Tucumán se posiciona entre los distritos con mayor vulnerabilidad habitacional de la Argentina. De acuerdo con el último reporte del Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (OFAVA) —desarrollado por la AEV y la CEDU—, el 58% de los hogares tucumanos padece algún tipo de déficit habitacional. Esta cifra coloca a la provincia en el tercer puesto a nivel nacional en materia de carencias de vivienda, compartiendo la posición con Chaco y ubicándose solo por detrás de Jujuy (71%) y San Juan (60%).
Radiografía del déficit en Tucumán: el peso del entorno ambiental
A diferencia de otras provincias donde el problema principal es la destrucción total de las viviendas, el diagnóstico en Tucumán revela que la mayor urgencia está vinculada al entorno y a la precariedad de la infraestructura urbana:
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Déficit cuantitativo ampliado (33% de los hogares): Representa el componente de mayor peso en la provincia. Afecta a familias que residen en entornos ambientales críticos, expuestos de forma recurrente a inundaciones o en cercanía inmediata a basurales.
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Déficit cualitativo básico y ampliado (25% en conjunto): Corresponde a viviendas estructuralmente recuperables pero que sufren la falta de servicios públicos esenciales (agua potable, cloacas, gas) o que demandan reformas, refacciones y ampliaciones urgentes.
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Déficit cuantitativo básico (marginal): Se refiere a aquellas viviendas que resultan irrecuperables y exigen un reemplazo habitacional completo.
Este escenario se ve respaldado por las mediciones de la Dirección de Estadística de la Provincia (DEP) para el aglomerado Gran Tucumán-Tafí Viejo correspondientes al cierre de 2025. Según el organismo local, el 29,6% de los hogares reside en las inmediaciones de basurales (un incremento de casi cinco puntos en la comparación interanual) y el 11,1% se encuentra radicado en zonas inundables.
Crece el mercado de alquileres y se debilita la cobertura social
El análisis estadístico de la DEP visibiliza otra tendencia directamente ligada a la dificultad de acceso a la vivienda propia: el 17,9% de los hogares del Gran Tucumán son inquilinos (unas 50.690 familias). Si bien seis de cada diez hogares son propietarios de su vivienda y del terreno, el encarecimiento del suelo y la falta de crédito hipotecario continúan empujando progresivamente a las familias de clase media y baja hacia el mercado de alquiler.
Como complemento de este diagnóstico socioeconómico, el informe provincial detectó un severo deterioro en la cobertura de salud de la población:
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El 35,5% de los habitantes del aglomerado depende exclusivamente del sistema de salud pública (un aumento de 3,5 puntos en doce meses).
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La cobertura de obra social en adultos mayores experimentó un desplome histórico, cayendo del 90% al 60,5%, traccionada principalmente por la sensible pérdida de afiliados al PAMI en el territorio provincial.
Un problema estructural sin solución a nivel nacional
El economista Federico González Rouco, coordinador de OFAVA, remarcó que el déficit habitacional argentino arrastra un estancamiento crónico desde hace una década debido a la falta de crecimiento económico, la informalidad laboral y la falta de continuidad de las políticas de Estado en materia de vivienda.
A nivel país, cerca de 5,7 millones de hogares registran carencias habitacionales, y se estima que la Argentina requiere la construcción urgente de 1,7 millones de viviendas nuevas para atender los segmentos más críticos. El segmento joven es uno de los más afectados: el 48% de las personas de entre 25 y 35 años enfrenta dificultades severas para emanciparse o acceder a un techo digno.
En contraposición al Norte Grande, la Patagonia y la Ciudad de Buenos Aires muestran los mejores indicadores del país (con déficits por debajo del 20%), beneficiados por una menor densidad poblacional y programas de desarrollo urbano sostenidos a mediano y largo plazo.

