Los ómnibus urbanos e interurbanos volverán a circular en Tucumán a partir de las 14, según confirmó el secretario general del gremio de los trabajadores del sector, César González, según informó La Gaceta.
Esta mañana, el Gobierno terminó los trámites administrativos y giró a las cuentas de las empresas los fondos correspondientes a los subsidios nacionales y provinciales; unos $ 292,8 millones y $ 81 millones, respectivamente.
De esta manera, las concesionarias del servicio depositaron los sueldos de enero atrasados a los empleados. La medida de fuerza se había iniciado ayer, al mediodía, en reclamo por el atraso salarial, y miles de tucumanos quedaron varados, lo generó indignación en las redes y en las calles del microcentro, repletas de trabajadores que no podían volver a sus hogares.
La excusa de los choferes agremiados en UTA fue la demora en el pago de los salarios. Cerca del mediodía, menos de una hora antes de las 13, comunicaron que dejarían de funcionar los colectivos a esa hora si no estaban depositados los salarios de enero, con el 30 por ciento de diferencia que se acordó en paritarias.
Dos audios se viralizaron a través de los grupos de WhatsApp, de los dos supuestos protagonistas de esta telenovela que, lejos de una aparente solución, sigue cuesta abajo hacia casi inexorable tragedia. El primero es el de Cesar González, quien convoca a la medida de fuerza porque no se había cumplido la promesa de los empresarios, de depositar. El segundo es de Jorge Berreta, de AETAT, quien admite la promesa pero culpa a las demoras en los subsidios nacionales, gestionados por el Gobierno de Tucumán.
Después de iniciada la medida de fuerza, con la provincia paralizada, la ministra de Gobierno y Justicia, Carolina Vargas Aignasse, confirmó la declaración de Berreta y admitió que el dinero no había sido depositado, y que se acreditaría el viernes por la mañana.
De esta forma, las demoras oficiales fueron otra vez la causa de un problema fácilmente evitable. Y, también, otra vez, fue el Gobierno de Tucumán fue el responsable que intenta aparecer como salvador, conciliador, de un conflicto que tiene de rehén a cientos de miles de trabajadores en la provincia.
