El crecimiento sostenido de las estafas en Tucumán ha despertado una alarma creciente en el ámbito judicial, donde las fiscalías especializadas acumulan expedientes en medio de una rápida evolución de las modalidades delictivas que a menudo imposibilitan su identificación oportuna y dificultan la implementación de medidas preventivas.
Funcionarios judiciales, abogados y víctimas advierten sobre patrones recurrentes entre los responsables, que podrían servir como señales tempranas para evitar nuevas víctimas. Entre los rasgos comunes destaca la construcción deliberada de una imagen de éxito económico y solvencia financiera, utilizada como estrategia de seducción. Lujo, viajes exclusivos, fiestas ostentosas, conferencias en el ámbito financiero y una exhibición constante en redes sociales configuran un perfil aspiracional que despierta admiración y genera confianza.
El abogado Alfredo Aydar explica que esta conducta es intencional, orientada a instaurar un modelo que otros quieran emular. Casos emblemáticos como el de Edgard Adhemar Bacchiani, imputado por una presunta estafa piramidal y conocido por circular en Ferrari, o José Matías Rollate, procesado y famoso por su ostentación, ilustran esta dinámica.
La penalista Paula Morales Soria sostiene que el auge de estos delitos no puede analizarse solamente desde perspectivas legales y tecnológicas. La inmediatez, la hiperexposición y la presión consumista conforman un caldo de cultivo que lleva a muchas personas a buscar alcanzar determinados estándares económicos y sociales.
Las investigaciones recientes revelan que los imputados suelen estar entre los 25 y 50 años, algunos con formación universitaria, otros sin ella, pero con una destacada capacidad persuasiva y conocimiento financiero avanzado.
Fuentes judiciales indican que muchos manejan conceptos económicos complejos y plataformas digitales sofisticadas, operando múltiples billeteras virtuales y herramientas financieras internacionales para mover y ocultar fondos. “En materia tecnológica, ellos manejan un Fórmula 1; los investigadores, un Fiat Uno a gas”, sintetizan los especialistas.
Además, la construcción de una imagen personal cuidada —ropa de marca, perfumes importados, peinados modernos— forma parte de la puesta en escena destinada a reforzar la credibilidad ante posibles víctimas.
El contexto económico también es un factor clave para entender el fenómeno. Según el penalista Ernesto García Biagosch, las estafas explotan una “tormenta perfecta” que combina variables económicas, tecnológicas y sociales.
Durante los últimos años, las estructuras criminales adaptaron sus métodos: inicialmente con criptomonedas, luego con estafas relacionadas con vehículos y operaciones cambiarias. Incluso sectores tradicionales de la economía tucumana, como el azúcar, comenzaron a ser investigados por eventuales maniobras fraudulentas que involucran a intermediarios y abogados.
Candelaria Hernández, representante legal de víctimas, explica que muchas de estas redes operan bajo lógicas piramidales, captando inversiones con la promesa de elevados retornos, que luego se desmoronan al no poder cumplir compromisos.
Las primeras víctimas suelen ser personas cercanas a los estafadores, como familiares o amigos, quienes confían en los denunciados y dan impulso inicial a los esquemas, amplificándose luego mediante recomendaciones personales.
El principal escollo para denunciar sigue siendo la vergüenza, según la comisario Yolanda Álvarez, responsable de Delitos Telemáticos. Muchas personas prefieren guardar silencio ante la humillación de haber sido engañadas.
En el ámbito judicial, se observa que con cada procesamiento emergen nuevas denuncias. El abogado Javier Lobo Aragón indica que el temor, la vergüenza o la persistente confianza en el imputado retrasan las denuncias.
Contrario a lo que se cree, las pruebas pueden ser contundentes: mensajes de WhatsApp, capturas de pantalla o transferencias bancarias son herramientas esenciales para acreditar la estafa, señala el abogado José María Molina.
La informalidad económica también facilita el delito. Aydar afirma que muchos capitales no provienen de actividades ilícitas, lo que induce a algunos damnificados a evitar la vía judicial.
Las investigaciones presentan además desafíos específicos. La reconstrucción del esquema delictivo se asemeja a un rompecabezas disperso, con piezas ubicadas en distintos países, que requieren autorizaciones judiciales, levantamiento de secretos bancarios y cooperación internacional, demorando significativamente el proceso.
Especialistas coinciden en la urgencia de dotar a los investigadores con más tecnología y capacitación constante en las nuevas modalidades delictivas. “En Tucumán se trabaja con dedicación, pero necesita más herramientas para acelerar procesos y mejorar resultados”, concluye Lobo Aragón.
https://www.contextotucuman.com/nota/385445/el-auge-de-las-estafas-en-tucuman-expone-nuevos-perfiles-delictivos-y-complica-las-investigaciones-judiciales.html

