El conglomerado Ledesma, que desde abril del año pasado tiene a Diego Lerch al frente de su dirección ejecutiva, reportó un resultado negativo consolidado de $24.943 millones para el semestre culminado el 30 de noviembre. Esta situación marca un fuerte contraste con las utilidades de $5.932 millones registradas en el mismo período del ciclo anterior.
La merma en la rentabilidad se atribuye fundamentalmente a un déficit operativo de $8.571.407 millones, un resultado financiero adverso por $28.683.639 millones y pérdidas por $78.538 millones en sus participaciones en empresas asociadas y controladas.
Fuentes de la compañía explicaron que «la extrema volatilidad de los indicadores financieros en los últimos meses impactó severamente en el resultado neto de la firma». Señalaron que las tasas de interés afectaron de dos maneras: de forma directa, incrementando el costo de la financiación, e indirectamente, condicionando las decisiones sobre capital de trabajo de los diversos agentes económicos.

Respecto al panorama financiero, la empresa manifestó: «Ya hemos superado la etapa de mayor demanda de capital de trabajo, propia de la estacionalidad de nuestros negocios, y las condiciones del mercado han mejorado, por lo que anticipamos un menor impacto de los costos financieros en los trimestres venideros. En tanto, continuaremos enfocados en optimizar la eficiencia, tanto a nivel productivo como en los procesos administrativos y comerciales».
Ante el deterioro de sus márgenes y la presión sobre su estructura de deuda, Ledesma inició un programa integral de emisión de Obligaciones Negociables simples por un monto de hasta US$150 millones. El objetivo es refinanciar pasivos, robustecer el capital de trabajo y financiar inversiones en activos fijos o la operatoria comercial habitual.
El desempeño fue dispar entre los distintos sectores del negocio:
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Azúcar: la producción acumulada descendió a 145.503 toneladas (frente a 187.877 toneladas del período previo). La compañía está impulsando un plan de ventas al exterior para balancear el mercado doméstico y recuperar rentabilidad, observándose una leve mejora en los precios locales dentro de Tucumán.
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Papel: la demanda se mantuvo estable, aunque en niveles bajos, con una intensa competencia de productos importados, principalmente desde Brasil.

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Frutas y jugos: este segmento presentó el desempeño más positivo, beneficiado por una buena campaña productiva y precios internacionales favorables, a pesar de una reciente corrección en el valor del jugo de naranja luego de alcanzar picos históricos.
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Agro: el cultivo de trigo rindió por encima de lo esperado gracias a condiciones climáticas propicias; en la actualidad, los lotes de maíz y soja se encuentran en óptimas condiciones.
Fundada en 1908 en Libertador General San Martín, Jujuy, Ledesma es controlada por la familia Blaquier y sus actividades abarcan la producción de azúcar, papel (a base de fibra de caña), cítricos, jugos, bioetanol, alcohol, carnes y granos. Da empleo a aproximadamente 6.000 personas y posee más de 40.000 hectáreas en Jujuy, sumando otras 50.000 en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, con instalaciones adicionales en San Luis, Salta y Tucumán.
En un movimiento paralelo, Santiago Blaquier (quien recientemente renunció al directorio de Ledesma para evitar posibles conflictos de interés) adquirió de manera personal el Ingenio Concepción, en Tucumán, por un valor cercano a los US$100 millones. La operación garantiza la continuidad de unos 1.200 puestos de trabajo y se orienta a una estrategia de mejora de la productividad a largo plazo. Esta adquisición no guarda relación comercial ni operativa alguna con Ledesma.
