Cabrales espera a fin de año el primer café de especialidad tucumano y apuesta por la producción local a gran escala

La tradicional empresa cafetera trabaja junto a pequeños productores tucumanos para desarrollar un café de especialidad con materia prima local. Martín Cabrales anticipó que a fin de año podría concretarse una primera cosecha y proyectó un crecimiento mayor para la próxima década.

La posibilidad de producir café en la Argentina dejó de ser una idea lejana para Cabrales. La empresa marplatense trabaja junto a pequeños productores de Tucumán que desarrollan cultivos de café, con asistencia técnica y conocimiento aportados por la compañía.

El proyecto apunta a un producto de especialidad y tendrá sus primeras pruebas comerciales hacia fin de año. La primera cosecha será pequeña, pero la empresa ya evalúa una perspectiva mucho más amplia para los próximos años.

Martín Cabrales, presidente de la firma y representante de la tercera generación de la familia, explicó que la compañía acompaña a los productores locales y que, cuando las plantaciones alcancen una producción suficiente, buscará adquirir la cosecha. En ese sentido, señaló: «Hay pequeños caficultores que están desarrollando el cultivo de un café propio en Tucumán; nosotros les damos apoyo técnico, know-how y todo el conocimiento. El día de mañana, cuando estén las cosechas, compraremos las cosechas para tener café tucumano. También lo estamos viendo en Salta.»

El empresario también puso fecha a los primeros resultados del proyecto. Cabrales anticipó que a fin de año podría aparecer una primera producción tucumana, aunque todavía lejos de las escalas que requiere el mercado nacional. Sobre ese punto, precisó: «A fin de año va a haber una pequeña cosecha. Estoy hablando de un café de especialidad muy chico. Estará pronto en un par de lugares, pero a futuro, dentro de 10 o 15 años, puede pasar otra cosa. Depende del clima y del tiempo.»

El desarrollo ya superó una primera instancia de evaluación. Productores tucumanos llevaron muestras hasta el laboratorio que Cabrales posee en Mar del Plata. Allí la empresa realizó pruebas sobre el café obtenido en la provincia.

Cabrales contó que la evaluación arrojó resultados positivos y destacó el potencial de las muestras tucumanas. «Ya hicimos pruebas en nuestro laboratorio de Mar del Plata. Vinieron los caficultores con el café y dio muy bien en cuanto a la bebida. Nos gustó: es una buena bebida», afirmó.

El proyecto tendrá por ahora una escala reducida. El objetivo inmediato no es abastecer el mercado argentino, sino desarrollar un café de especialidad con identidad local y evaluar su evolución.

El clima será uno de los factores decisivos. Cabrales remarcó que el proyecto necesita tiempo para determinar hasta qué punto Tucumán puede sostener una producción capaz de crecer.

Una empresa que busca ampliar sus mercados

La apuesta por el café tucumano forma parte de una estrategia más amplia de la compañía. Cabrales señaló que uno de sus principales objetivos es aumentar las exportaciones.

La empresa ya vende sus productos en Uruguay, Paraguay y Chile. También concretó operaciones menores con Estados Unidos y Europa. Sin embargo, el empresario consideró que todavía existe un margen importante para crecer fuera de la Argentina.

Al referirse a esa meta, Cabrales expresó: «Me gustaría exportar cada vez más. Exportamos a Uruguay, Paraguay y Chile, pero me gustaría tener un mercado de exportación mucho más grande y es lo que estoy buscando.»

El empresario también defendió la posibilidad de desarrollar productos argentinos a partir de materias primas importadas. Para Cabrales, el valor de una marca no depende únicamente del origen del insumo.

En esa línea, planteó: «Como hay café italiano que no es italiano, ¿por qué no puede haber café argentino, si el café tiene los mismos orígenes?»

Cabrales destacó además la capacidad de la industria local para competir en calidad, producción y presentación. «Tengo la capacidad productiva para exportar en cantidad, en calidad de producto y en packaging e información. Dentro de la línea de café, todo lo que es cápsulas y tostados, café en grano, puede competir. No le tengo miedo a la competencia. En cuanto a calidad y producción, no tengo nada que envidiarle a un producto del exterior», sostuvo.

Tucumán, dentro de un mercado dominado por las importaciones

La iniciativa cobra relevancia porque la Argentina no es un país productor tradicional de café. La mayor parte del grano que utiliza la industria nacional proviene del exterior.

Cabrales explicó que su empresa trabaja con proveedores de distintos países. Entre ellos aparecen Brasil, Colombia, Perú, México y Honduras. Además, la firma cerró un acuerdo de exclusividad con Panamá.

Brasil ocupa un lugar central en la producción mundial. Colombia conserva una fuerte posición por la calidad de sus granos y Vietnam ganó terreno en volumen.

El desarrollo tucumano aparece así como una experiencia diferente: una empresa argentina busca incorporar producción local a una actividad que durante décadas dependió de los proveedores extranjeros.

Un mercado que mueve 45 millones de kilos

Cabrales estimó que el consumo argentino alcanza unos 45 millones de kilos de café por año, equivalente a aproximadamente un kilo por habitante.

La cifra deja a la Argentina lejos de los principales consumidores mundiales. Finlandia, por ejemplo, ronda los 12 kilos por persona al año.

El empresario consideró que existe espacio para expandir el consumo. La popularidad de las cápsulas, el café de especialidad y los distintos métodos de preparación generó nuevas oportunidades para la actividad.

Al analizar ese escenario, Cabrales afirmó que «A través de la cápsula, del café de especialidad y de las distintas corrientes, se puso de moda la bebida.»

En el mercado local, Cabrales calcula una participación de entre 20% y 25%. La empresa lidera el segmento gastronómico y tiene presencia en Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay.

YPF, el gran salto comercial

El crecimiento de Cabrales también recibió un fuerte impulso por su incorporación como proveedor de YPF.

La empresa obtuvo la exclusividad para abastecer de café a unas 1.700 estaciones de servicio de la petrolera estatal, que forman la mayor cadena individual de venta de café del país.

Al explicar el alcance del acuerdo, Cabrales señaló: «Tomamos YPF a nivel nacional, con exclusividad para todo el país. Son alrededor de 1700 estaciones o bocas de servicio.»

El acuerdo implicó una inversión considerable. Cabrales instaló 1.700 máquinas de café, con un desembolso cercano a los US$ 6 millones.

El empresario detalló el monto destinado a la operación y explicó: «Es una inversión de alrededor de u$s 6 millones para un cliente. Nosotros traemos las máquinas, las colocamos en YPF y las pagamos. El beneficio está en que YPF compre el café.»

La operación permitió ampliar de manera significativa la presencia de la marca en el consumo fuera del hogar.

Apertura económica y menos dependencia del Estado

Cabrales también expuso su posición sobre el escenario económico argentino. El empresario respaldó una economía más abierta y rechazó la idea de sostener su negocio mediante medidas de protección permanente.

Al ser consultado sobre el rol del Estado, respondió: «No soy un empresario que espere permanentemente ayuda del Estado. Creo que se necesita una reforma tributaria; la laboral creo que es un buen inicio; hay que mejorar el tema logístico y la infraestructura.»

Su planteo apunta a cambios tributarios, laborales y de infraestructura. También cuestionó el peso de Ingresos Brutos sobre la actividad productiva.

Cabrales respaldó la apertura comercial, aunque advirtió sobre el impacto que puede generar en sectores que durante años trabajaron bajo esquemas de protección.

Al analizar el proceso, sostuvo: «No estoy en desacuerdo con una economía abierta. Creo que todo aquello que favorece al consumidor es bueno, pero no hay que disociar al consumidor del trabajador.»

Para el empresario, el cambio desde una economía cerrada hacia un esquema abierto requiere adaptación. En ese sentido, advirtió: «Hay sectores muy protegidos que, cuando se abre la economía, no tienen capacidad de competir o no han aprendido a competir.»

Una empresa familiar con 85 años de historia

Cabrales nació en Mar del Plata a partir del emprendimiento de un inmigrante asturiano. Martín Cabrales representa la tercera generación de la compañía.

La firma emplea entre 400 y 450 personas en su planta marplatense y posee capacidad disponible para incrementar su producción.

Su negocio supera los US$ 150 millones anuales y combina la venta minorista con el abastecimiento gastronómico.

La empresa también posee otras unidades comerciales, entre ellas té, papas fritas gourmet y la representación de distintas marcas internacionales. Sin embargo, el café continúa como el centro de su actividad.

La compañía también apostó fuerte por la innovación. Las cápsulas, que en sus comienzos llegaron desde Italia, ahora se producen en el Parque Industrial de Mar del Plata.

El próximo desafío podría tener otra geografía: Tucumán aparece como el punto de partida de una experiencia inédita para la empresa, con la posibilidad de sumar café producido en suelo argentino a una marca que durante décadas se identificó con un producto de origen extranjero.

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