El auge de las estafas en Tucumán expone nuevos perfiles delictivos y complica las investigaciones judiciales Lunes 18 de Mayo de 2026, 06:24 ARQUETIPO. Edgar Adhemar Bacchiani, considerado autor de una de las más grandes estafas piramidales en la región, es el modelo clásico que se ajusta a todas las características del perfil. El crecimiento sostenido de las estafas en Tucumán comenzó a generar un escenario de creciente preocupación en el ámbito judicial. Las fiscalías especializadas acumulan expedientes mientras las modalidades delictivas se transforman a una velocidad que, según investigadores y especialistas, muchas veces impide identificarlas a tiempo y generar mecanismos eficaces de prevención. En ese contexto, funcionarios judiciales, abogados y víctimas advirtieron sobre patrones que se repiten entre los responsables de estas maniobras y que podrían servir como señales de alerta para evitar nuevos engaños. Uno de los aspectos que aparece con frecuencia en las investigaciones es la construcción deliberada de una imagen de éxito económico y solvencia financiera. Los especialistas sostienen que la ostentación funciona como una herramienta de seducción para captar potenciales víctimas. Automóviles de alta gama, viajes a destinos exclusivos, fiestas lujosas, charlas vinculadas al mundo financiero y exhibiciones permanentes en redes sociales integran parte de una estrategia destinada a despertar admiración y generar confianza. El abogado Alfredo Aydar explicó que esa conducta responde a una lógica premeditada. Según indicó, no se trata solamente de exhibir poder adquisitivo, sino de instalar un modelo aspiracional que otros quieran imitar. Casos recientes aparecen como ejemplos de ese mecanismo. Edgard Adhemar Bacchiani, referente de Adhemar Capital e investigado por una presunta estafa piramidal, fue señalado como el único hombre que circuló por San Fernando del Valle de Catamarca en una Ferrari. También aparece el caso de José Matías Rollate, recientemente procesado, quien exhibía vehículos de alta gama y llegó a contratar al cantante Pablo Lezcano para una celebración privada. La penalista Paula Morales Soria ya había advertido sobre el trasfondo social del fenómeno. Según explicó, el crecimiento de este tipo de delitos no puede comprenderse únicamente desde factores legales o tecnológicos. Sostuvo que la inmediatez, la exposición constante y el consumismo generan una presión que impulsa a muchas personas a intentar alcanzar determinados estándares económicos o sociales. Las investigaciones recientes también muestran un perfil repetido entre los denunciados. La mayoría tiene entre 25 y 50 años, algunos cuentan con títulos universitarios y otros no, aunque los investigadores coinciden en que exhiben una notable capacidad de persuasión y conocimientos financieros. Fuentes judiciales sostuvieron que muchos manejan conceptos económicos complejos y herramientas digitales sofisticadas con un nivel que supera ampliamente el conocimiento promedio. También remarcaron su habilidad para desenvolverse con múltiples billeteras virtuales y plataformas financieras internacionales, sistemas que muchas veces son utilizados para mover o ocultar fondos. “En materia tecnológica ellos andan en un auto de Fórmula 1; los investigadores, en un Fiat Uno a gas”, resumió un profesional ligado a las pesquisas. A ello se suma otro elemento que, según los especialistas, no es menor: la construcción de una imagen personal cuidada. Ropa exclusiva, perfumes importados, peinados modernos y una presencia estudiada forman parte de una puesta en escena orientada a generar credibilidad. El contexto económico también aparece como un elemento central para comprender el crecimiento de estas maniobras. El penalista Ernesto García Biagosch sostuvo que el incremento de las estafas responde a una “tormenta perfecta”, donde confluyen variables económicas, tecnológicas y sociales. Las investigaciones abiertas durante los últimos años revelaron que los delincuentes analizan las tendencias del mercado para adaptar sus métodos. Durante una etapa predominaron las maniobras vinculadas a criptomonedas; luego crecieron las estafas relacionadas con la compra y venta de vehículos y operaciones con moneda extranjera. Incluso actividades tradicionales de la economía tucumana comenzaron a quedar bajo sospecha. En el Ministerio Público Fiscal existen al menos dos investigaciones donde operaciones comerciales vinculadas con el azúcar aparecen como eje de presuntas maniobras fraudulentas. En una de ellas está involucrado un intermediario y en la otra un abogado. La representante legal de víctimas Candelaria Hernández explicó que muchas de estas estructuras funcionan bajo una lógica similar a los esquemas piramidales: captan inversiones prometiendo importantes beneficios económicos y posteriormente colapsan cuando ya no pueden afrontar los compromisos asumidos. Los investigadores también detectaron patrones comunes entre quienes resultan perjudicados. Las primeras víctimas suelen ser familiares, amigos o personas cercanas a los acusados, relaciones de confianza que permiten poner en marcha el sistema antes de extenderlo a otros círculos mediante recomendaciones personales. Las promesas suelen ser similares: ganancias extraordinarias en poco tiempo, rendimientos superiores a los del mercado financiero o pagos muy por encima de los valores habituales. Sin embargo, la vergüenza aparece luego como uno de los principales obstáculos para denunciar. La comisario Yolanda Álvarez, responsable de Delitos Telemáticos, señaló que muchas personas prefieren no acudir a la Justicia pese a haber sido engañadas. En Tribunales existe una percepción recurrente: cada vez que un presunto estafador es procesado o detenido, aparecen nuevas denuncias. El abogado Javier Lobo Aragón explicó que muchas víctimas callan por temor, vergüenza o por mantener todavía algún grado de confianza en quien las perjudicó. Los especialistas remarcaron además que las pruebas en este tipo de delitos pueden ser más amplias de lo que muchos creen. El abogado José María Molina señaló que mensajes de WhatsApp, capturas de pantalla o comprobantes de transferencias pueden servir como evidencia para acreditar una maniobra fraudulenta. Otro elemento que, según los especialistas, suele facilitar estas prácticas es la informalidad económica. Alfredo Aydar explicó que en muchos casos el dinero involucrado no proviene de actividades ilícitas sino de capitales no declarados, situación que lleva a algunos damnificados a evitar la vía judicial. Las investigaciones de este tipo de delitos presentan además dificultades particulares. En las fiscalías especializadas comparan el proceso con la reconstrucción de un rompecabezas cuyas piezas se encuentran dispersas en distintos lugares y muchas veces en otros países. Para avanzar sobre cuentas bancarias o plataformas financieras internacionales es necesario solicitar autorizaciones judiciales, levantar secretos bancarios y remitir oficios al exterior, procedimientos que demandan largos tiempos de espera. Frente a este escenario, abogados y especialistas coincidieron en que resulta indispensable incorporar más tecnología y capacitación permanente para quienes llevan adelante estas pesquisas. “En Tucumán se trabaja bien, pero es necesario dotar a los investigadores de más herramientas y capacitación constante sobre nuevas modalidades. Eso permitirá acelerar los tiempos y mejorar los resultados”, concluyó Lobo Aragón. quiero que reescribas esta nota
Título: El auge de las estafas en Tucumán revela nuevos perfiles delictivos y pone en jaque a la justicia
Cuerpo de la nota:
El crecimiento sostenido de las estafas en Tucumán ha despertado una alarma creciente en el ámbito judicial, donde las fiscalías especializadas acumulan expedientes en medio de una rápida evolución de las modalidades delictivas que a menudo imposibilitan su identificación oportuna y dificultan la implementación de medidas preventivas.
Funcionarios judiciales, abogados y víctimas advierten sobre patrones recurrentes entre los responsables, que podrían servir como señales tempranas para evitar nuevas víctimas. Entre los rasgos comunes destaca la construcción deliberada de una imagen de éxito económico y solvencia financiera, utilizada como estrategia de seducción. Lujo, viajes exclusivos, fiestas ostentosas, conferencias en el ámbito financiero y una exhibición constante en redes sociales configuran un perfil aspiracional que despierta admiración y genera confianza.
El abogado Alfredo Aydar explica que esta conducta es intencional, orientada a instaurar un modelo que otros quieran emular. Casos emblemáticos como el de Edgard Adhemar Bacchiani, imputado por una presunta estafa piramidal y conocido por circular en Ferrari, o José Matías Rollate, procesado y famoso por su ostentación, ilustran esta dinámica.
La penalista Paula Morales Soria sostiene que el auge de estos delitos no puede analizarse solamente desde perspectivas legales y tecnológicas. La inmediatez, la hiperexposición y la presión consumista conforman un caldo de cultivo que lleva a muchas personas a buscar alcanzar determinados estándares económicos y sociales.
Las investigaciones recientes revelan que los imputados suelen estar entre los 25 y 50 años, algunos con formación universitaria, otros sin ella, pero con una destacada capacidad persuasiva y conocimiento financiero avanzado.
Fuentes judiciales indican que muchos manejan conceptos económicos complejos y plataformas digitales sofisticadas, operando múltiples billeteras virtuales y herramientas financieras internacionales para mover y ocultar fondos. “En materia tecnológica, ellos manejan un Fórmula 1; los investigadores, un Fiat Uno a gas”, sintetizan los especialistas.
Además, la construcción de una imagen personal cuidada —ropa de marca, perfumes importados, peinados modernos— forma parte de la puesta en escena destinada a reforzar la credibilidad ante posibles víctimas.
El contexto económico también es un factor clave para entender el fenómeno. Según el penalista Ernesto García Biagosch, las estafas explotan una “tormenta perfecta” que combina variables económicas, tecnológicas y sociales.
Durante los últimos años, las estructuras criminales adaptaron sus métodos: inicialmente con criptomonedas, luego con estafas relacionadas con vehículos y operaciones cambiarias. Incluso sectores tradicionales de la economía tucumana, como el azúcar, comenzaron a ser investigados por eventuales maniobras fraudulentas que involucran a intermediarios y abogados.
Candelaria Hernández, representante legal de víctimas, explica que muchas de estas redes operan bajo lógicas piramidales, captando inversiones con la promesa de elevados retornos, que luego se desmoronan al no poder cumplir compromisos.
Las primeras víctimas suelen ser personas cercanas a los estafadores, como familiares o amigos, quienes confían en los denunciados y dan impulso inicial a los esquemas, amplificándose luego mediante recomendaciones personales.
El principal escollo para denunciar sigue siendo la vergüenza, según la comisario Yolanda Álvarez, responsable de Delitos Telemáticos. Muchas personas prefieren guardar silencio ante la humillación de haber sido engañadas.
En el ámbito judicial, se observa que con cada procesamiento emergen nuevas denuncias. El abogado Javier Lobo Aragón indica que el temor, la vergüenza o la persistente confianza en el imputado retrasan las denuncias.
Contrario a lo que se cree, las pruebas pueden ser contundentes: mensajes de WhatsApp, capturas de pantalla o transferencias bancarias son herramientas esenciales para acreditar la estafa, señala el abogado José María Molina.
La informalidad económica también facilita el delito. Aydar afirma que muchos capitales no provienen de actividades ilícitas, lo que induce a algunos damnificados a evitar la vía judicial.
Las investigaciones presentan además desafíos específicos. La reconstrucción del esquema delictivo se asemeja a un rompecabezas disperso, con piezas ubicadas en distintos países, que requieren autorizaciones judiciales, levantamiento de secretos bancarios y cooperación internacional, demorando significativamente el proceso.
Especialistas coinciden en la urgencia de dotar a los investigadores con más tecnología y capacitación constante en las nuevas modalidades delictivas. “En Tucumán se trabaja con dedicación, pero necesita más herramientas para acelerar procesos y mejorar resultados”, concluye Lobo Aragón.
https://www.contextotucuman.com/nota/385445/el-auge-de-las-estafas-en-tucuman-expone-nuevos-perfiles-delictivos-y-complica-las-investigaciones-judiciales.html

