El afamado economista tucumano Ricardo Arriazu, cuya opinión es altamente valorada por el presidente Javier Milei, lanzó una serie de contundentes advertencias sobre la situación económica, marcando como punto de inflexión crítico las próximas elecciones legislativas del 26 de octubre. Durante una presentación para el Grupo IEB, Arriazu identificó «dos cisnes negros» que amenazan la estabilidad y sentenció que el Gobierno «debe hacer lo imposible» para contener el dólar, ya que de lo contrario, «van a perder la elección».
Los Dos Cisnes Negros que Acechan a la Economía
Arriazu se refirió a dos «fantasmas» principales, uno global y otro local:
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La Amenaza Internacional: Una combinación peligrosa entre el aumento en las expectativas de una guerra comercial y la potencial explosión de una «burbuja de activos» en los mercados financieros globales.
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El Fantasma Local: La Desconfianza. El economista remarcó la profunda desconfianza que Argentina aún genera en los inversores, recordando que el país «defaulteó nueve veces, una de ellas cantando el himno». Subrayó que «la base de la economía es la confianza y Argentina está llena de incertidumbre, más allá de que haya equilibrio macro».
El Todo o Nada: El Resultado Electoral
El futuro del Gobierno de Milei, según Arriazu, se juega en las urnas. Su análisis presenta dos escenarios radicalmente opuestos, dependiendo de si el oficialismo consigue o no al menos un tercio de los escaños en una de las cámaras (necesario para sostener los vetos presidenciales).
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Escenario Catastrófico (Sin tercio): «Si no lo consigue, será la Argentina de siempre». En este caso, Arriazu pronostica que Milei podría convertirse en lo que en Estados Unidos llaman un «pato rengo» (lame duck), es decir, un presidente con su poder e influencia severamente limitados.
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Escenario de Oportunidad (Con tercio): Si el Gobierno asegura ese piso legislativo, se abriría la puerta para modificar el esquema cambiario o monetario. Arriazu mencionó la posibilidad de una flotación libre del dólar o la dolarización. Sobre este último punto, aclaró: «Yo soy dolarizador desde la década de 1980, pero nunca se pudo y no me queda claro que se pueda».
Crítica Feroz al Sistema de Bandas Cambiarias
Arriazu fue directo en su rechazo al sistema de bandas cambiarias. Su argumento central es que Argentina es un país bimonetario, donde el peso se usa para transacciones menores y el dólar domina el ahorro y las decisiones importantes.
Para respaldar su crítica, enumeró los malos resultados de la política actual:
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El riesgo país volvió a subir a 1200 puntos.
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La actividad económica está en caída.
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El Banco Central dejó de comprar dólares.
«Que alguien me explique dónde está la ventaja de las bandas», desafió. Señaló como errores clave la compra de USD 1500 millones en junio (cuando el dólar suele subir por el aguinaldo y el turismo) y el cambio en el esquema monetario de julio que liberó $10 billones en el mercado, lo que desplomó las tasas de interés.
La Advertencia Final
A pesar de sus críticas, Arriazu validó la estrategia cortoplacista del Gobierno de contener el tipo de cambio de cara a los comicios. Su conclusión fue lapidaria: el oficialismo es consciente de que si el dólar se dispara antes del 26 de octubre, sufriría una derrota electoral. Por eso, concluyó, «van a hacer lo imposible para que no ocurra».
