La resolución del juez Augusto José Paz Almonacid, que dispuso el sobreseimiento de los cuatro jugadores imputados en el llamado Caso Vélez y la elevación de la causa a la Justicia Federal para investigar una posible trata de personas, marcó un punto de inflexión en uno de los procesos judiciales más mediatizados de los últimos años en Tucumán.
Entrevistado por La Tucumana, el abogado Ernesto Baaclini, defensor de Sebastián Sosa, estuvo presente en la audiencia y no ocultó su impacto ante el fallo. “Considero que es una resolución brillante, brillante. No hace mucho tiempo que no escuchaba una cosa de esta naturaleza”, afirmó, al destacar la profundidad con la que el magistrado abordó cada uno de los planteos.
Uno de los ejes centrales fue el rechazo al pedido de nulidad de las pericias realizadas sobre los teléfonos celulares. Baaclini subrayó que el juez analizó ese punto en detalle antes de resolver el pase al fuero federal. “Cuando hizo lugar al tratamiento de los fundamentos y decidió el reenvío de la causa al Tribunal Federal, quedó claro que podía existir un delito de carácter federal, que sería el de trata de personas”, explicó.
El defensor remarcó que la hipótesis que ahora deberá investigarse surge directamente del contenido de los mensajes incorporados al expediente. “Había muchos mensajes en donde ella manifestaba que no podía salir de esa circunstancia. Eso será ahora materia de investigación”, señaló, en referencia a las comunicaciones recuperadas en las pericias.
Baaclini fue especialmente crítico del rol de la querella durante la investigación y sostuvo que el expediente dejó al descubierto un entorpecimiento deliberado. “Se probó el hecho de que el abuso no existió, y se probó con un brutal entorpecimiento de la investigación de parte de la querella, no de la señorita”, afirmó ante los micrófonos.
En ese sentido, llamó la atención sobre una situación que calificó como insólita desde el punto de vista procesal. “Era insólito que fuera la propia querella la que ponía obstáculos para sumar prueba, cuando en general todas las pruebas deberían servir para esclarecer un delito”, sostuvo, al recordar la resistencia a entregar los teléfonos celulares.
El momento más fuerte de su relato llegó al describir la reacción de los jugadores tras conocer el fallo. “Después me tocó hablar con Sebastián, realmente lloraba, y todos lloraban. La emoción era muy fuerte”, relató Baaclini, al dar cuenta del impacto humano de una causa que mantuvo a los futbolistas bajo sospecha durante casi dos años.
El abogado también se refirió a las consecuencias personales y profesionales que sufrieron los imputados, desde la pérdida de contratos hasta la cancelación social, y advirtió sobre el daño que este tipo de denuncias provoca en las verdaderas víctimas de violencia. En ese marco, insistió en que la perspectiva de género no puede reemplazar al análisis riguroso de la prueba.
Finalmente, explicó que con el pase del expediente al fuero federal los jugadores ya no estarán bajo investigación y que el foco se trasladará a otras personas del entorno de la denunciante. “Mi cliente no va a ir al juzgado federal; en todo caso podrá ser testigo”, concluyó, al tiempo que volvió a felicitar al juez por una resolución que —según sostuvo— restituye principios básicos como la presunción de inocencia y el debido proceso.
