La investigación por el brutal homicidio del contador José Antonio Omar Romano, encontrado muerto dentro de un freezer en Aguilares, dio en las últimas horas un giro inesperado y de alto impacto institucional. En pleno clima de fiestas, la Justicia ordenó un allanamiento en la Dirección General de Rentas de Tucumán, el organismo donde la víctima se desempeñaba laboralmente, en busca de información clave para el esclarecimiento del crimen.
El procedimiento se concretó este lunes cerca de las 18.30, por orden del juez Claudio Aybar, integrante del Colegio de Jueces, y tuvo resultado positivo. Durante el operativo se secuestraron cinco pendrives y una CPU marca HP, que quedaron inmediatamente bajo resguardo judicial para su análisis pericial.
El allanamiento se realizó en el edificio de Rentas ubicado sobre calle 24 de Septiembre al 900, en San Miguel de Tucumán, un dato que no pasó desapercibido para los investigadores, ya que apunta directamente al entorno laboral y administrativo de Romano. La medida se inscribe en la causa que tiene como imputados a Héctor Ariel Vides (28) y Marcos Antonio Vides (24), ambos detenidos con prisión preventiva, acusados como coautores de homicidio agravado cometido para asegurar la impunidad.
Una causa que sigue sumando elementos
Según la acusación fiscal, el crimen ocurrió en la vivienda de la víctima, en Aguilares, tras una discusión. Luego del ataque, los imputados habrían mani atado el cuerpo y lo ocultaron dentro de un freezer, en un intento desesperado por borrar rastros. Posteriormente, abandonaron la camioneta del contador en el barrio Villa Nueva, maniobra que terminó de encender las alarmas.
Desde el inicio del expediente, la Fiscalía de Homicidios del Centro Judicial Concepción, a cargo de Miguel Varela, viene desplegando una batería de medidas probatorias: análisis de cámaras de seguridad, pericias forenses, rastrillajes y allanamientos en distintos puntos de la provincia. El secuestro de material informático en Rentas marca ahora una nueva etapa de la investigación, orientada a reconstruir vínculos, comunicaciones y posibles conflictos previos al crimen.
Operativo y secreto de sumario
El procedimiento fue ejecutado por personal de la Comisaría de Aguilares, con apoyo de efectivos de Infantería y Policía Científica, bajo la supervisión de la Jefatura de Zona I de la Unidad Regional Sur. Los dispositivos incautados serán sometidos a peritajes técnicos y puestos a disposición del Ministerio Público Fiscal, en una causa que continúa bajo estricto secreto de sumario.
Quién era José Antonio Romano
José Antonio Omar Romano tenía 52 años y llevaba una vida de perfil bajo. Era contador, se desempeñaba tanto de manera independiente como en la Dirección General de Rentas de Tucumán, donde mantenía una oficina en la capital provincial. Registros previsionales también lo vinculan con actividades en el rubro gastronómico, lo que reflejaba una vida laboral activa y ordenada.
En Aguilares era conocido como una persona reservada, correcta y sin conflictos conocidos. Amigos, vecinos y allegados coincidieron en describirlo como alguien dedicado al trabajo y de trato amable. Su muerte, descubierta por su hermana, conmocionó a toda la ciudad y dejó al descubierto una trama de violencia extrema que nadie vio venir.
Mientras la causa avanza y suma pruebas, el crimen de Romano sigue proyectando una sombra inquietante sobre Aguilares y sobre los ámbitos que rodeaban su vida personal y profesional. La Justicia ahora busca respuestas en los datos, los archivos y las huellas digitales que puedan explicar por qué y quiénes decidieron matarlo.
