Para frenar a la extrema derecha: Pisarello, el tucumano que quiere ser alcalde de Barcelona

Gerardo Pisarello Prados, diputado en el Congreso de los Diputados de España y precandidato a la alcaldía de Barcelona por Barcelona en Comú en las elecciones municipales del 27 de mayo de 2027, afirmó que “no se puede frenar la ofensiva de la extrema derecha con medias tintas”. Nacido en Tucumán y radicado en España desde 1995, el dirigente es hijo de una maestra rural y de Ángel Gerardo Pisarello Virasoro, abogado y político tucumano asesinado por la última dictadura militar argentina en 1976.

Ángel Pisarello, conocido como “El Flaco”, fue un destacado militante de la Unión Cívica Radical (UCR) en Tucumán —donde llegó a presidir el partido y ejerció como senador y embajador en Tanzania—, reconocido por su defensa de presos políticos y su compromiso con un país más justo y democrático. Secuestrado de su domicilio en San Miguel de Tucumán por un grupo de hombres armados, su cuerpo apareció asesinado poco después. Esa tragedia marcó profundamente la trayectoria de su hijo.

Pisarello explicó a Página/12 su decisión de pasar del Congreso a la candidatura municipal. “El ámbito local es uno de los espacios que puede funcionar como antídoto al crecimiento de esta ola reaccionaria que se está viviendo en el mundo, porque necesitamos reforzar la idea de comunidad, la idea de que la gente se sienta protegida, que no se sienta sola”, dijo. Agregó que Barcelona, con su “tradición de resistencia muy fuerte”, puede convertirse en “un espacio no solo de resistencia sino también de esperanza”, en sintonía con experiencias de municipalismo en ciudades como Nueva York, Seattle o Chicago.

Aspirante a ser “el primer alcalde de origen migrante” de Barcelona, Pisarello vinculó esa postulación a la necesidad de responder a “la ofensiva deshumanizadora de la ultraderecha”, que según él convierte a las poblaciones migrantes en uno de sus principales objetivos. “Quiero que en Barcelona nadie tenga miedo a que pueda existir un ICE como en los Estados Unidos. El problema no son las feministas, no son las trabajadoras y los trabajadores migrantes, no son las personas LGTBI, el problema es ese 1 por ciento que está interesado en precarizar al conjunto de la población para multiplicar sus beneficios y nos quiere tener distraídos buscando un enfrentamiento entre los más vulnerables”, expresó.

Sobre la estrategia que debe adoptar el progresismo ante el crecimiento de la ultraderecha, rechazó tanto la profundización sin matices como el acercamiento al centro. “Yo creo que hay que ser muy firme, no ir con medias tintas porque el crecimiento ultra yo lo veo como la expresión de un tipo de capitalismo muy desbocado que se está imponiendo en el mundo y tiene detrás a las grandes oligarquías tecnológicas. Para frenar a esa ultraderecha hacen falta cambios estructurales que hoy resultan prácticamente revolucionarios”, afirmó. Y añadió: “La idea de revolución puede no ser una idea inminente, pero a mí me parece más actual que nunca. Hace falta una gran revolución humanista para frenar esa ultraderecha. No creo que la moderación, que identificarnos con los marcos y con los relatos de la derecha, nos permita superar esa exclusión y precarización que ellos generan”.

Respecto de la reciente cumbre progresista convocada por Pedro Sánchez con líderes como Lula da Silva, Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum, Pisarello consideró que “el progresismo latinoamericano está acudiendo a salvar a Pedro Sánchez frente a las operaciones destituyentes que están impulsando las derechas españolas”. Criticó que durante demasiado tiempo Sánchez estuvo “muy pendiente de una Unión Europea cada vez más conservadora y subordinada a Estados Unidos”, y valoró que ahora mire “de manera fraternal” hacia esos gobiernos, sus “auténticos aliados”. “Es importante que España busque vínculos de cooperación con África y con América latina, en lugar de estar pendiente de lo que digan Ursula von der Leyen y otros dirigentes europeos que no hacen más que seguir las órdenes de Trump”, señaló.

Pisarello también se refirió a la oposición de Sánchez a Donald Trump en relación con la guerra con Irán. “Me parece que eso habla muy bien del pueblo llano que en España no quiere la guerra”, dijo, y reconoció la evolución del presidente español: “Pedro Sánchez es un presidente que hace unos años tenía posiciones mucho más conservadoras, aspiraba a gobernar con la centroderecha, pero hay que reconocer que gracias a que gobierna con otras fuerzas de izquierda se ha movido políticamente y ha entendido que no se puede pretender frenar la ofensiva de las derechas extremas con medias tintas”.

En ese marco, vinculó varios conflictos internacionales —“el genocidio en Gaza, la guerra en Irán, los bombardeos en Venezuela, las amenazas a Cuba, las amenazas a Groenlandia”— con “el proyecto de una minoría de multimillonarios desquiciados que para mantener sus privilegios están dispuestos a arrastrar a la humanidad a la guerra, a la extinción de las libertades, de la democracia”. “Espero que Pedro Sánchez vaya hasta el final con esa alternativa humanista y se mantenga firme”, expresó.

Sobre la postura de países como Francia, Reino Unido o Italia frente a Trump, Pisarello advirtió que “subordinarse a Trump con la esperanza de que un matón te trate mejor por ponerte de su lado es de una ingenuidad enorme”. Citó el caso de Giorgia Meloni, a quien describió como una figura que “expresa el neofascismo italiano”, y señaló que perdió un referéndum sobre la reforma del poder judicial y que políticas seguidistas de Trump comienzan a ser penalizadas por poblaciones que rechazan aventuras militares y “un gran polvorín en Medio Oriente”.

En cuanto al reconocimiento del rey Felipe VI a los abusos durante la Conquista de América, Pisarello lo consideró “un poco tarde” y “a medias”. Recordó que otros países como Bélgica o el Reino Unido pidieron perdón por genocidios en África y planteó que la monarquía española debería hacer lo mismo. Sin embargo, enfatizó que el debate trasciende el pasado: “Cuando el gobierno de México pidió que se reconocieran los crímenes cometidos contra los pueblos originarios también estaban diciendo que Iberdrola, entre otras grandes empresas españolas, respetaran las reglas de inversión en México. Para mí el debate no es sólo sobre Hernán Cortés y los antiguos encomenderos del siglo XVI, sino sobre los nuevos encomenderos que quieren tratar a América latina o África como si fueran territorios objeto de saqueo y negocios personales”.

Finalmente, consultado sobre el 50° aniversario del último golpe de Estado en Argentina y la marcha del 24 de marzo, Pisarello recordó la reciente pérdida de su esposa tras un largo cáncer y explicó que su libro Bajo este cielo abierto constituye un intento de reencontrarse con sus “muertos”, tanto personales como históricos: “con la figura de mi padre que fue asesinado durante la dictadura y con toda esa generación rebelde que soñó con crear un mundo diferente”. Destacó la contundencia de la movilización popular y afirmó que el “Nunca Más” argentino funciona como “una suerte de ADN contra las políticas de crueldad”.

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