Multas en San Miguel de Tucumán aumentan un 47% con el Centro de Monitoreo municipal

La vigilancia tecnológica ya no es una opción, sino una realidad que está transformando el control del tránsito en la capital tucumana. La implementación del sistema de cámaras del Centro de Monitoreo ha generado un incremento notable en la cantidad de multas aplicadas, marcando un cambio de paradigma en la fiscalización vial.
Ejemplos como el de un automovilista que intentó evadir un control subiendo a la acera, o los conductores sorprendidos con alcohol en sangre durante operativos, se han vuelto frecuentes para los agentes de tránsito. A estas situaciones se suman las faltas más comunes, como el estacionamiento indebido, cuyas sanciones ahora llegan por correo sin que el infractor haya visto un inspector en el lugar.
El director del área, José María Mansilla, señaló que la tecnología actúa como un complemento constante del trabajo en la calle, permitiendo una respuesta ágil ante maniobras irregulares. El sistema vigila de manera permanente y nadie queda fuera de su alcance.
Las estadísticas del año pasado son elocuentes: se registraron casi 109.000 actas de infracción, lo que representa un aumento del 47% respecto al período anterior. Asimismo, más de 9.400 vehículos fueron derivados al depósito municipal, incluyendo automóviles y motocicletas.
Los motivos principales para el secuestro de rodados fueron el estacionamiento en lugares prohibidos, circular en moto sin casco, ocupar paradas de colectivos, carecer de seguro obligatorio y estacionar en doble fila. La gran mayoría de los vehículos retenidos fueron retirados por sus dueños tras abonar la multa correspondiente.

En el ámbito de los controles de alcoholemia, la provincia llegó a tener una cifra récord a nivel nacional, posteriormente superada por la Ciudad de Buenos Aires. Las penalidades, fijadas por leyes nacionales y ordenanzas locales, se calculan en unidades fijas y su monto promedio no alcanza el millón de pesos.
Mansilla enfatizó que, más allá de la sanción, el objetivo central debe ser la prevención y la educación de los conductores, una política que promueve la comuna. Las cámaras identifican irregularidades a toda hora y, si bien se puede ser flexible en casos particulares, cuando una acción pone en riesgo la seguridad se procede a labrar la multa.
El constante crecimiento del número de vehículos añade complejidad a la gestión del tránsito. Aunque se desconoce la cantidad exacta de autos que ingresan a diario a la ciudad, el monitoreo es continuo en los nueve accesos principales. De este seguimiento se desprenden tendencias claras, como el mayor uso del casco en trayectos largos de este a oeste, en comparación con los recorridos cortos de norte a sur.
Para finalizar, el titular de Tránsito recordó que cometer una infracción no solo implica pagar una multa o perder el vehículo, sino que también puede dificultar trámites futuros, como la renovación de la licencia de conducir. En un escenario donde la tecnología vigila cada movimiento, el mensaje es contundente: respetar las normas de tránsito es una obligación bajo observación constante.

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