El tratamiento de la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno nacional derivó en un fuerte escándalo político tras conocerse un cambio introducido a último momento en el régimen de licencias por enfermedad, que generó acusaciones cruzadas dentro del oficialismo, desconcierto entre funcionarios y nuevas tensiones con sectores opositores y sindicales.
La controversia estalló luego de que se confirmara que el texto aprobado incorporó modificaciones sustanciales en el sistema de pago de licencias médicas sin que varios legisladores y áreas del propio Gobierno tuvieran conocimiento previo del cambio. El artículo cuestionado altera el esquema vigente de la Ley de Contrato de Trabajo y redefine cuánto cobrará un trabajador cuando no pueda desempeñar sus tareas por enfermedad o accidente.
Hasta ahora, la normativa establece que el trabajador percibe el 100% de su salario durante el período de licencia médica, con plazos que pueden extenderse hasta 12 meses según la antigüedad y las cargas familiares. Con la nueva redacción incluida en la reforma, ese esquema cambia de manera significativa.
El nuevo texto fija que, ante enfermedades o accidentes no vinculados al trabajo, el empleado percibirá el 75% de su remuneración durante un plazo máximo de licencia que se reduce respecto del régimen actual. En los casos en que la incapacidad derive de una actividad considerada voluntaria o riesgosa, el pago se reduce al 50% del salario. Además, se elimina la posibilidad de extender la licencia paga hasta un año, limitando el período máximo a seis meses.
La modificación fue incorporada en la etapa final de negociación parlamentaria y provocó confusión dentro del propio oficialismo acerca de quién impulsó el cambio. Funcionarios y legisladores intercambiaron reproches internos mientras intentaban reconstruir el origen de la nueva redacción que terminó formando parte del dictamen votado.
El episodio generó malestar incluso entre aliados del Gobierno, que señalaron que el artículo apareció en el texto definitivo sin el debate político previo que había acompañado otros puntos centrales de la reforma. La falta de coordinación derivó en un escenario de incertidumbre institucional en pleno tratamiento legislativo.
Desde el Ejecutivo defendieron la medida al sostener que busca ordenar el sistema y desalentar licencias prolongadas que, según su diagnóstico, no generaban costos para el trabajador y contribuían a distorsiones en el mercado laboral. Funcionarios vinculados al diseño de la reforma argumentaron que el objetivo es reducir abusos y equilibrar responsabilidades entre empleadores y empleados.
El nuevo régimen también introduce obligaciones adicionales: el trabajador deberá informar de inmediato su imposibilidad de asistir al empleo y presentar certificados médicos digitales emitidos por profesionales habilitados. Asimismo, deberá someterse a controles médicos dispuestos por el empleador y, ante discrepancias, podrá intervenir una junta médica oficial cuyo costo quedará a cargo de la empresa.
La oposición y sectores sindicales cuestionaron con dureza la modificación al considerar que implica una reducción directa del ingreso del trabajador en situaciones de vulnerabilidad sanitaria. Dirigentes gremiales señalaron que el cambio transforma el principio vigente, según el cual enfermarse no afecta el salario, y advirtieron que el nuevo esquema introduce recortes salariales en momentos críticos para los empleados.
El debate por las licencias médicas se convirtió así en uno de los puntos más sensibles de la Reforma Laboral, que ya incluía cambios en indemnizaciones, jornadas y mecanismos de contratación orientados —según el Gobierno— a fomentar el empleo registrado y reducir la litigiosidad laboral.
Mientras el proyecto continúa su recorrido legislativo, el artículo sobre licencias por enfermedad quedó en el centro de la discusión política y amenaza con complicar las negociaciones parlamentarias futuras, en un contexto marcado por tensiones internas y cuestionamientos cruzados sobre la forma en que se definieron modificaciones clave de la iniciativa.
