La confrontación entre el Gobierno y la AFA sumó un nuevo capítulo cuando el presidente Javier Milei volvió a mostrarse con una camiseta de Estudiantes de La Plata en su despacho. El mandatario colocó la casaca del “Pincha” en el sillón de Rivadavia durante su encuentro con el canciller de Israel, Gideon Sa’ar, lo que generó nuevas lecturas políticas en medio de la tensión por el pasillo de honor que el plantel platense rechazó realizar frente a Rosario Central.
El gesto se produjo un día después de que Milei publicara en redes sociales la imagen de otra camiseta de Estudiantes, coincidiendo con el fuerte rechazo de varios clubes al título anual que la AFA le otorgó a Rosario Central por haber sido el equipo con más puntos acumulados. Para Claudio Tapia y su entorno, estas señas del Presidente representan un alineamiento explícito con el club que cuestiona la decisión de la Liga.
La disputa también se alimentó con la postura del ministro Federico Sturzenegger, quien divulgó un gráfico sobre fallos arbitrales que, según él, muestra “cómo la llegada de Chiqui Tapia” modificó de manera significativa los resultados de Barracas Central. Milei reposteó esa publicación y afirmó que el trabajo del funcionario “demuestra con estadísticas duras la irregularidad en los arbitrajes que muchos susurran y que nadie denuncia”, profundizando el enfrentamiento institucional.
Un conflicto que escaló en la cancha
La tensión creció el fin de semana cuando Estudiantes decidió darle la espalda al campeón al momento del pasillo en el Gigante de Arroyito. Aunque el protocolo indicaba que debían recibir a Rosario Central con un homenaje formal, los jugadores realizaron una versión alternativa que fue tomada como un desafío hacia la AFA.
A partir del informe del árbitro Pablo Dóvalo, el Tribunal de Disciplina abrió un expediente contra el plantel y dio 48 horas para la presentación del descargo.
El clima se agudizó porque Estudiantes fue el único club que cuestionó públicamente la forma en que se otorgó el reconocimiento a Central, lo que fue interpretado como una señal de enfrentamiento directo hacia Tapia y Pablo Toviggino.
En ese contexto, Juan Sebastián Verón reforzó la postura del club al recordar una frase de Mariano Mangano: “Estoy plenamente seguro de que a Estudiantes nadie lo llevará por delante en ningún terreno. Nada, ni nadie torcerá los rumbos de una entidad bien nacida…”.
El mensaje del dirigente se leyó como un respaldo interno en un momento de creciente fricción con la conducción de la AFA.
