A continuación tenés la secuencia enumerada, ordenada cronológicamente, con mensajes y declaraciones textuales, tal como fueron citados por las defensas y testigos. L.P. es la denunciante. Gran parte de la información fue publicada originalmente en El Tucumano.
La noche del 2 de marzo: reconstrucción cronológica con mensajes y declaraciones
Las defensas reconstruyeron la cronología completa a partir de la pericia UFED, con horarios precisos, mensajes recuperados y declaraciones testimoniales. Cada tramo quedó documentado. Lo que se creyó borrado fue recuperado y preservado como evidencia digital.
Sábado 2 de marzo – 22:02
Sebastián Sosa le preguntó a L.P. si iba a ir con amigas. Ella respondió textualmente:
“No, la verdad que estas cosas las hago sola, me manejo con mucha cautela.”
Y agregó:
“Y estamos casi todas en pareja.”
Sosa le contestó:
“Somos tres o cuatro compañeros, no más, porque no da para hacer tanto descontrol.”
De este intercambio surge un dato clave destacado por las defensas: L.P. sabía que iban a ser cuatro jugadores y decidió ir igualmente.
Mensaje previo citado por la defensa
La defensora Ileana Battaglia incorporó un mensaje que L.P. envió a Rosario Molina el 4 de marzo, en el que escribió:
“Me iba a hacer un jugador de Vélez.”
Battaglia remarcó en audiencia:
“Todos sabemos lo que significa esta expresión. Constituye una manifestación previa de intención sexual anterior al ingreso al hotel.”
Consultada la testigo sobre el significado de la frase, respondió:
“Que te vas a chapar o tener sexo, capaz.”
23:30
Sebastián Sosa le transfirió $20.000 por Mercado Pago para comprar Fernet. L.P. pidió un Uber.
El conductor Gabriel Sánchez declaró el 20/3/24:
“Al pagar el viaje abrió la mochila y se le cayó una caja de preservativos de color negra.”
Sánchez agregó que L.P. le dio $6.000 de propina, explicando que era
“un extra por ser más de 5 km”.
Una amiga de L.P. declaró:
“En general, L.P. lleva preservativos cuando se ve con alguien.”
Otra testigo precisó:
“Ella sacó el preservativo de su mochila.”
Domingo 3 de marzo – 00:39
L.P. llegó al Hotel Hilton. No ingresó por recepción, sino por el llamado “green wall”, un sector sin cámaras.
El jefe de seguridad Napoleón Zunino declaró:
“Esa forma de ingresar no es lo normal, no es lo habitual.”
01:35
Desde la habitación 407, L.P. le escribió a una amiga:
“Adivina dónde estoy. Con los de Vélez, sola.”
Durante el encuentro
En Cámara Gesell (minuto 35:32), L.P. declaró sobre situaciones muy íntimas donde relató que había puesto límite en una cosa durante las relaciones sexuales. Las defensas subrayaron este punto: existió un límite expreso y ese límite fue respetado.
No se denunció penetración anal. La preocupación posterior manifestada por L.P. fue si Florentín había usado preservativo.
La situación de Sebastián Sosa
Sebastián Sosa declaró:
“Yo estaba en otra onda, en otro ambiente. Era el que ponía la música, mientras tanto me hablaba con mi señora que estaba en un cumpleaños, entonces era un ida y vuelta de mensajes con ella.”
En Cámara Gesell, L.P. confirmó:
“Sebastián Sosa estaba dormido, él a mí no me tocó.”
Y ante la repregunta fiscal:
“Preguntada si ella tiene recuerdo de verlo dormido a Sosa, respuesta: sí, en la otra cama.”
A partir de esta secuencia, el fiscal Martínez Terán sostuvo que mantener a Sosa imputado
“sería un capricho”,
ya que el arquero estaba mensajeándose con su esposa mientras sus compañeros mantenían relaciones sexuales con L.P. en la cama de al lado.
Declaración de José Florentín
José Florentín reconstruyó el encuentro del siguiente modo:
“Nos empezamos a besar, a acariciar. Uno de los chicos apagó la tele y nos quedamos a oscuras, solo había música. Me tocaba y yo la tocaba, luego se quita el short y nos acostamos. En un momento me dice que me ponga el preservativo, a lo que yo le dije que no tenía. Me pidió que le pase la mochila porque ella tenía. Sacó una cajita oscura, me lo puse y ahí empezamos a tener relaciones.”
Agregó un detalle que las defensas destacaron por su espontaneidad:
“No fue tan largo porque yo acabé muy rápido, tengo ese problema. En voz baja le pedí perdón por haber terminado muy rápido y ella burlándose se rio un poco de la ocasión.”
Esta secuencia —documentada por mensajes, pericias y declaraciones coincidentes— fue utilizada por las defensas para sostener que no existió una vivencia inmediata de abuso, que los límites expresados fueron respetados, y que la reinterpretación penal de los hechos se produjo con posterioridad, fuera del contexto de la noche reconstruida.
Mensajes y diálogos posteriores a la noche del supuesto abuso
La reconstrucción de la noche del 2 y 3 de marzo último dejó de ser completa cuando las defensas incorporaron datos proporcionados por las propias amigas de L.P., extraídos de un chat de grupo denominado “Reinas de la Noche” y de conversaciones personales que se difundieron tras la denuncia. Esos intercambios posteriores muestran un relato muy distinto al que más tarde llegó a Tribunales.
A continuación, la cronología ampliada con mensajes y declaraciones textuales que permiten comprender cómo los hechos fueron resignificados en días posteriores, antes incluso de la denuncia formal:
3 de marzo de 2024 – 12:10 a.m.
Horas después de que L.P. estuviera con los jugadores de Vélez, el grupo de WhatsApp “Reinas de la Noche” recibió una seguidilla de mensajes de la denunciante que no coincidían con la idea de una víctima traumatizada, sino con una narrativa casi banal sobre la noche y lo que ella había vivido, destacando incluso detalles de carácter cotidiano:
Según las capturas incorporadas al expediente:
- L.P.: “Ayer me regalaron una chamba de Vélez”
- L.P.: “Un jugador se la saca y me la da”
- L.P.: “Tenía su perfume”
- L.P.: “Cuestión que la usé para dormir”
- L.P.: “Me levanto” …
- L.P.: “Mi mamá me da un beso y me dice TE ESCAPASTE”
- L.P.: “Y reaccioné tan mal que ahora no me cree que no me escape”
Este conjunto de mensajes —que ya estaban en manos de las amigas antes de la denuncia penal— no muestra angustia ni percepción de haber sido objeto de violencia extrema, sino descripciones personales de la situación y de la mañana siguiente al encuentro.
7 de marzo de 2024
Cuatro días después de esos intercambios, L.P. denunció por violación a los cuatro jugadores ante la Fiscalía. Fue a través de intermediación de Rosario Molina que las demás amigas se enteraron, no directamente por ella. Como declaró Ana Inés Gray ante la Fiscalía en noviembre de 2025:
“Estábamos en una juntada de nuestro grupo, pero no estaba L.P., no me acuerdo exactamente quiénes estaban, pero Rosario Molina dijo: ‘L.P. me pidió que les cuente’. Y nos contó que L.P. había sido abusada sexualmente por jugadores de Vélez en el Hotel Hilton.”
Gray también puntualizó que, cuando fueron a verla, la actitud de L.P. era “normal”, y no coincidía con lo que esperaban de alguien que acaba de sufrir una violación.
La opinión de las amigas
Las amigas describieron cómo, con el paso del tiempo, L.P. les comenzó a contar fragmentos de cómo avanzaba la causa, pero cada relato nuevo generaba más confusión que claridad:
- Gray declaró: “Nos contaba cosas que a nosotras no nos parecían… cosas que no entendíamos.”
- Rocío Sancho Miñano confirmó que L.P. hablaba con liviandad de lo que había pasado.
- Gray añadió: “Estábamos muy confundidas, no entendemos un montón de cosas… solo quiero que salga a la luz la verdad.”
Ese avance narrativo reveló inconsistencias internas: historias que cambiaban, detalles que no cerraban, versiones que se modificaban con el tiempo.
El robo simulado y el audio comprometedor
Una declaración de Ana Inés Gray ante la Fiscalía también incluyó algo que las amigas identificaron como inexplicable:
“Había contado que se iba a hacer robar el celular, que lo iban a armar… Que iban a fingir un robo, no robarle efectivamente, donde el celular de ella iba a desaparecer… que existían audios… pero que no la iban a ayudar… que había un audio que no podía salir a la luz porque se estaba riendo.”
Esa declaración fue clave para las amigas, que no recordaban haber escuchado esos audios, lo que generó entre ellas distancia y desconcierto.
Motivaciones económicas y acuerdos
Gray también relató conversaciones en las que se hablaba de acuerdos económicos vinculados con el caso, algo que no encajaba con la idea de una víctima que busca justicia por un daño sufrido:
“Sí escuché muchas veces la frase ‘acuerdos económicos’… que este acuerdo era a los fines de evitar la exposición, para que no salga su nombre, el nombre de L.P..”
Y agregó:
“Me comentó que primero querían ir a juicio.”
Estas expresiones —declaradas ante fiscales— mostraron que la causa no solo tenía un eje penal, sino también discusiones internas sobre qué convenía y qué estrategia seguir, algo que las amigas interpretaron como ajeno a una denuncia espontánea.
Percepciones sobre los roles de los imputados
Las amigas expusieron ante la Fiscalía su incredulidad sobre ciertos roles dentro de la acusación:
“Si Sosa hubiera participado de la violación, L.P. no habría dicho que ‘le daba pena’. No habría duda… pero la frase de que ‘no lo iban a dejar afuera porque era el que más plata tenía’ es una categoría económica, no jurídica.”
Este testimonio desarma narrativas rígidas sobre el hecho y reubica la conversación en términos de lógica social y económica, no solo penal.
La ruptura del grupo y el mensaje del 7 de noviembre de 2025
Después de meses, el chat de amigas terminó rompiéndose. L.P. envió un mensaje individual a cada integrante el 7 de noviembre de 2025, donde dijo:
“Solamente decirles que las extraño, que las quiero… Estoy en un mal manejo de todas las partes, siendo prisionera de muchas cosas que no compartía ni comparto… sin poder de decisión y teniendo que cumplir órdenes sin preguntar ni chistar.”
Ese texto —tan intenso y personal— fue incorporado al expediente judicial y constituye ahora prueba documental.
Gray describió cómo el grupo, a lo largo de meses, se fue apagando hasta que finalmente la relación se disolvió casi por completo.
