la política tucumana

El vínculo de Osvaldo Jaldo con Javier Milei combina acuerdos, reclamos y diferencias, una lógica que desde Buenos Aires buscan reducir a una identificación con La Libertad Avanza. Mientras Juan Manzur aprovecha esa mirada para cuestionar al gobernador, su propio acercamiento a Mauricio Macri después de la salida de Cristina expone las contradicciones de ese relato.

Dios existe, pero vive en Buenos Aires, dice el refrán que alude a que las oportunidades están en la capital del país. Más precisamente, en Capital Federal. Desde esa lógica, cierta o no, se deslizan premisas con una mirada centrista, porteñista y errada sobre el interior del país, que nada tiene que ver con la realidad.

“Peronista con peluca”, así llamó al gobernador Osvaldo Jaldo un artículo del diario Clarín de este domingo, donde contó cuales serán los gobernadores que acompañarán al presidente Javier Milei en su viaje a París, entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, luego de la gira por Nueva York para participar de la cumbre de la ONU

Según ese artículo, Milei estará acompañado por más de 10 gobernadores. Pero Jaldo, el “peronista con peluca”, no irá, a pesar que desde Tucumán “suelen sumar voluntades para las leyes que empuja el Gobierno”, pero en este caso “prefirieron tomar distancia”.

Tener buena relación con la gestión nacional para obtener recursos para la provincia, cooperar con la gobernabilidad y apoyar leyes del oficialismo nacional que se puedan considerar atinadas no te hace necesariamente un gobernador “mileísta”. Es una lógica impregnada en los medios de alcance nacional con su visión porteñista. Y es, sobre todo, sesgada.

Sí es cierto que Jaldo, a través de los diputados y senadores que le responden, fue clave para la aprobación de leyes impulsadas por la Casa Rosada. Pero también es cierto que se opuso a proyectos trascendentales para el Gobierno nacional e, incluso, fue crucial para que se cayera la aprobación de esas leyes o algunos artículos, como sucedió con la extranjerización de la tierra.

Lo que está sucediendo en la actualidad demuestra el pragmatismo político que caracteriza a Jaldo. Pragmatismo pensando, primero, en los intereses de los tucumanos y, después, en lo que es mejor para el país. Por supuesto, siempre desde su visión, de la cual se puede estar de acuerdo o no.

Jaldo dijo que va a acompañar el Presupuesto del Gobierno nacional. Pero en la reunión que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, mantuvo con los gobernadores del Norte Grande, el gobernador tucumano reclamó obras para la provincia. En simultáneo, Jaldo fue tajante a la hora de anunciar que no acompañaría la reforma electoral que el Gobierno nacional intenta impulsar para poder suspender las PASO. ¿Peronista con peluca?

Esa lógica porteñista es hoy el principal —y quizás el único— activo con el que cuenta el exgobernador Juan Manzur: tildar a Jaldo como un supuesto gobernador afín al proyecto de La Libertad Avanza. “Milei en Tucumán tiene dos candidatos”, dijo, irónicamente, hace unos días el actual senador, en alusión a las candidaturas de Lisandro Catalán y el propio Jaldo.

Si bien Jaldo desafió a Manzur a que se presente como candidato a gobernador en las próximas elecciones, el exgobernador prefirió evitar cualquier tipo de certeza con respecto a su futuro político. La razón es evidente: Manzur no mide. Las encuestas que circulan suelen ubicarlo en una intención de voto que sólo oscila entre el 3% y el 5%. Las fotos de las actividades que Manzur viene haciendo en el interior de la provincia dicen mucho: la concurrencia es muy pobre.

Desde ese escenario adverso, Manzur busca esmerilar a Jaldo con la tendenciosa mirada porteñista de “peronista con peluca”. Y es a la que se suman varios dirigentes kirchneristas que, irónicamente, son grandes responsables de que Milei haya llegado al poder.

Pero hay un detalle fundamental para terminar de desarmar el relato de Manzur: él mismo fue uno de los primeros dirigentes peronistas que tomó distancia de Cristina Fernández de Kirchner después de la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia. En 2016, apenas unos meses después de asumir su primer mandato como gobernador, Manzur sostuvo que “el kirchnerismo es una etapa que ya pasó” y planteó la necesidad de “buscar propuestas superadoras”. También respaldó públicamente al Gobierno de Macri y repetía que había que “acompañar para que a Macri le vaya bien, para que le vaya bien a la Argentina y a Tucumán”. La buena relación con la Casa Rosada de entonces incluso se tradujo en gestiones y medidas que beneficiaron a Tucumán. Es decir, el mismo Manzur que hoy busca instalar como una contradicción el vínculo de Jaldo con Milei tuvo, en otro contexto político, una estrategia similar de acercamiento y cooperación con un presidente no peronista.

Sin votos, a Manzur lo desvela y entusiasma lo que podría ser la única solución para mantenerse con vida en la arena política provincial: la judicialización de Jaldo.  Según pudo averiguar este medio a través de fuentes del peronismo cercanas a Cristina Fernández de Kirchner, el exgobernador tendría previsto reunirse durante las próximas semanas con dirigentes del ecosistema K para buscar adhesiones y comenzar a construir una posición política que pueda condicionar a la justicia para perjudicar a Jaldo.

La discusión jurídica existe y tiene antecedentes concretos. La Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró su competencia para intervenir en el caso de la reelección de Gildo Insfrán en Formosa, aunque todavía no resolvió la cuestión de fondo. En Tucumán, en cambio, Jaldo transita su primer mandato como gobernador y sostiene que está constitucionalmente habilitado para competir por uno más.

Al margen de las nítidas diferencias y diferentes interpretaciones judiciales, cerca de Manzur se entusiasman y consideran que si la Corte Suprema de Justicia falla en contra de Insfrán en Formosa se verá obligada a hacer lo mismo en Tucumán.

En rigor, la etiqueta de “peronista con peluca” parece explicar mucho más la mirada con la que algunos sectores observan a Jaldo que la propia estrategia política del gobernador. Entre los acuerdos con la Nación, los reclamos por los recursos para Tucumán y las diferencias con el Gobierno de Milei, hay una lógica propia que difícilmente pueda reducirse a una simple identificación con La Libertad Avanza. Y mientras Manzur intenta aprovechar esa caracterización para esmerilarlo políticamente y apuesta cada vez más a la vía judicial, Jaldo continúa avanzando con su propia estrategia de cara a 2027. Lo demás, por ahora, son etiquetas y especulaciones.

Por Eduardo Vitali 

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