En el marco de una contraofensiva mediática que despliega contra el Ministerio Público Fiscal de Tucumán, el diputado nacional y líder de La Bancaria, Carlos Cisneros, se presenta como un paladín de la justicia de género. Sin embargo, omite un dato crucial: su abogado personal y mano derecha, Juan Andrés Robles, fue el defensor que consiguió la impunidad de Mauricio Parada Parejas, el femicida que asesinó a Paola Tacacho de 23 puñaladas el 30 de octubre de 2020.
La estrategia de Cisneros incluyó una entrevista en su medio, El Avispero, a la madre de Paola Tacacho, utilizando su dolor como munición para su campaña. Mientras Cisneros denuncia en el recinto de Diputados que «en Tucumán cuando hay una violación, el que tiene plata sale», su operación mediática busca limpiar su imagen luego de que la Justicia lo señalara el 30 de septiembre de 2025 como el presunto líder de una organización extorsivo-criminal, allanando siete de sus propiedades por una causa por fabricación de pruebas falsas en el caso de los exjugadores de Vélez.
Detrás de esta fachada de defensor de las mujeres se encuentra Juan Andrés Robles, abogado estrella de Cisneros, de La Bancaria y del llamado «radicalismo universitario» tucumano. Robles no solo defendió al femicida Mauricio Parada Parejas desde la primera denuncia en 2016, sino que fue el arquitecto legal de su sobreseimiento. La cronología judicial, documentada en expedientes oficiales, es contundente. El 2 de junio de 2016, Parada Parejas nombró a Robles como su defensor. El 3 de octubre de ese año, Robles se opuso al juicio y pidió el sobreseimiento, argumentando que el relato de Paola era «inconsistente» y acusando al fiscal de favorecerla.
El 5 de junio de 2017, el entonces juez Juan Francisco Pisa —luego destituido en 2021 por no actuar con perspectiva de género en este caso— declaró la inocencia del agresor. Pero la pesadilla de Paola continuó. El 1 de junio de 2020, en un giro perverso, Robles acompañó a su cliente a presentarlo como la verdadera víctima. En un escrito, Robles afirmó que Parada Parejas era perseguido «irracionalmente» por las «múltiples falsas denuncias» de Tacacho y, en un acto de revictimización extrema, solicitó una orden de restricción contra Paola para que no se acercara a su agresor. Tres meses después, Parada Parejas la asesinaba.
La conexión de Robles con el caso y el clan del femicida es aún más profunda. También representa al cuñado del asesino, Mario Martínez Salazar Pérez, y a su sobrino, Jerónimo Martínez Parada, procesado por lavado de activos en la estafa piramidal RT Inversiones. Esta red de representación legal une al abogado de Cisneros directamente con la familia del hombre que acabó con la vida de Paola Tacacho, una profesora de inglés de 32 años que realizó 13 denuncias en Tucumán y cuya familia presentó otras 4 en Salta, todas desestimadas por un sistema judicial que no la protegió.
La pregunta que flota en el aire es ineludible: ¿qué dualidad ética permite a Carlos Cisneros erigirse en defensor de las mujeres mientras su abogado personal y principal operador jurídico fue el artífice de la libertad del femicida de Paola Tacacho? La contradicción no es solo discursiva, sino que queda al descubierto en los expedientes que detallan cómo Juan Andrés Robles desmanteló, desacreditó y revictimizó sistemáticamente a una mujer que terminó asesinada por el hombre al que defendió hasta el final.
El link de la nota en El Tucumano.

